miércoles 16 de mayo de 2007

SIDA, lepra y enfermedad: Una respuesta cristiana



Versión en español, diciembre de 2004


Este artículo se publicó en la revista Sunstone 12:3 (mayo de 1988), páginas 6-7. En esa época Ron servía de voluntario en varios proyectos de apoyo para gente con SIDA y visitaba a mormones con SIDA en los hospitales. Ron falleció de complicaciones de SIDA en 1991. © Revista Sunstone. Traducido y publicado aquí con permiso.


Hasta recientemente, mi generación pensaba que la muerte era algo repentino, inesperado, y accidental. No estábamos acostumbrados a agonías largas y dolorosas. Las epidemias que acecharon a generaciones anteriores no nos afectaron.


Pero el SIDA cambió la situación. Hombres, mujeres y niños luchan por sobrevivir una peste mortífera. Morir de SIDA es algo lento y doloroso. La vida se reduce a algo muy pequeño, los ahorros de toda una vida se evaporan y un aliento más, un día más de vida, constituyen un gran logro. El dolor y sufrimiento que padecen las personas con SIDA ha sido objeto de muchas discusiones teológicas. Algunos dicen que Dios envió esta nueva peste para castigar a los homosexuales por sus pecados. A veces a las personas con SIDA se las ha llamado "los leprosos de hoy".
Un análisis de lo que las escrituras dicen acerca de la lepra y los leprosos puede ayudarnos a entender si será cierto que Dios envió esta y otras pestes para castigar a los pecadores, y cómo deberíamos responder los cristianos.En el Antiguo Testamento hay once menciones de leprosos y lepra; el Nuevo Testamento tiene ocho y el Libro de Mormón una sola. En el Antiguo Testamento, cinco de las menciones describen a Jehová o al profeta castigando a alguien con lepra o utilizándola como una señal (tal como en el caso de la mano de Moisés, que Dios podía herir con lepra y después curar). Cinco de las referencias son instrucciones para los sacerdotes sobre cómo identificar la lepra, ritos y sacrificios prescriptos para la purificación de los inmundos, o instrucciones sobre cómo separar a los inmundos de entre Israel. Tal vez la referencia a la lepra más conocida del Antiguo Testamento sea la de Eliseo curando al honorable Naamán con la directiva de bañarse siete veces en el río Jordán. Sin embargo, hay tres referencias en el Antiguo Testamento que describen la lepra como castigo de Dios: Miriam padece el azote de la lepra por hablar contra Moisés, Uzías es azotado por quemar incienso en el templo, y el Señor azota a Jeroboam, rey de Israel, porque el pueblo hacía sacrificios y quemaba incienso en lugares altos. Algunos pensaban que estos pasajes en los que en la enfermedad es un castigo divino son solamente una interpretación de los cronistas que escribieron esas partes de la Biblia; sea como fuere, la mayoría de las referencias en el Antiguo Testamento dan instrucciones de cómo tratar la enfermedad.


Al comisionar a los Doce, Jesús les mandó sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar muertos y echar fuera demonios y les dijo: "De gracia recibisteis, dad de gracia;" la Versión Popular dice en el mismo pasaje: "Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo" (Mateo 10:8).

Las referencias del Nuevo Testamento son todas ejemplos de cómo ministrar al enfermo. Mateo, Marcos y Lucas relatan la ocasión en que Jesús curó a un hombre que padecía de lepra, y está el relato bien conocido de la curación de los diez leprosos. En Mateo, Jesús le responde a los mensajeros enviados por Juan el Bautista desde prisión, y en su respuesta Jesús enumera los milagros que él mismo realizaba, incluyendo la curación de los leprosos. Al comisionar a los Doce, Jesús les mandó sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar muertos y echar fuera demonios y les dijo: "De gracia recibisteis, dad de gracia;" la Versión Popular dice en el mismo pasaje: "Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo" (Mateo 10:8). Las otras dos referencias aluden a curaciones del Antiguo Testamento. Finalmente está el relato de Jesús que, durante su último Día de Reposo, come en la casa de Simón el Leproso (a quien, según James Talmage, Jesús cura). De manera que cada mención de lepra en el Nuevo Testamento tiene que ver con sanarla y curarla, no con enviarla como castigo. En el Libro de Mormón, la única mención de lepra ocurre durante la visita de Cristo, quien pide que le lleven a los cojos, ciegos, lisiados, mutilados, leprosos y atrofiados para que él los cure (3 Nefi 17:6-10).
Tal vez podemos utilizar estas escrituras como base para dar una respuesta cristiana hacia las personas con SIDA; tal vez la pregunta más relevante sea la que los discípulos le hicieron a Jesús acerca del hombre que había nacido ciego: "¿Quién pecó?" "Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él" (Juan 9:1-3). Si empezáramos a ver a toda la enfermedad y el sufrimiento humano como una oportunidad de mostrar cuán dedicados estamos a las enseñazas de Jesucristo, a sanar y a curar, entonces nuestra respuesta ante tanta enfermedad podría ser muy diferente de lo que es. La caridad verdadera, o el amor puro de Cristo, se expresa en la manera que servimos a los demás. Es posible que el Señor considere que el amor sea el mayor de todos los dones, como enseñó el Apóstol Pablo, porque la naturaleza humana nos inclina a evitar el sufrimiento y la enfermedad. Esta tendencia hacía que los leprosos fueran segregados y colocados en colonias para leprosos. La Ley Judía tenía un conjunto complejo de reglas y ritos para separar a los "inmundos" y para asegurarse de que estaban curados antes de ser readmitidos en la comunidad. Este temor de contaminación seguramente dividía familias, forzaba a algunos a desaparecer de todo lugar público, y llevaba a algunos leprosos al suicidio.


Los Pioneros padecieron muchas enfermedades. Nadie diría que fue por motivo de su iniquidad que tantos de los primeros habitantes de Nauvoo, e incluso miembros de la familia del Profeta, se enfermaron, que tantos padecieron malaria, que cientos murieron en el trayecto hacia las Montañas Rocosas.

Perder la vida era algo común entre los Pioneros mormones. La enfermedad y el sufrimiento padecidos por los Santos del Siglo 19 también deberían guiar nuestra respuesta cristiana. Los Pioneros padecieron muchas enfermedades. Nadie diría que fue por motivo de su iniquidad que tantos de los primeros habitantes de Nauvoo, e incluso miembros de la familia del Profeta, se enfermaron, que tantos padecieron malaria, que cientos murieron en el trayecto hacia las Montañas Rocosas.Mis bisabuelos fueron Pioneros. Los ocho hijos que tuvieron murieron todos en un epidemia de difteria. Me acuerdo que de niño, durante el Día Memorial, mi familia me llevaba al cementerio donde están enterrados nuestros difuntos. En el lote de la Familia Kershaw, cerca de Saint Anthony, en el estado de Idaho, yo veía todas las pequeñas lápidas en hilera, cada una con el nombre y las fechas de nacimiento y de muerte. Las fechas de muerte revelaban una historia terrible: Mi bisabuelo Joseph Hyrum Watkins Kershaw y mi bisabuela Julia Ann Clift perdieron a esos ocho hijos en el transcurso de doce días.En esas visitas nos imaginábamos nuestro bisabuelo yendo al cementerio solo, una y otra vez, en el crudo invierno de 1897, para enterrar a cada uno de esos hijos, desde el mayor de 17 hasta el menor de 2 años de edad. En doce días ese hogar, lleno de algarabía y amor, quedó vacío. Mi bisabuela quedó tan angustiada que Joseph la llevó a Lago Salado para estar con la familia. En la primavera siguiente, cuando volvieron a Idaho, descubrieron que los vecinos, temerosos de que la enfermedad se extendiera, habían quemado la casa y todo lo que quedaban eran las cenizas. A nadie se le ocurriría decir que fue la iniquidad de los bisabuelos lo que causó esas tragedias.El temor irracional que motivó a los vecinos a quemar la casa de mis bisabuelos es similar al temor que muchos sienten con respecto al SIDA. Se dice que el SIDA es una peste, un castigo que Dios le envía a los homosexuales. La gente se ríe y hace chistes sobre la enfermedad; se creen que se está haciendo justicia cuando la gente con SIDA muere tras una horrible agonía. ¿Será ésa una repuesta cristiana?Al pensar en la manera en que los cristianos deberíamos responder frente a la crisis del SIDA, podemos preguntarnos: ¿Debería nuestra respuesta verse afectada por la manera en que la enfermedad se contagia? Para muchos, lo que los hace ver la cuestión con malos ojos es el hecho de que, a diferencia de la lepra o la difteria, el SIDA es una enfermedad de trasmisión sexual. Esto hace que muchos prefieran no interesarse ni preocuparse. La sociedad tiene opiniones muy negativas sobre la homosexualidad, y muy pocos quieren participar en cuestiones que afectan a los homosexuales. Como mormón, me enorgullece la manera en que la Iglesia nos enseña a responder a las tragedias de la vida. La Iglesia nos enseña que nos preparemos para casi cualquier calamidad.
Y esto no se basa en la idea de que Dios quiera castigarnos, sino que sabemos que, inevitablemente, habrá alguna temporada de "vacas flacas," de escasez o necesidad. Cuando un miembro de la Iglesia padece enfermedad, un accidente, o la misma muerte, no hay tiempo de empezar a imaginar, como los falsos amigos de Job, los pecados que deben haber causado semejante calamidad. Aceptamos todo como parte de la tribulaciones de esta vida mortal y como una prueba para ver si estamos preparados y si respondemos con amor. El Rey Benjamín le mandó a su pueblo que no dijera "el hombre ha traído sobre sí su miseria" como excusa para no ayudarlo (Mosiah 4:17).
Pero me entristece ver la manera en que la Iglesia está respondiendo a la epidemia del SIDA. No hemos hecho lo suficiente. La posición oficial de la Iglesia en cuanto a la homosexualidad parece interferir con lo que debería haber sido una respuesta inmediata de ofrecer ayuda. La Iglesia Católica Romana ha dado una respuesta mucho mejor. Aunque el Papa haya condenado públicamente la homosexualidad, las parroquias y diócesis católicas están ayudando sin titubear a las víctimas del SIDA.
Así es como lo explicó el Reverendo Paul Desrosiers, director del Consejo de Sacerdotes de Nueva Orleáns: "Durante las epidemias de fiebre amarilla y de cólera, no le preguntábamos a la gente que estaba agonizando en las calles cuál era su religión o su orientación sexual. Nuestra tradición es ayudar a la gente, y eso es lo que estamos haciendo".


Así es como lo explicó el Reverendo Paul Desrosiers, director del Consejo de Sacerdotes de Nueva Orleáns: "Durante las epidemias de fiebre amarilla y de cólera, no le preguntábamos a la gente que estaba agonizando en las calles cuál era su religión o su orientación sexual. Nuestra tradición es ayudar a la gente, y eso es lo que estamos haciendo".

En Nueva Orleáns todos los fondos de ayuda a las victimas del SIDA son administrados por las Beneficencias Católicas Asociadas. El hospicio de pacientes de SIDA lo administra la Arquidiócesis, y los enfermeros y doctores que visitan a los pacientes en sus hogares son enviados desde el Hotel Dieu, que es un hospital católico. El Arzobispo Hannon donó una propiedad de la Iglesia para un hospicio de enfermos de SIDA y están buscando el sitio para un segundo hospital. El Arzobispo declaró: "Yo no veo ninguna contradicción. Yo creo que la Iglesia debería participar de los asuntos más difíciles de nuestra sociedad, y el SIDA es por cierto la cuestión más difícil que enfrentamos hoy. Si hay personas enfermas o hambrientas, la Iglesia quiere ayudar."
En San Francisco, la Parroquia del Santo Redentor donó un convento que no estaban usando para crear un hospicio de pacientes del SIDA. Después, con ayuda de la comunidad, reunieron fondos para renovar el edificio, y continuaron proporcionando fondos para poder operar el hospicio. Estos católicos visitan a los enfermos en sus hogares o en los hospitales, reúnen fondos, abrazan a los enfermo, y les demuestran amor. Estas son todas actividades que estos católicos aprueban para ayudar a las personas que padecen de SIDA. Afirmar que Dios envía SIDA, pero no cáncer, diabetes, hipertensión, o anemia falciforme, equivale a identificar a grupos pequeños de la sociedad y afirmar que Dios quiere destruirlos. (Esto también ignora el hecho de que las lesbianas no son unos de los grupos a riesgo de contraer SIDA).
Me alarma mucho al respuesta de algunos Santos de los Últimos Días. En el pasado había mucho fanatismo en la Iglesia en contra de la gente de raza negra, y en la época que los negros no recibían el sacerdocio, esta intolerancia se justificaba con un dogma. De manera similar, ahora hay personas en la Iglesia que intentan justificar su intolerancia contra los homosexuales y las personas con SIDA basándose en el hecho de que la Iglesia condena la homosexualidad. Algunos lectores tal vez recuerden la publicidad negativa que la Iglesia recibió durante la excomunión de Clair Harward, un miembro de la Iglesia que se estaba muriendo de complicaciones de SIDA.
Clair fue a reconciliarse con la Iglesia antes de morir, y el obispo lo excomulgó. Esa excomunión no me sorprendió; supongo que cualquier persona que ha hecho algo que la Iglesia desaprueba y espera reconciliación debe estar dispuesto a enfrentar la posibilidad de ser excomulgado. Lo que me hizo llorar fue que obispo le ordenó a Clair que, si quería ser perdonado, debía dejar a su amoroso compañero y a todos los demás amigos gays. El obispo además le aconsejó no asistir a la Iglesia, por temor de que contagiara a otros. El obispo no le dijo, "Deja a tus amigos y ven con nosotros, que te acompañaremos." Le dijo a Clair que abandonara todas las fuentes de apoyo que tenía, que dejara a todos los que lo amaban, y que muriera en soledad, mientras los miembros de su barrio quedaban protegidos de tener que tratar con él. Yo creo que el Señor espera que nuestra respuesta sea mejor. Desafortunadamente, este tipo de respuesta no es inusual. En 1986 un mormón de Reno, estado de Nevada, organizó un grupo de mormones para protestar en contra de las Celebraciones de Orgullo Gay que estaba planeando un grupo de padres. Los que asistieron a esta protesta abuchearon a los que participaban de la celebración gay y alzaron pancartas que decían, "Vuelvan al armario", "El SIDA es el castigo de Dios", y "El gobierno no debería pagar para ayudar a enfermos del SIDA." Me llenó de asombro que estas personas sintieran tanto odio y temor por personas que en realidad no conocían. Me recordó del populacho de Kírtland, en el Condado de Jáckson, y en Nauvoo, cuando los Pioneros mormones eran los leprosos de la sociedad cristiana. En el pasado, los mormones fuimos tachados de perversos y pecadores por nuestras creencias y prácticas sexuales. El resto de la nación tachaba a los polígamos mormones de viejos libidinosos que se casaban a veces con muchachas muy jóvenes. A menudo en nombre de Dios y de la justicia, toda expresión de amor se veía obstruida por el temor y el odio.
A veces suponemos que las escrituras dicen algo que en realidad no dicen y luego hacemos un razonamiento falso. Yo estoy de acuerdo con la declaración de que "la maldad nunca fue felicidad" (Alma 41:10), pero no estoy de acuerdo con el razonamiento que a menudo se hace de que de que la rectitud siempre es felicidad. Alma no estaba hablando se esta vida terrenal cuando hizo esa declaración, sino de la resurrección. Sé, por experiencia personal, que Dios no le garantiza felicidad a los justos en esta vida mortal. Durante esta vida, Dios no premia siempre al justo ni castiga siempre al pecador. Muchas veces los más pecadores parecen ser los que más disfrutan de la vida y los justos son los que sufren. Nuestro éxito en esta vida depende de muchos factores además de nuestro esfuerzo personal, y lo que uno podría considerar una "bendición" es, para otro, una maldición.


Cuando Alma bautizó en las Aguas de Mormón, la prueba de ser miembro era la de "estar dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras… estar dispuestos a llorar con los que lloran… y a consolar a los que necesitan de consuelo, y ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar en que estuvieses, aun hasta la muerte" (Mosiah 18:8-10).

A veces suponemos que ser miembros de la Iglesia significa asistir a las reuniones de la Iglesia y al templo, tener noches de hogar y hacer todas las otras cosas que los mormones hacen. En realidad, ser miembros de la Iglesia significa ser parte de la familia de Dios. Cuando Alma bautizó en las Aguas de Mormón, la prueba de ser miembro era la de "estar dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras… estar dispuestos a llorar con los que lloran… y a consolar a los que necesitan de consuelo, y ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar en que estuvieses, aun hasta la muerte" (Mosiah 18:8-10).Hoy muchos santos podrían beneficiarse si pusieran más énfasis en consolar a los que necesitan de consuelo y llevar las cargas los unos de los otros. Una sabia amiga mía me ofreció una crítica de las iglesias de hoy que, me temo, también se aplica a nuestra iglesia. Me dijo: "El problema con las iglesias es que deberían ser hospitales para los pecadores, pero las hemos convertido en museos para los santos". Jesucristo condenó más severamente a los que condenaban a los pecadores que al pecado mismo. Qué fácilmente olvidamos el desafío de Cristo de vendar las heridas, calmar el dolor, dar consuelo a los que lloran, y practicar la compasión del Buen Samaritano. Si el SIDA es la lepra de hoy, entonces nuestra respuesta debe responder al mandato que Jesús le dio a sus discípulos: "Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo para ayudar a otros."

REF.: http://www.afirmacion.org/articulos/sida_lepra_y_enfermedad.shtml

miércoles 7 de febrero de 2007

SODOMITA Y CONSAGRADO


“Las contradicciones del falsamente llamado conocimiento” (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras—Con Referencias, edición revisada de 1987)

“Los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (Versión Reina-Valera de 1995, Edición de Estudio)

“Las paradojas de la inmerecidamente llamada ciencia” (Versión Regina)

1 Timoteo 6:20.


(Estudio Preliminar)

En los Escritos sagrados, hay algunas cosas difíciles de entender, las cuales “los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (2 Pedro 3:16; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).


ADVERTENCIA: ESTE ES UN ESTUDIO PRELIMINAR. EN LO FUTURO SERÁ AMPLIADO CON OTROS MATERIALES QUE PUEDAN SER DE MAYOR SIGNIFICANCIA Y QUE PRECISEN MEJOR TODAVÍA EL TEMA DEL TÍTULO.
SODOMITA Y CONSAGRADO

Una de las cosas que los indoctos e inconstantes tuercen tiene que ver con la ocurrencia de la palabra sodomita en algunas traducciones y versiones arcaicas de la Biblia, como, por ejemplo, en Deuteronomio 23:17. Se trata de uno de los textos favoritos de los homófonos, quienes abusan de este versículo al utilizarlo como uno de sus dardos favoritos en contra de los homosexuales.
En la reproducción anterior, se ha señalado la ocurrencia de la palabra sodomita en Deuteronomio 23:17, de acuerdo al texto de la Versión Reina-Valera de 1995, Edición de Estudio. Hasta hace algún tiempo, esta era la forma común de traducir este pasaje de la Escritura en la mayoría de las versiones o traducciones de la Biblia, si no en todas.

El texto hebreo, en tanto, por ejemplo, en Génesis 13:12-14, de acuerdo al texto hebreo de la Biblia Hebraica Stuttgartensia, la más afamada edición de la actualidad, es particularmente interesante en cuanto a las palabras usadas en el texto original.. Aquí, la palabra hebrea סדם [sdm] aparece dos veces, como se ha resaltado en esta reproducción. La palabra hebrea סדם [sdm] aparece vocalizada con shewa y holam, de manera que se lee sedóm.

Reproducción parcial de Deuteronomio 23:17, de acuerdo a la Biblia Hebraica Stuttgartensia (aquí, por una variación en la numeración, corresponde a Deuteronomio 23:18). La palabra hebrea קדשׁה [qdshh], que se suele traducir por ramera o prostituta, está vocalizada con shewa, tsere y qámats, de manera que se lee qedeshá. En tanto, en la segunda ocurrencia marcada en esta reproducción, la palabra קדשׁ [qdsh], forma masculina de la anterior, es vocalizada con qámats y tsere, leyéndose qadésh.

Por eso, atendiendo a lo que en realidad dice el texto bíblico y no pudiendo continuar sosteniendo un punto de vista y una opinión que no resiste el menor análisis, los traductores y revisores de las versiones y traducciones de la Biblia han optado por traducir literalmente, o bien han agregado notas al pie de las páginas, aclarando el sentido y significado original.


Nótese que en Deuteronomio 23:17 no aparece, en ningún lugar, ni siquiera en los versículos anteriores o posteriores, la palabra hebrea סדם, sedóm, de donde la forma castellana Sodoma. Si el original dijera sodomita, tendría que aparecer la palabra סדם, sedóm, lo que no ocurre, en modo alguno. Aquí, en esta reproducción parcial del texto del Antiguo Testamento Interlineal Hebreo-Español, de Ricardo Cerni, las palabras hebreas קדשׁה, qedeshá, y קדשׁ, qadésh, se vierten como ramera y hombre prostituido, respectivamente. Obviamente, hombre prostituido y homosexual no son sinónimos. Y, además, no puede decirse que los hombres prostituidos a que hace referencia la Torâh hubieran sido homosexuales, ya que falta toda prueba en esa dirección. Solamente se puede decir que eran prostitutos, el equivalente masculino de la qedeshá, pero no puede afirmarse que no fueran heterosexuales. Lo demás, la identificación del qadésch con el hombre homosexual, obedece a una casuística que más vale perdonar que tratar de entender, ya que evidencia una absoluta ignorancia de la Escritura y, por ende, de lo que dice la Palabra de Dios.
Algunas versiones, como la Reina-Valera de 1995, Edición de Estudio, entendiendo que ya no se puede continuar en la misma dirección de presentar textos no solo errónea sino del todo sesgadamente traducidos, ha optado por agregar una nota al pie de la página aclarando al lector lo que en realidad quiere decir la Escritura con la palabra sodomita. Dice la nota aludida: “Alusión a una forma de prostitución difundida entre los pueblos del antiguo Oriente, relacionada con los ritos de la fertilidad. Mediante la unión sexual practicada en los templos se trataba de asegurar la fertilidad de los campos y del ganado.”

Casi treinta años antes, la versión católica romana de los misioneros claretianos Pedro Franquesa y José María Solé, había hecho historia, cuando tradujo las palabras hebreas qedeshá y qadésch como prostituta sagrada y prostituto sagrado, respectivamente, entendiéndose que se trata de personas que practicaban la prostitución como consecuencia de un voto de consagración a una determinada deidad pagana.
Arriba, reproducción de Deuteronomio 23:18 en la Versión Regina, edición manual de 1968. Existe una pequeña diferencia de numeración de los versículos entre las traducciones católicas y las que no lo son. Es por eso la diferencia numeraria en este versículo, que en la mayoría de las traducciones aparece como Deuteronomio 23:17.

Desde hace varias décadas, los traductores católicos, con la correspondiente aprobación eclesiástica, han estado siendo un poco más fieles al texto hebreo original en este caso, y han estado reparando un error, error que no tiene que ver con la traducción, sino que se trata de una evidente manipulación del texto sagrado para forzarlo a decir lo que no dice en realidad. Obviamente, una persona, hombre o mujer, que practica relaciones sexuales por una motivación religiosa, no puede ser caracterizada como homosexual. Las relaciones sexuales de estos consagrados, que se prostituían por motivos religiosos, se daban, por lo demás, dentro de un marco de circunstancias heterosexual, y su objetivo era asegurar la fertilidad de los campos, del ganado y de las personas. la historia de las religiones antiguas es muy clara a este respecto, y las correcciones en las traducciones bíblicas vienen solamente a corregir uno de los casos en que los traductores sucumbieron a sus propios prejuicios e inventaron la manera de imponer una condena divina a la homosexualidad, cosa que las Escrituras en sí mismas no autorizan.

Un año antes, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, edición revisada de 1967, tradujo las palabras hebreas por prostituta de templo y prostituto de templo, respectivamente.

Arriba, reproducción de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, edición revisada de 1967. Esta es una de las muchas versiones que ya no presentan la palabra sodomita en el texto principal.


Arriba, reproducción de la versión conocida como Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras—Con Referencias, edición revisada de 1987.

Varias ediciones revisadas de la Versión Reina-Valera, la más ampliamente versión usada en el mundo de habla hispana, presentan lecturas diferentes a sodomita, generalmente palabras que dan a entender, sin ambages, que se trata de una persona que practicaba la prostitución como resultado de un voto a alguna divinidad cananea, probablemente una deidad relacionada con la fertilidad, preocupación muy especial de los antiguos.

En general, los líderes, maestros y otras personas que están en posición de autoridad dentro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, no han adoptado la sana enseñanza que se presenta en la edición oficial publicada por la Iglesia, con el reconocimiento y la recomendación de las Autoridades Generales mormonas, de la King James Version. Es posible que mucho del sufrimiento que han experimentado tantas personas miembros de la Iglesia no se hubiera producido de haberse dado a conocer a los miembros el verdadero alcance de la palabra sodomita. De hecho, todavía hay personas que pretenden hacer un gran servicio a la causa de la verdad equiparando la sodomía a la homosexualidad. Estas personas continúan bajo el manto de la ignorancia religiosa. No saben que oficialmente la Iglesia ya no considera que esos pasajes, que tradicionalmente se han usado, y donde aparece todavía la palabra sodomita, apliquen a la homosexualidad. Hace ya casi 30 años que la Iglesia ha hecho luz sobre estos pasajes. Pero, por los mismos años la membresía y muchos líderes, han permanecido en la oscuridad de la ignorancia, citando estos versículos en apoyo de cosas que la Iglesia dice, oficialmente, que no corresponden.

Es cierto que en al menos un lugar, en la nota explicativa para Deuteronomio 23:17, los comentaristas oficiales de la Iglesia mormona, si bien reconocen que la palabra aplica a una clase o forma de prostitución religiosa relacionada con la fertilidad, remiten al lector o estudiante de las Escrituras al tema homosexualidad, en la Guía de Tópicos. En tal caso, ha de asumirse que se trata de un error tipográfico (lo que es menos dañino para la imagen de la Iglesia como la única y verdadera Iglesia del Señor), o que se trata de una concesión a los sectores más fundamentalistas de la Iglesia mormona. Porque uno debe resistirse, aún a fuerza de porfía, a considerar siquiera que se trata de una contradicción del falsamente llamado conocimiento (1 Timote 6:20; Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras), porque la Iglesia es guiada por el Espíritu del Señor, y, por lo tanto, no puede equivocarse, no, al menos, hasta el grado de contradecirse a sí misma en la enseñanza de la sana doctrina que ha sido entregada a los santos.

Pero, a pesar de haber reconocido en una nota al pie de la página para Deuteronomio 23:17 que sodomita no se refiere a la homosexualidad ni a los homosexuales, en la Guía de Tópicos se insiste en usar el mismo texto como apoyo sobre este tema. Y los líderes y las Autoridades Generales de la Iglesia mormona han continuado citando este y otros textos similares para condenar lo que, oficialmente, dicen que no condena. A menos que uno tenga la osadía innecesaria de suponer que quienes dirigen a la Iglesia, tanto a nivel local como a nivel mundial, ignoran lo que dicen las Escrituras, lo que no es creíble ni tampoco puede siquiera considerarse.

Arriba, reproducción de la Guía de Tópicos que acompaña a la edición mormona de la King James Version o Authorized Version. Aquí se insiste en citar Deuteronomio 23:17 como apoyo en contra de la homosexualidad, a pesar de las anteriores varias declaraciones en contrario.

En la reproducción anterior, nuevamente, los comentaristas oficiales de la Iglesia mormona reconocen que sodomita no se refiere a la homosexualidad, sino a un prostituto masculino devoto de la adoración pagana de la fertilidad.


Nuevamente, los comentaristas oficiales de la Iglesia mormona reconocen que sodomita no se refiere a la homosexualidad ni a los homosexuales, sino a prostitutos masculinos cultuales.

CONCLUSIONES

Algunos de nosotros hemos pasado mucho tiempo tratando de entender algunas cosas. Pero si ponemos atención, la Iglesia del Señor ha dado pasos positivos hacia poner las cosas en su lugar, y ha hecho declaraciones como las que se señalan en este ensayo, pasos pequeños quizá, pero que son un gran avance, y que pueden ayudarnos a todos a entender que la Iglesia dará los pasos que tiene que dar en los momentos apropiados. A veces uno puede creer que la Iglesia nunca hará cambios en el tema de la homosexualidad. La realidad es que sí los está dando. Quizá no con la rapidez y la urgencia con que nos gustaría, pero los está dando. Y eso es lo que debe importarnos.

Y si estamos alertas, podremos estar preparados para ese día en que la Iglesia reconozca que en realidad en las Escrituras no hay ninguna condena en contra de la homosexualidad y de los homosexuales. Y que, a pesar de la gravedad que se le atribuye a la homosexualidad, nunca, jamás, el Señor ha dicho nada acerca de este tema. De ser el pecado que muchos asumen que es, cuando menos debería haber una referencia clara en las Escrituras o una declaración inequívoca de nuestros Profetas modernos. En vano buscamos. No existe.

De este examen somero pero serio de lo que está ocurriendo en el campo de la escriturística mormona con el tema de la homosexualidad, se desprende fácilmente que se están introduciendo cambios. Algunos cambios han ocurrido hace bastante tiempo y muchos de nosotros no lo hemos sopesado en lo que vale y significa.. Y será de gran importancia y relevancia el continuar analiza las cosas en su justa posición y en su apropiada perspectiva.

LA ESCRITURA USADA POR MOISÉS

ADVERTENCIA

Este artículo se ha escrito con carácter puramente divulgativo y para una página web. Por lo tanto, es lógico que su forma, estilo y contenido no se adapte a lo que podría esperar un lector especialista en la materia.

Este carácter informal que ni siquiera incluye bibliografía, cosa que nunca está de más, pero no es obligatoria en todos los casos y por ello se omite ahora intencionadamente, sólo pretende informar al lector general no profesional. Escribir muchas tonterías sin sentido ni base científica alguna, citando numerosa bibliografía, que por el propio contenido se puede dilucidar que ni siquiera se posee, es insuficiente para alcanzar las conclusiones finales o no se ha utilizado e incluso leído, e incluyendo muchas notas al pie, sólo da la apariencia irreal de seriedad y profesionalidad. Pero eso no es ni lo uno lo otro y ni muchos menos divulgativo, importando entonces muy poco dónde se haya publicado y con qué objetivo.

Por otro lado es necesario también aclarar que cuando un artículo es realmente innovador no necesita mencionar, no necesita mencionar los trabajos de otras personas que no han aportado nada a su propio estudio, a no ser que sean una fuente de datos válidos e indispensables. Esto último se justifica por pura cortesía y educación, ya que no siempre es necesario señalar con el dedo a todos los que se equivocaron antes de que uno mismo diese con la solución a una determinada cuestión.

Como podrá apreciarse en las siguientes páginas, en todo caso, necesario es advertirlo, se hallará que en realidad aquí no se presenta ninguna novedad en cuanto al tema que se trata, ni tampoco es novedosa la manera en que se presenta la información. Tal vez el mayor valor de este ensayo sea que reúne mucha información que generalmente se haya dispersa en diferentes lugares, incluso en la propia mente de uno por haberlo ya leído, estudiado o entendido que es así.

En esta versión, este documento no está completo, debido a que carece de las tablas idiomáticas en la sección final, así como, por las características propias de este sitio, carece el documento como tal de las palabras en caracteres hebreos antiguos y modernos, ya que no pueden ser representados adecuadamente.

Asimismo, este artículo está enfocado en los aspectos histórico-gramaticales, y no tiene incidencia alguna sobre el dogma y la doctrina de ninguna iglesia, ya que no se ha escrito para sustentar las aproximaciones de ninguna corriente de pensamiento religioso, sino que pretende únicamente incentivar el estudio de las Escrituras desde un punto de vista no dogmático ni religioso. Las citas o referencias a cualesquier aproximación doctrinal al tema, solamente tiene el objetivo de puntualizar algunos aspectos necesarios de tener presentes de antemano.

Si usted desea examinar el documento original, solicítelo a afirchile@hotmail.com.

GENERALIDADES

Varios de los principales supuestos que se han esgrimido, en distintos tonos y con variados énfasis, es el relacionado con el sistema de escritura utilizado por Moisés para poner por escrito el rollo de la Toráh.

Como es bien sabido, los judíos, y sus antecesores los israelitas, creían que Moisés fue el escritor de la Toráh, un rollo bastante voluminoso que en tiempos posteriores fue dividido, por motivos prácticos, en cinco volúmenes, que son en la actualidad conocidos en las Biblias como Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, respectivamente, conteniendo cada cual material relacionado principalmente con lo que da a entender el título bajo el cual se registró cada sección de la Toráh en su presente división.

En la Versión griega de los Setenta[i], al conjunto de la Toráh se la llamó Pentateuco, que quiere decir volumen quíntuple o cinco libros o rollos.

No vamos a entrar aquí en consideraciones de algunos que, contrarios a la esencia misma del cristianismo, pretenden establecer, a partir de razonamientos de dudosa o nula autenticidad, la inexistencia histórica de Moisés. Tampoco se van a discutir en estas páginas las ponencias y opiniones de aquellos que declarándose judíos o cristianos genuinos niegan o dudan de la existencia histórica de Moisés y, por lo mismo, de que haya sido quien escribió la Toráh o Pentateuco. Eso queda para otra oportunidad en que se discuta la historicidad de los personajes bíblicos.

De un modo general, puede admitirse que Moisés no fue el primer hebreo que conoció algún sistema de escritura para el registro de transacciones o documentar hechos o eventos importantes de su vida. Ya hemos leído en la Biblia que Abraham el hebreo compró de los hititas un campo en el área de Makpeláh, donde enterró a su mujer, Sara, y donde después él mismo fue enterrado. Tal compra requirió de un documento, una escritura de compra, un contrato que debió ser registrado de acuerdo a ciertas formalidades generalmente aceptadas. Es posible que en la tierra de Canaán, donde se daba muy fuerte la influencia mesopotámica, a pesar de la no menor influencia egipcia, se haya usado tablillas de barro para escribir, utilizando caracteres akkádicos, pero utilizando la lengua local, como puede atestiguarse en la septentrional ciudad-estado de Ugarit, así como en la ciudad-estado de Ebla, en la Siria ciseufratésica superior.

De hecho, a pesar de la utilización de un sistema propio de escritura, y de materiales locales, en Egipto también se atestigua la utilización de la escritura sumero-akkádica sobre tablillas de barro, las que una vez inscritas y selladas, según correspondía, eran cocidas en un horno para conservarlas para futura constancia. Tal es el caso del extenso archivo encontrado en Tell el-Amarna, el sitio de Akhetatón, la capital egipcia durante el reinado del rey monólatra, Akhenatón.

Pero, en diferentes períodos, en la tierra de Canaán, se atestigua la presencia y el uso de materiales para escribir y de escritura egipcia. Se han conservado restos de escritura egipcia, aunque sobreviviendo solamente ejemplos en piedra y en materiales duraderos, en el sitio de Yebail, donde antaño estuvo situada Guebal o Guebala, la Byblos del período clásico grecorromano.

En cuanto a los hebreos mismos, existe no poca certeza en cuanto a que ellos, seguramente por una costumbre basada en mandatos de sus ancestros y de su Dios a ellos, conservaban registros familiares bastante detallados.

Adán, el primer hombre, sin duda tuvo la capacidad para producir registros escritos desde temprano en su vida, aunque no haya un registro directo de ello. Pero bien pudo estar relacionado con su dar nombres a los animales, al comienzo de su vida.

Los registros en el actual libro de Génesis de genealogías y fechados de la extensión de la vida de una gran cantidad de personas, da a entender que los registros eran sumamente prolijos.

Noé y su familia debieron llevar sus registros familiares y quizá algún registro histórico general, probablemente resumido, a través del Diluvio que barrió la civilización y la sociedad antediluviana, registros que serían conservados por sus descendientes posteriormente. De ahí vendría la costumbre mesopotámica de producir registros históricos más o menos circunstanciados de los eventos y sucesos que el escriba tenía ante sí, o que se le ordenaba que registrara. Es posible, asumen algunos especialistas, que, puesto que solamente la descendencia directa de Noé después del Diluvio, representada por la línea principal de los descendientes de Sem, habría tenido el derecho a la propiedad legal de tales registros, y que, por lo tanto, estos permanecieran en manos de dichos descendientes, quienes no podían probar su ascendencia, o quienes no tenían tales registros, se vieran compelidos, de alguna manera, a producir registros falsos a este respecto.

Ese sería el origen de las listas de reyes y de las genealogías que provienen de Sumer y de Akkad, como, por ejemplo, la llamada Lista Sumeria de los Reyes, así como las llamadas epopeyas o historias de los reyes antediluvianos y héroes, tales como Ziusudra, Guilgamésh y otros.

Algunos han avanzado la idea, desde hace muchísimo tiempo, de que, puesto que negaban o desconocían que los hebreos conocieran la escritura antes del cautiverio en Babilonia, habría sido en Babilonia, precisamente, donde no solamente habrían adoptado la escritura, sino que, también, habrían adoptado los mitos mesopotámicos, tales como el de la creación y el diluvio, adaptándolos los maestros religiosos judíos, a las necesidades que tenían de dar al judaísmo un aire de seriedad y de antigüedad.

Sin embargo, es perfectamente posible lo contrario. Esto es, que los relatos de la creación, de la sociedad antediluviana, del Diluvio y de los primeros tiempos luego de tal catástrofe, conservados por los patriarcas postdiluvianos, inspirara el surgimiento de relatos deformados de esos hechos en la forma de los mitos mesopotámicos de la creación, del diluvio y de los héroes y reyes prediluvianos e inmediatamente posteriores al Diluvio. Esa sería una mucho mejor y más fácilmente digerible explicación de las pocas similitudes existentes entre los registros bíblico y mesopotámico de los orígenes.

Es igualmente interesante notar que una de las principales diferencias entre el relato bíblico y los mitos mesopotámicos es el hecho de que Yahwéh[ii] no es un ser caprichoso que actúa por orgullo, envidia ni sentimentalismos. Jamás actúa en razón de las bajas pasiones humanas. Los dioses de Mesopotamia, como los de las otras áreas culturales del planeta, sí lo hacen. Los dioses de las naciones no tienen noción alguna de la verdadera justicia. Son culpables de homicidio, de incesto, de injusticia. No tienen misericordia. Su existencia misma está determinada por los hombres que les rinden culto y sacrificios, de los que se alimentan. Absolutamente diferente a lo que pasa con el Dios que es, por definición Uno y Único, quien es Justo, Misericordioso, Fiel, y hace que el universo y la humanidad existan por su Amor, y quien crea al hombre para que tenga gozo.

Los dioses de las naciones exigen de sus adoradores sacrificios en la forma de laceraciones y autoflagelo. El Dios de Israel exige amor como base para la devoción exclusiva que se le debe a Él como Creador, Originador y Padre de todos y de todo, devoción que se explica en la relación Padre-hijo que existe entre Dios y la humanidad.

Es muy posible que los registros patriarcales, mientras ellos vivieron en Mesopotamia y el Levante fueran producidos en la forma de tablillas de barro cocidas, que se conservarían muy cuidadosamente y se traspasarían de padres a hijos como un gran tesoro y una gran responsabilidad (pero no idolatrándolos, sino manteniéndolos como un nexo con el pasado y con el futuro de su familia o clan).

El lenguaje de los patriarcas prediluvianos y postdiluvianos fue el hebreo, idioma que muy probablemente haya sido el idioma original, el que habló Adán y, por ende, el idioma en que Yahwéh originalmente se comunicó con la humanidad.

Existe evidencia en cuanto a que los cambios reales experimentados por el hebreo, a pesar de todas las vicisitudes padecidas a lo largo de milenios y milenios, ha sido mínima, y que un hablante de hebreo del II milenio precristiano podría, eventualmente, comunicarse sin dificultades con un hablante de hebreo del III milenio postcristiano, a pesar de cuatro milenios de historia.

Asimismo, el hebreo habría sido el primer lenguaje humano escrito. Los hombres de la sociedad antediluviana lo escribirían en la forma de pictografías o pictogramas, con formas y sonidos asociados a significados específicos.

Los hombres postdiluvianos desarrollaron, a partir del sistema pictográfico original, un más complejo y complicado sistema de escritura que, por ejemplo en Egipto, requería estudios dedicados y extenuantes durante años para llegar a dominar la técnica de los dibujos, los significados y los sonidos asociados.

En Mesopotamia, se reputa a los sumerios el haber logrado desarrollar, a partir de los antiguos pictogramas, un sistema de escritura que respondió muy bien a los requerimientos de una sociedad agropecuaria que poco a poco fue derivando en el comercio exterior y las campañas militares con fines de apropiación de bienes y de personas para satisfacer las necesidades internas de una economía en expansión.

Posteriormente, los akkadios, una etnia semita, se hizo fuerte en el norte de la Baja Mesopotamia, en lo que se llamó la tierra de Akkad, y adoptó y adaptó a sus necesidades la mayor parte de los logros de los sumerios, cuya tierra se extendía al mediodía, hasta las playas del golfo Pérsico. Con el tiempo, las gentes de las ciudades-estados de la tierra de Sumer extendieron su influencia, y a veces su dominación militar y política, hacia amplias regiones de la meseta iraniana y hacia las costas e islas del golfo Pérsico, llegando probablemente a incursionar hasta las costas occidentales de la India, donde suele situarse la tierra de Melukha. El paraíso sumerio estaba situado en Dilmún o Tilmún, la isla de Tylos de los griegos y romanos, la actual Bahrein.

Los akkadios, aparentemente, fueron los responsables de extender la civilización y la cultura de los sumerios, con las pocas y necesarias adaptaciones y reformulaciones que introdujeron o que influyeron en que se de desarrollaran. Así, de la mano de los mercaderes y de los guerreros akkadios que extendieron el Imperio akkadio por toda Mesopotamia y su periferia, incluso, de acuerdo a ciertos documentos, llegando hasta Puruskhanda, en el centro de Anatolia, más allá de las Montañas de la Plata (el Tauro), y hasta Elam y Anshán. Este fue el primer gran imperio semita de la historia humana. Y fue tan poderoso, y tal fue su influencia, que por siglos de siglos permanecería no solamente su recuerdo, sino su influencia, sobre las culturas y civilizaciones del Próximo Oriente Antiguo. Y más allá.

El título de Rey de las Cuatro Partes de la Tierra, esto es, del universo, de la totalidad, se puede rastrear hasta el Tawantinsuyu, el Imperio kichwa, que oficialmente se llamó Cuatro Partes de la Tierra.

El idioma y la escritura akkadios se convirtieron, después de la confusión de las lenguas en Babel, en el primer intento por establecer una lengua común entre países y Estados diferentes e independientes. La primera lingua franca, el idioma de la diplomacia, fue usado desde la India hasta Etiopía, escrito en caracteres cuneiformes y sobre tablillas de barro cocidas en horno. Es el idioma de la correspondencia de los mercaderes ashshuritas que se establecieron en Anatolia. Es el idioma de los documentos que se han desenterrado en Tell el-Amarna, Egipto. Y se usó tan tarde como en las inscripciones de los monumentos persas, a finales de la era precristiana.

Aparentemente, cuando Abraham el hebreo, obedeciendo al mandato de Yahwéh Elohím cruza el Éufrates y entra en la tierra de Canaán, la que aparentemente hasta su límite con Egipto estaba sometida a Kedorlaomer, rey de Elam y sus aliados mesopotámicos, la lengua y la escritura akkádicas eran usadas y entendidas a través de todo el país. Por lo tanto, no solamente se facilitó la migración de Abraham hacia Canaán por la existencia de un solo y mismo Estado, un Imperio, extendido desde los desiertos y las montañas de Irán hasta el Wadi el-Arish actual, el antiguo Torrente de Egipto, sino que, además, la lengua akkadia era usada en todas partes, entendida y escrita en tablillas cuneiformes.

Obviamente, a estas alturas, ya no es necesario decir que la escritura y la lectura eran ampliamente practicadas a través de todo el Próximo Oriente antiguo. Antaño, los especialistas suponían, basados en ninguna prueba al respecto, que las gentes que habitaban en el Próximo Oriente antiguo, excepción hecha de las elites egipcia y mesopotámica, no tenían escritura, que no la conocían y no la empleaban, y que todo su bagaje cultural, necesariamente, tenía que transmitirse de manera oral, produciéndose no solamente interminables relatos, sino que sumamente erróneos y deformados por el paso del tiempo y la defectuosa transmisión oral, que agrega o quita elementos de distintas y diferentes clases e implicancias, a veces de acuerdo a las dificultades o facilidades de la comunicación entre narrador y oyente.

Las amplias bibliotecas y colecciones de documentos que se han desenterrado en ciudades tales como Ugarit, Alhalha, Arpaddu, Ebla y tantas otras a través del Próximo Oriente antiguo, y los descubrimientos en el área de Sinaí, con una data que ha causado urticaria a muchos especialistas y eruditos en la materia, han estampado un solemne mentís sobre tales declaraciones y opiniones, las que decían que, específicamente en el caso de los hebreos y de los israelitas de los primeros siglos, ellos no conocían la escritura, y que la adoptaron y adaptaron de sus vecinos, particularmente de los cananeos[iii], de los mesopotámicos y de los egipcios. La insistencia en una fecha tardía para la escritura hebrea o judía no tomaba en cuenta a los filisteos, quienes sí escribían, pero eso era a fines del II milenio precristiano, una fecha demasiado temprana para las anticientíficas ponencias de los eruditos y especialistas, quienes, a sangre y fuego, insistían en que se aceptara una fecha tardía para la primera redacción de la Toráh, que ponían en tiempos del rey Josías de Judá, como una invención, una mentira piadosa, elucubración y fraude ideado para dar alguna cohesión al débil Estado que habría logrado unificar este rey judaíta tras la caída de Asiria y durante el período en que se enfrentan Egipto y Babilonia en el Próximo Oriente como potencias en ciernes que se disputan el Levante.

Los demás escritos del Tanákh se suelen establecer durante o después de la Cautividad en Babilonia y durante el período del Imperio persa, asumiéndose que, debido a que parece mencionar incidentes del período de Antíoco IV Epífanes de Siria, el libro de Daniel habría sido escrito tan tarde como en tiempos de los Macabeos.

En general, tales opiniones y ponencias, contrarias a una fecha temprana para la escritura entre los hebreos y los israelitas, obedecen a fundamentalismos insostenibles que únicamente pretenden destruir la confianza en la Biblia como la Palabra de Dios que es. Los principales ataques provienen de los adeptos de la llamada alta crítica, que ha tratado de destruir los relatos bíblicos tachándolos de mitos adoptados y adaptados de algunos similares de origen mesopotámico. En otros casos se habla de anacronismos. No pocas veces se intenta, con un análisis textual digno de mejor causa, decir que hubo diferentes documentos que fueron finalmente refundidos en un solo por un redactor tardío o final. Se habla de contradicciones. Se dice que tal o cual personaje ni siquiera existió. Se pretende que, por ejemplo, Abraham no conoció el camello domesticado y que cuando el relato de Génesis habla de camellos debe leerse asnos… Otros señalan a las longevidades de los patriarcas antediluvianos como muestras de copia de los mitos mesopotámicos que mencionan reyes antediluvianos sumamente longevos. Y, por supuesto, todos dicen que, cuando menos, Adán y Eva son una mentira piadosa. Hoy en día, católicos y protestantes han sucumbido a la alta crítica y al evolucionismo y pretenden expurgar la fe cristiana de esas y otras figuras relacionadas con los orígenes.

El libro de Génesis, como el resto de la Toráh y del Tanákh, contiene información científica, histórica, geográfica, cronológica y genealógica, aparte de los tratos de Dios con la humanidad. Y esa información es correcta, si se la estudia de manera sincera, honrada e imparcial. Y, en primer lugar, muestran que quien se ha creído por milenios que escribió ese registro fue una persona real y que estuvo en los lugares que menciona que estuvo y que fue inspirado por Dios para no cometer errores ni equivocaciones en la información que presenta cuando no ha sido testigo ocular de lo que narra.

Obviamente, la inspiración humana no excluye al elemento humano. Y, si uno se atiene a la forma en que la información está dispuesta en el libro de Génesis, aparentemente Moisés utilizó documentos antiguos, de los que ya se ha hecho mención, y que habrían estado en poder de su familia por siglos desde los tiempos de Noé y de Sem, documentos que después pasaron por las manos de Abraham y de sus descendientes hasta que llegaron a sus propias manos.

Puesto que se ha hecho un repaso general de lo que la ciencia ahora reconoce, en cuanto a que ya existían y se usaban bastante común y extensamente sistemas de escritura al menos a través de todo el Próximo Oriente antiguo, desde los Balkanes hasta la India y desde Anatolia hasta Etiopía, en tiempos bastantes tempranos, y no solamente en las áreas de alta cultura de Mesopotamia y Egipto, es ya hora de tratar de determinar el sistema de escritura que pudo haber utilizado Moisés cuando escribió la Toráh y otros documentos, entre los que se cuentan el libro de Job y al menos algunos de los Salmos.

LA HIPÓTESIS DOCUMENTAL

Como ya se ha dicho anteriormente, un grupo moderno de críticos de la Biblia ha cuestionado que Moisés hubiese escrito o compilado el libro de Génesis, y afirman que el libro tuvo varios escritores, algunos de los cuales vivieron mucho tiempo después del tiempo de Moisés. Aduciendo variaciones de estilo y de léxico, han formulado la llamada hipótesis documental, según la cual el libro se nutrió de tres fuentes principales, que se designan J (Fuente Jahvista o Yahvista, caracterizada por referirse a Dios como Yahwêh), E (Fuente Elohísta, que se refiere a Dios como Elohim[iv]) y P (Fuente Sacerdotal, que se derivaría de una tradición sacerdotal). Como algunos acontecimientos narrados en el actual libro de Génesis parecen estar repetidos o son similares a otros que figuran en el mismo libro, hay quienes van todavía más lejos y creen distinguir hasta catorce fuentes de información distintas, las que, se afirma, sostienen puntos de vista y enfoques teológicos diferentes y que, pese a la amalgama, Génesis guarda cierta coherencia como un todo. Con el objeto de defender su hipótesis, recurren a muchas explicaciones absurdas, algunas de las cuales se mencionan a continuación.

El soporte principal de la hipótesis documental es el empleo de títulos diferentes para referirse a Dios, como ya se adelantó. Según su punto de vista, esto indica que hubo distintos escritores. Sin embargo, lo irrazonable de este criterio se puede demostrar con sólo una pequeña porción de Génesis, en la que figuran los títulos siguientes: “Dios Altísimo” (’El ‘Elyôhn, Génesis 14:18), “Productor de cielo y tierra” (14:19), “Señor [Soberano]” (’Adhonâi, 15:2), “Dios de la vista” (16:3), “Dios Todopoderoso” (’El Šaddâi, 17:1), “Dios” (’Elohîm, 17:3), “Dios verdadero” (ha ’Elohîm, 17:18) y “Juez de toda la tierra” (18:25). Si se intentase aplicar este criterio para atribuir cada una de estas secciones a escritores diferentes, las dificultades que se originarían serían insalvables y se rayaría en lo absurdo. La verdad del caso es que la variedad de títulos que se aplican a Dios en Génesis se emplean debido a su significado y revelan a Yahwêh en sus diferentes atributos, obras y tratos con su pueblo.

Todavía hay otros ejemplos: debido al uso que recibe la palabra barâ’ en Génesis 1:1, se ha dicho que esta sección debió proceder de la llamada fuente P. Sin embargo, la misma palabra se emplea en Génesis 6:7, una sección atribuida siempre a la fuente J. Se ha afirmado que la frase “la tierra de Canaán”, que figura en varios pasajes del texto del libro de Génesis (como, por ejemplo, en Génesis 12:5; 13:12a; 16:3; 17:8), es una peculiaridad de un escritor que pertenece a la fuente P, por lo que los críticos que defienden la hipótesis documental sostienen que esos pasajes los escribió un autor vinculado a esa fuente. Pero la misma expresión aparece en los capítulos 42, 44, 47 y 50, capítulos que los mismos críticos atribuyen a las fuentes J y E. Por consiguiente, hay que reconocer que, aunque los críticos aducen que las aparentes incoherencias del texto sólo se pueden entender tomando en cuenta su hipótesis, un estudio más detenido de sus explicaciones demuestra que la hipótesis documental misma está plagada de incoherencias.

Si las secciones que se atribuyen a cada una de las hipotéticas fuentes del texto se entresacasen parte por parte y oración por oración, y luego se recompusieses, tendríamos meramente un conjunto de narraciones ilógicas e incoherentes. Si aceptásemos que más tarde un compilador las tomó de sus supuestas fuentes y las entremezcló en un solo libro, nos veríamos obligados a creer que esas narraciones, de por sí incoherentes, fueron aceptadas como históricas y utilizadas en Israel durante siglos antes de ser compiladas en un texto único. Pero, ¿qué escritor —en particular, qué historiador— pretendería siquiera hilvanar relatos tan inconexos? E incluso en el caso que lo hiciese, ¿qué nación aceptaría el producto como la historia de su pueblo?

El egiptólogo K. A. Kitchen pone de manifiesto la insensatez de quienes abogan a favor de la llamada hipótesis documental, cuando señala: “En la crítica del Pentateuco se ha tenido por costumbre dividir el todo en documentos separados o ‘manos’. [...] Pero la costumbre de los críticos del Antiguo Testamento de atribuir estas características a ‘manos’ o documentos diferentes cae en el absurdo cuando se aplica a otros documentos orientales antiguos en los que se da un fenómeno muy similar.” Enseguida pone como ejemplo una biografía egipcia. Si se aplicara el mismo método de la hipótesis documental que han seguido los críticos de la Torâh, podría atribuirse a ‘manos’ diferentes, si bien esto no sería posible, pues se ha podido probar que la biografía “fue ideada, compuesta, escrita y grabada en muy pocos meses, semanas o, tal vez, hasta en menos tiempo. Las diferencias de estilo no pueden deberse a la intervención de varias ‘manos’, pues las variaciones de estilo dependen del tema y de su tratamiento.”[v] La propia debilidad de la hipótesis de los críticos refuerza la idea reconocida desde antiguo en cuanto a que fue un solo hombre, Moisés, quien escribió el bien trabado y coherente registro de Génesis bajo inspiración divina.

Acerca de un Relato de la Creación Procedente de Ebla

Existe entre los documentos descubiertos en el sitio de la antigua Ebla un registro de la creación algo parecido al relato de Génesis. El Dr. Clifford Wilson participó en un almuerzo privado para los profesores Matthiae y Pettinato, patrocinado por el profesor Freedman en Ann Arbor, Michigan, EE. UU., antes de una conferencia pública a la que asistieron centenares de personas. Después de muchas preguntas técnicas de los eruditos presentes (cerca de quince), el Dr. Wilson preguntó al profesor Pettinato: “Existe un rumor en cuanto a que ha sido recobrada una nueva tablilla de la creación —¿Es cierto?” Eventualmente el profesor Pettinato reconoció la existencia de tal tablilla, pero que no estaba todavía traducida. Él usó las palabras “Génesis Capítulo 1”, como una breve declaración del contenido de la tablilla.

El Dr. Wilson persistió, preguntando por detalles de la tablilla. Eventualmente, el Dr. Pettinato tomó una hoja de papel y dio una traducción tentativa:

“No había cielo —Lugal lo formó de la nada; No había tierra —Lugal la formó; No había sol —Lugal lo formó; No había luna —Lugal la formó.”

El professor Pettinato explicó que había más, pero no podía ser traducido todavía.

Lugal, que significa Grande, llegó a significar Rey, pero originalmente habría tenido la idea de Dios, el Creador. Posiblemente al principio los eblaítas creyeron en un Ser Supremo, aunque para el tiempo de las tablillas recuperadas de las excavaciones eran reconocidas centenares de divinidades menores.

Posteriormente, el profesor Pettinato publicó una más bien diferente y más elaborada versión del registro de la creación, pero todavía mirando hacia un Gran Ser como el Creador.

Siguiendo a la revelación de esa tablilla de la creación, otros eruditos han presentado una discusión en cuanto a su pertinencia con referencia a la hipótesis documental sobre el relato de Génesis. Como bien se sabe, la llamada hipótesis documental sostiene que el Antiguo Testamento procede de una serie de fuentes escritas de amplia difusión, que aparecieron después del tiempo de Salomón y hasta el tiempo de Esdras, hacia el 500 a. de J.C.

Un erudito preguntó al profesor Pettinato: “¿Está usted diciendo que existe una tradición oral del primer milenio en un documento escrito del tercer milenio?” El profesor Pettinato contestó: “Eso es lo que estoy diciendo.”

La hipótesis documental sostiene que el registro de la creación vino al canon (el registro reconocido) de la Escritura como parte de un pretendido documento P (sacerdotal), solamente en los días de Esdras (el “primer milenio”, previamente considerado por los eruditos liberales apenas como “una tradición oral”.). La referencia a “un documento escrito del tercer milenio” es a la tablilla de Ebla de la creación, la que se ha dicho que data de antes del 2000 a. de J.C.

“¡Allí nunca hubo un Documento P!”

Después de alguna discusión, uno de aquellos principales eruditos del mundo mostró verdadera honradez al declarar: “¿Sabe lo que yo pienso? ¡Allí nunca hubo un documento P!” Él estaba en lo cierto. Aún otro dardo había sido dirigido hacia la inaceptable hipótesis documental que niega la evidencia interna del propio Antiguo Testamento, ya que los documentos del Antiguo Testamento habían sido escritos contra los antecedentes de tiempo que ella sostiene.

Debe agregarse, a manera de explicación necesaria, que existe una buena evidencia arqueológica que sugiere que los registros de Génesis fueron puestos por escrito mucho antes del tiempo de Moisés. Parece ser que tales documentos fueron escritos sobre tablillas de arcilla, ya que la expresión “Estas son las generaciones de” serían un colofón que cerraba cada tablilla a la muerte de alguien cuya historia acababa de relatarse. Las tablillas de arcilla se habrían traspasado de padre a hijo, hasta que eventualmente llegaron a manos de Moisés, quien las recopiló en el registro actualmente conocido como el libro de Génesis. Lo antes dicho, sin embargo, no quiere decir que Dios no hubiera inspirado a Moisés por medio de su Espíritu para que escribiera correctamente, sin errores.

A pesar de las negativas sobre el relato de la creación, este registro de hechos del Dr. Clifford Wilson señala a uno de los más importantes aspectos de los hallazgos efectuados en Ebla.

“Ni una palabra” Retractada

Algún tiempo después, el profesor Freedman deliberando en un conferencia acerca de los hallazgos en Ebla a una gran audiencia en la universidad Monash, en Melbourne, Australia. El presidente públicamente constató que habría “retractaciones” por parte del profesor Freedman esa noche. La conferencia se dio, y no hubo ninguna retractación.

El Dr. Clifford Wilson había estado en la facultad de la universidad Monash por muchos años. Esa noche, después de la conferencia, privadamente preguntó al Dr. Freedman: “¿De cuánto se retracta usted?” La respuesta se dio sin vacilación alguna:

“De ninguna palabra.”

Hay tratados y pactos algo parecidos a aquellos registrados en Éxodo, y para la protección de la sociedad había leyes que señalaban hacia el concepto de justicia que es tan destacado en el libro de Éxodo.

Había también sacrificios rituales mucho antes del tiempo del libro de Levítico, y antes de aquellos de los cananeos, de quienes algunos críticos sostienen que los hebreos los copiaron.

Había profetas proclamando su mensaje mucho antes que los nevi’im (profetas) del Antiguo Testamento, aunque la superioridad del Antiguo Testamento en los dominios de la ética y la moralidad, así como los valores espirituales, permanecen incontestados. Los registros del Antiguo Testamento tienen ese algo indefinible que los hace diferentes. Metafóricamente, ellos llevan dentro de sí la impronta del dedo de Dios.

La historia únicamente sólo ha comenzado, y habrá otros ecos desde Ebla para las generaciones por venir. Pienso que los hallazgos que todavía se están haciendo en Ebla consistentemente apoyan a la Biblia como un registro completamente aceptable, histórico. Para mí, en lo personal, es mucho más que un maravilloso texto de historia. Es la Palabra de Verdad de Dios, Su revelación de sí mismo.

La evidencia suministrada por los registros de Ebla es muy importante. A pesar de la obvia oposición de algunos eruditos y de las coerciones ejercidas por el gobierno sirio debido a las implicancias religiosas de los documentos descubiertos, la evidencia que proviene de Ebla apoya la honradez de las Escrituras del Antiguo Testamento en varios puntos. Eso no es sorprendente en realidad. El más grande erudito que jamás haya existido sobre la Tierra declaró: Tu palabra es la verdad. (Juan 17:17.).[vi]

LOS ANTECEDENTES Y EL TRASFONDO DE LA HIPÓTESIS DE LA RECOPILACIÓN

Hay quienes, basados en no poca evidencia interna del libro de Génesis, sostienen que el contenido histórico del libro, principalmente en lo que se refiere a los primeros once capítulos actuales, provienen de fuentes escritas antiguas, anteriores al tiempo de Moisés, desde donde se extrajo si no toda al menos buena parte de la información. Esta información vendría originalmente registrada sobre tablillas de piedra o de arcilla, conservadas como parte de la herencia familiar por los patriarcas. Tales escritos, sin embargo, es necesario tener presente, no eran deudores de la tradición religiosa mesopotámica sumeria y akkadia. Eran registros independientes. No puede decirse que los tales registros hayan sido inspirados por Dios, infalibles, libres de errores sin tener evidencia de ello. Sin embargo, cuando Moisés los utilizó, caso de haber sido así, el Espíritu de Dios sí se aseguró de que toda la información que tomó de dichos registros fuera correcta desde todo punto de vista, asegurando de este modo que no hubiera errores. Esta opinión es aceptada al menos parcialmente en estas páginas.[vii]

Una cuidadosa consideración del libro de Génesis puede conducir al lector a una sola conclusión, que el libro está constituido por varios diferentes y antiguos registros históricos que han puesto juntos dando forma a una totalidad sin destruir totalmente las diferencias entre ellos.

Un buen ejemplo de esto se puede encontrar en el capítulo 14. Este capítulo es tan distintivo y tan diferente del resto del libro que claramente tiene su propia identidad y naturaleza. Comienza colocando la acción “en los días de Amraphel, rey de Shinar, Arioch, rey de Elasar, Chêdorlaomer, rey de Elá, y Tidal, rey de naciones” (Génesis 14:1; Versión Reina-Valera de 1909), que es único en Génesis. Llama a Abrán (nombre que después Dios le cambió a Abrahán) “el hebreo”, que es la única referencia a Abrán como “el hebreo”, que sugiere que era conocido o llamado de este modo por alguien fuera del clan, o que se le designa de este modo para distinguir a Abrahán de los extraños. Y da la total impresión de ser puesto de este modo de una manera oficial.

Nuevamente, el capítulo 23 es una pequeña perla de belleza que describe un suceso muy personal, la compra de tierra por Abrahán en la tierra de Canaán, la que se describe según los antiguos pactos hititas típicos, y nuevamente da la impresión de ser un registro dentro de un registro.

No es accidental que ambos relatos registran los sucesos en que se firma un pacto, convenio (la promesa hecha entre dos o más personas o los grupos y que comprometen a ambas partes) o contrato (como comúnmente se le llamaría en la actualidad, aunque la idea de pacto acentúa el elemento personal que en su mayor parte está ausente en un contrato) entre Abrahán y extraños, en el caso del rey Melquisedec y de otro lado en el del hitita Efrón. Aquí claramente se tienen los registros reales de pactos hechos entre Abrahán y personas que vivían en la tierra de Canaán.

También puede considerarse la diferencia entre la grandeza y la forma poética (aunque no sea poesía pura) del relato de la creación registrado en Génesis 1:1-2:4, comparado con otros relatos o historias. Esto muy probablemente alguna vez fue un relato separado y propio en sí mismo, posiblemente siendo leído a principios del nuevo año como un recordatorio de la fidelidad de Dios y de las provisiones que Él ha hecho para el hombre, o bien puede haberse escrito como una introducción a los registros siguientes cuando ellos se recopilaron en lo que ahora son los primeros once capítulos del libro de Génesis.

De esta manera se tiene la evidencia de ambos diversos tipos de registros que se han reunido en el libro de Génesis, y de indicios claros que los sucesos alguna vez se registraron sobre tablillas de barro o de piedra.

Otro fenómeno de la primera parte de Génesis debe atraer la atención, ya que está en la raíz de la importancia de estos capítulos, y es que cada sección se construye alrededor de alguna forma de convenio o declaración. Esto aplica continuamente hasta el tiempo de Jacob, cuando comienza una historia más expansiva. La razón por lo tanto que ellos se pusieran por escrito radica en el mismo hecho. Evidenciaron el pacto suscrito y recordaban a las personas lo que les concernía de las promesas específicamente incluidas.

Seguramente que no carece de importancia el que para el tiempo de Jacob ese papiro[viii] llegó a estar disponible para la escritura de los registros relacionados con la posición de José en Egipto, haciéndose de este modo más fácil la escritura y conservación de registros. Y cuando Jacob llegó a tener un carácter histórico importante como padre del vizir de Egipto por derecho propio, en una corte donde la escritura era mucho más común, la historia de Jacob se miraría como importante por sí misma, simplemente debido a que él era el padre de José.

Debe recordarse que en esos antiguos días la escritura de historia probablemente no era un aspecto común de la vida entre las pequeñas tribus semi nómadas, aunque tampoco lo era entre los grupos más grandes. Los materiales de escritura eran comúnmente abultados, y mucha, aunque no toda, historia se pasaría mediante tradición oral de generación en generación, y transmitida muy precisamente, ya que los antiguos tuvieron memorias lejos mucho mejores para tales cosas de las que se tiene en la actualidad debido a la práctica constante. Sin embargo, lo que se registró por escrito fueron los pactos, y las teofanías (apariciones de Dios), como evidencia necesaria del pacto o convenio, los sucesos que dieron origen al pacto, ya que se veían como una parte importante del cuadro entero.

Así, pues, la primera parte del libro de Génesis, el primer libro de la Toráh, bien podría llamarse el libro de los pactos, debido a la importancia que ellos tienen. Estos registros se hicieron por escrito y se consideraron testimonio y seguridad de lo que contenían, simplemente porque ellos eran la evidencia de los pactos hechos, y en gran parte los pactos fueron hechos entre Dios y un hombre. Como tales posteriormente fueron sagrados, y bien pudieron haber sido leídos en voz alta en tiempos especiales a lo largo del año, tales como Año Nuevo y la Cosecha.

Ningún inventor o contador de historias posterior habría pensado en restringirse a sí mismo a relatar simplemente tales sucesos, y esto puede dar la confianza que el libro de Génesis está basado en registros genuinos muy antiguos que registraban los sucesos tal como tuvieron lugar para cuando llegó a ser posible registrarlos. La invención de la escritura, de paso, ocurrió muy temprano en la historia humana. No hubo que esperar a que alguna vez, en un tiempo muy posterior, alguien inventara la escritura y finalmente el invento se hiciera disponible, siglos o milenios después, para que los pactos fueran registrados.

Esto también ayuda a explicar por qué se tienen brechas en la vida de Abrahán y por qué Isaac es tratado con tal escasez. Cuando no había alguna teofanía o pactos importantes no se producían registros escritos, y es seguro que no se hizo ningún esfuerzo importante para incorporar alguna tradición oral en alguna medida importante. Puede dar confianza, igualmente desde el punto de vista humano, que lo que se ha registrado es confiable y no ha sido sometido a cambios importantes a lo largo de los siglos. Muy ocasionalmente se registró un trozo de información explicativa, o se hizo un cambio que sostiene el sello de haber sido agregado en una fecha tardía como una actualización de información hecha por un escriba (un aspecto común de los registros antiguos), pero ambas adiciones son raras y obvias.

En algunas etapas, por supuesto, alguien tomó los registros y los puso juntos como se tienen en la actualidad, y se elaboraron conexiones entre dichos relatos, pero esos fueron ajustes menores. Podría ponerse el caso de Abrahán, temeroso de Dios, bien educado y un astuto hombre de negocios, y decirse que bien pudo haber sido quien reunió todo el material histórico que actualmente conforma los primeros once capítulos de Génesis, que claramente, según algunos, tiene elementos mediterráneos. Bien puede haber sido la lectura de las antiguas tablillas familiares de Ur que lo prepararían para la llamada de Dios. En tanto, el resto de Génesis pudo fácilmente haber sido incorporado a ese relato original temprano en el tiempo de José, cuando la historia pasada de los antepasados de tan importante personaje se consideraría de tal relevancia que debía registrarse sobre papiro.

En tanto, Moisés, en una fecha posterior, tradicionalmente es visto como quien registró la mayor parte del Pentateuco o Torâh, con la excepción, quizá, del informe de su muerte y los otros pequeños ajustes que eran necesarios, como el tiempo transcurrido. Moisés usó, pues, un material existente desde antes de su tiempo para preparar lo que ahora es el libro de Génesis.

LOS DOCUMENTOS QUE MOISÉS HABRÍA TENIDO A LA VISTA

Yahwêh ’Elohîm es el Autor de la Biblia, pero él inspiró a Moisés para que compilara y escribiera la totalidad de la Torâh o Pentateuco, así como de otros documentos actualmente presentes en la Biblia. Cuando se dice que Moisés compiló es debido a que evidentemente Moisés poseyó documentos escritos conservados por sus antepasados como registros valiosos y muy preciados de los orígenes de la humanidad y del universo. En las Escrituras se hace referencia a once de estos escritos utilizando la palabra hebrea tidlit[ix], twdlwt, t/dl]/t, tohledhôhth, que la Septuaginta traduce como genevsew", guenéseos, esto es, orígenes. Según el eminente escriturario Gesenio, t/dl]/t, tohledhôhth, significa historia.

La frase hebrea 'êlleh tholedhoth[x], Estas generaciones de[xi], se traduce en la Septuaginta como háute he bíblos guenéseos, “Este es el libro de origen (fuente)” y en la Vulgata se lee Istae generationes, “Estas son las generaciones”, de donde provienen las modernas traducciones españolas, como, por ejemplo, “Estos son los orígenes”[xii]. En este pasaje, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras—Con Referencias, edición revisada de 1987 traduce, siguiendo el significado básico primario del texto hebreo, “Esta es una historia”. Una nota al pie de la página en esta versión explica: “O: ‘Estos son los orígenes históricos’ [...] ‘Estos son los engendramientos’.”[xiii] La versión Regina traduce “Éste es el origen”. En la traducción al inglés de la Jewish Publication Society, se ha traducido como “Estas son las generaciones”, pero que se entiende que significa “Estos son los orígenes [históricos]”, o bien, siguiendo el sentido de la Septuaginta, “Este es el libro de los orígenes [históricos]” o “Este es el libro de la historia”.

Toda la información contenida en el libro de Génesis narra acontecimientos que ocurrieron antes del nacimiento de Moisés, el escritor reconocido del libro. Bien pudo ser que Moisés haya recibido directamente la información que registró en este libro por revelación divina. Es obvio que alguien tenía que recibir de esa manera todos los datos relacionados con lo que sucedió antes de la creación del hombre, ya fuera Moisés o alguien anterior a él. (Génesis 1:1-27; 2:7, 8.). Sin embargo, tanto esta información como la restante pudo haberle llegado a Moisés por tradición oral. Debido a la longevidad de los hombres de aquel tiempo, la transmisión pudo haberse efectuado desde Adán hasta Moisés mediante únicamente cinco personas: Matusalén, Sem, Isaac, Leví y Amram. Una tercera posibilidad es que Moisés obtuviese mucha de la información que utilizó para escribir Génesis de documentos o escritos ya existentes. Ya en el siglo XVIII el docto holandés Campegius (Kempe) Vitringa sostuvo este mismo punto de vista, apoyándose en el hecho de que en el texto de Génesis aparecen unas diez veces las palabras hebreas 'êlleh tholedhôhth, traducidas como “estas son las generaciones de” (Versión Moderna), y una vez “este es el libro de las generaciones de”. Génesis 2:4; 5:1; 6:9; 10:1; 11:10, 27; 25:12, 19; 36:1, 9; 37:2.). La palabra hebrea que se suele todavía traducir por “generaciones”, tholedhôhth, se traduciría mejor por “historia” u “orígenes”. Así, por ejemplo, no parece propio hablar de las “generaciones de los cielos y la tierra”, pero sí de la “historia de los cielos y la tierra”. (Génesis 2:4.). Por eso es que varias traducciones modernas emplean la palabra “historia”, al menos en algunos de los versículos señalados. En cualquier caso, no cabe duda en cuanto a que así como el hombre moderno está interesado en conservar un registro histórico exacto de los acontecimientos, así también lo estuvo desde un principio.

Apoyándose en las razones expuestas, tanto Vitringa como otros estudiosos posteriores han entendido que cada vez que en el texto de Génesis se emplea la palabra tholedhôhth, se hace referencia a documentos escritos diferentes que obraban en poder de Moisés y en los que se basó para escribir gran parte del libro de Génesis. Han entendido que los nombres a los que se refiere la expresión historia de (Adán, Noé, los hijos de Noé, Sem, Taré, Ismael, Isaac, Esaú y Jacob) fueron los autores del documento o bien sus depositarios. Claro que esta explicación deja sin aclarar cómo fue que estos documentos llegaron a manos de Moisés y por qué tuvo que valerse de información que provenía de hombres que no se distinguieron como adoradores fieles de Yahwêh ’Elohîm (como Ismael y Esaú) para escribir una buena parte del libro. Por otra parte, es probable que la expresión hebrea 'êlleh tholedhôhth, “estas son las generaciones de” o “esta es la historia de” sea tan solo una frase introductoria para dividir convenientemente en secciones un relato que en su conjunto resulta largo. Mateo hace un uso similar de este recurso en su Evangelio. (Mateo 1:1.).

Por lo tanto, se ha dicho, cada vez que aparecen las palabras hebreas 'êlleh tholedhôhth, en el texto hebreo, debe entenderse que el texto que antecede es un relato completo, que se ha compilado de una fuente actualmente desconocida.

Sin embargo, no se pueden ofrecer conclusiones categóricas respecto a las fuentes de información que Moisés tuvo a su alcance. En lugar de suponer que fue sólo por una de las tres vías comentadas, cabe pensar que la información pudo haber llegado por las tres: revelación directa, transmisión oral y documentos escritos. Lo realmente importante es que Yahwêh ’Elohîm guió al profeta Moisés de manera que escribiera por inspiración divina. (2 Pedro 1:21.).

El contenido de la Toráh tenía que servir de guía inspirada para las generaciones futuras. Había que leerlo con regularidad al pueblo (Deuteronomio 31:10-12; 2 Reyes 23:2, 3; Nehemías 8:2, 3, 18), y los reyes de Israel tenían que seguir sus instrucciones. (Deuteronomio 17:18, 19.).

Pueden identificarse once tholedhôhth, esto es, historias o relatos que se usaron para conformar el relato del actual libro de Génesis, escritos que seguramente, al menos al principio, se cree que se grabaron en tablillas, y que, debido a ello, se suele citar como “Tablillas”. Cada tablilla termina con un colofón o conclusión que muestra el nombre del escritor o del dueño original del documento citado. Es, dicen sus proponentes, una especie de nota bibliográfica que ya en la Antigüedad sirvió para identificar la procedencia de lo citado, transcrito, sintetizado o tenido a la vista para componer el texto original del libro. Obviamente, el Espíritu de Dios aseguraría que lo que Moisés escribió, ya fuera usando tales documentos antiguos o usando de la tradición familiar, fuera precisamente lo correcto, lo verdadero y cierto y lo que Dios mismo quería que se escribiera, de manera que se registrara correctamente esta porción de las Escrituras. (Éxodo 6:16, 18, 20; Números 26:59.).

Las once tablillas que se suelen identificar son:

TABLILLA I
LA HISTORIA DE LOS CIELOS Y LA TIERRA
Génesis 1:1-2:4a

TABLILLA II
LA HISTORIA DE ADÁN
Génesis 2:4b-5:1a

TABLILLA III
LA HISTORIA DE NOÉ
Génesis 5:1a-6:9a

TABLILLA IV
LA HISTORIA DEL DILUVIO
Génesis 6:9b-10:1

TABLILLA V
LA HISTORIA DE SEM: LA HUMANIDAD POSTDILUVIANA TEMPRANA
Génesis 10:1b-11:10a

TABLILLA VI
LA HISTORIA DE TARÊH
Génesis 11:10b-11:27a

TABLILLA VII
LA HISTORIA DE ISMAEL EL HIJO DE ABRAHÁN
Génesis 11:27b-25:12

TABLILLA VIII
LA HISTORIA DE ISAAC EL HIJO DE ABRAHAM
Génesis 25:13-25:19a

TABLILLA IX
LA HISTORIA DE ESAÚ, ES DECIR EDOM
Génesis 25:19b-36:1

TABLILLA X
LA HISTORIA DE ESAÚ EL PADRE DE EDOM
Génesis 36:2-9

TABLILLA XI
LA HISTORIA DE JACOB
Génesis 36:10-37:2a

En el resumen anterior se hace referencia a esos documentos a los que Moisés habría tenido acceso mediante la fórmula “Tablilla”, aunque bien se podría decir “Documento”, ya que hace referencia a una fuente documental y, además, es probable que, al menos en los últimos tiempos cubiertos por Génesis y bajo la influencia egipcia, se halla registrado los documentos sobre papiro. El título de la historia se toma de las palabras del colofón. Asimismo, se ha indicado el pasaje actual de Génesis involucrado.

Algunos estudiosos, sin embargo, han indicado que debe revisarse el criterio adoptado para identificar las tablillas o documentos de que habría usado Moisés, o a los que habría consultado o tenido a la vista cuando escribió su relato inspirado de Génesis. No debe perderse de vista el hecho de que la inspiración no excluye al elemento humano a priori, pero sí se asegura de que la iniciativa humana no yerre ni cometa equívocos. Moisés pudo haber usado de once o más documentos o tablillas, registros mayormente familiares y, por lo tanto, genealógicos, para presentar un relato coherente, bien desarrollado, históricamente —para sus contemporáneos— correcto y absolutamente comprobable. Obviamente, los criterios para definir lo que es la historia y cómo debe presentarse, es algo que ha variado desde el tiempo en que Moisés escribió la Toráh hasta el tiempo presente, cuando se considera que el relato histórico debe obedecer a tales o cuales criterios. Por lo demás, debe entenderse que aunque Moisés hubiera presentado todas las pruebas históricas existentes en esos momentos, y hubiera dado todas las indicaciones geográficas en versículo tras versículo, y aunque hubiera apelado a los monumentos de Egipto y de Mesopotamia, y aun a los de China, América, Europa, África y Asia de todos los tiempos, todavía así hoy en día no se le aceptaría, porque no toda la prueba arqueológica existente en la actualidad es evaluada de la misma manera y, asimismo, no existe manera ni forma de que algún científico aceptara en su totalidad la prueba mosaica solamente por mencionar monumentos y personajes históricos. Todavía el científico actual exigiría la prueba final de haber estado allí para certificar la veracidad de los hechos, si tales hechos no se ajustan a su personal y particular modo de ver las cosas, a su teoría de cómo las cosas debieron haber ocurrido, y de qué manera. Por ejemplo, cuando Moisés relata el éxodo desde Egipto, da los nombres de ciudades egipcias que estaban relacionadas con ese hecho. Pero hasta el día de hoy los estudiosos y arqueólogos no se ponen de acuerdo sobre exactamente cuáles eran esas ciudades. Es más, basados solamente en el nombre de esas ciudades, dudan que alguna vez hayan existido o que hayan sido edificadas antes del éxodo. En general, los científicos dudan de la veracidad del relato mosaico debido a que niegan la existencia de un Dios verdadero, interviniente en la historia humana, y que ha creado el universo. Para el mundo científico es básico partir de la idea de la evolución y dejar de lado todo lo que tenga que ver o diga relación con Dios. De ese modo, no existieron Adán y Eva y, por lo tanto, no hubo pecado original; Adán y Eva no fueron expulsados del Edén y, entonces, no hubo necesidad siquiera de que Jesucristo naciera y menos todavía de que tuviera que morir en la cruz como sacrificio por el pecado adámico. Y si tal es el caso, vana es la esperanza de los cristianos, sean quienes sean y estén donde estén, porque su fe y su esperanza se basa en una falacia, en una irrealidad, por decir lo menos y lo más elegantemente posible.

Las Once Tablillas de Génesis

Algunas de las historias que se han indicado, por su extensión, pueden subdividirse, de acuerdo a eventos principales, de esta manera:

TABLILLA I
LA HISTORIA DE LOS CIELOS Y LA TIERRA
Génesis 1:1-2:4a

i. LOS ORÍGENES Génesis 1:1

ii LA PREPARACIÓN DE LA TIERRA Génesis 1:2-19

iii LA CREACIÓN ANIMAL Génesis 1:20-25

iv LA CREACIÓN DEL HOMBRE Génesis 1:26-31

v EL SÉPTIMO DÍA Génesis 2:1-4a

TABLILLA II
LA HISTORIA DE ADÁN
Génesis 2:4b-5:1a

i LA CREACIÓN DE ADÁN Y DE EVA Génesis 2:4b-25

ii LA CAÍDA Génesis 3:1-24

iii CAÍN Y ABEL Génesis 4:1-15

iv LA DESCENDENCIA DE CAÍN Génesis 4:16-5:1a

TABLILLA III
LA HISTORIA DE NOÉ
Génesis 5:1a-6:9a

i LA DESCENDENCIA DE SET Génesis 5:1b-32

ii LOS NEFILIM Génesis 6:1-9a

TABLILLA IV
LA HISTORIA DEL DILUVIO
Génesis 6:9b-10:1

i LOS HIJOS DE NOÉ Génesis 6:9b, 10

ii LA MALDAD DE LA GENERACIÓN DE NOÉ Génesis 6:11, 12

iii LA CONSTRUCCIÓN DEL ARCA Génesis 6:13-22

iv EL DILUVIO Génesis 7:1-8:22

v EL PACTO NOÉTICO Génesis 9:1-17

vi SUCESOS POSTERIORES Génesis 9:18-29

TABLILLA V
LA HISTORIA DE SEM: LA HUMANIDAD POSTDILUVIANA TEMPRANA
Génesis 10:1b-11:10a

i LOS DESCENDIENTES DE NOÉ Génesis 10:1, 32

ii LOS DESCENDIENTES DE JAFET Génesis 10:2-5

iii LOS DESCENDIENTES DE CAM Génesis 10:6-20

iv LOS DESCENDIENTES DE SEM Génesis 10:21-31

v LA TORRE DE BABEL Génesis 11:1-10a

TABLILLA VI
LA HISTORIA DE TARÊH
Génesis 11:10b-27a

Seguramente que Taré, como padre de Abrahán, y como el que inició la migración que finalmente llevó a los hebreos del clan de Abrahán a la tierra de Canaán, fue un personaje importante, pero no solamente por haber sido el que inició ese proceso. De todos modos, su nombre aparece mencionado en las tablillas descubiertas en el Archivo Real de Mari (poderosa ciudad del Éufrates medio, que fue capital de un extenso y también poderoso reino), como el nombre de una ciudad en la zona de la Alta Mesopotamia, en la zona densamente urbanizada del Haburu (el Khabor actual), donde existieron otras ciudades que recuerdan los nombres de patriarcas descendientes de Sem y antepasados de Abraham.

i LOS ANTEPASADOS DE TARÉ Génesis 11:10b-27a

TABLILLA VII
LA HISTORIA DE ISMAEL EL HIJO DE ABRAHAM
Génesis 11:27b-25:12

Es interesante notar que este documento lleve el nombre de Ismael, el hijo de Abrahán por medio de la esclava egipcia Agar. Seguramente por el hecho de ser el hijo mayor de Abraham pudo haber sido el depositario de los documentos ancestrales, o bien pudo haberlos reclamado a la muerte de su padre, si bien el o los documentos que forman esta historia debieron haber pertenecido, en derecho, a Isaac.

i LOS DESCENDIENTES DE TARÉ Génesis 11:27b-32.

ii ABRAHAM SE TRASLADA A LA TIERRA DE CANAÁN Génesis 12:1-9

iii ABRAHAM EN EGIPTO Génesis 12:10-20

iv ABRAHAM Y LOT SE SEPARAN Génesis 13:1-18

v LA CAMPAÑA DE LOS REYES ORIENTALES Génesis 14:1-16

vi MELQUISEDEC BENDICE A ABRAHAM Génesis 14:17-24

vii EL PACTO ABRAHÁMICO Génesis 15:1-21

viii AGAR E ISMAEL Génesis 16:1-16

ix EL PACTO DE LA CIRCUNCISIÓN Génesis 17:1-27

x DIOS VISITA A ABRAHAM Génesis 18:1-15

xi LA DESTRUCCIÓN DE LAS CIUDADES DE LA LLANURA Génesis 18:16-19:29

xii LOS ORÍGENES DE LOS AMONITAS Y LOS MOABITAS Génesis 19:30-38

xiii ABRAHAM EN TERRITORIO FILISTEO Génesis 20:1-18

xiv EL NACIMIENTO DE ISAAC Génesis 21:1-7

xv AGAR E ISMAEL EXPULSADOS DEL CAMPAMENTO DE ABRAHAM Génesis 21:8-21.

xvi EL PACTO ENTRE ABRAHAM Y ABIMELEC Génesis 21:22-34

xvii EL SACRIFICIO DE ISAAC Génesis 22:1-19

xviii LOS DESCENDIENTES DE NACOR Génesis 22:20-24

xix MUERTE Y SEPULTURA DE SARA Génesis 23:1-20

xx CASAMIENTO DE ISAAC Génesis 24:1-67

xxi LOS DESCENDIENTES DE ABRAHAM Y QETURÂH Génesis 25:1-6

xxii LA MUERTE DE ABRAHAM Génesis 25:7-12

TABLILLA VIII
LA HISTORIA DE ISAAC EL HIJO DE ABRAHAM
Génesis 25:13-19a

i LOS DESCENDIENTES DE ISMAEL Génesis 25:13-19a

TABLILLA IX
LA HISTORIA DE ESAÚ, ES DECIR EDOM
Génesis 25:19b-36:1

Pudiera ser que, de nuevo, debido a que Esaú era el hijo mayor, obtuvo los registros familiares a la muerte de su padre, o bien los reclamó en ese momento. En estos registros familiares se narra mayormente la historia de Jacob, sus diferencias con su hermano Esaú, su separación y su reencuentro.

i EL NACIMIENTO DE JACOB Y ESAÚ Génesis 25:19b-26

ii ESAÚ VENDE SU PRIMOGENITURA Génesis 25:27-34

iii ISAAC Y SU FAMILIA EN FILISTEA Génesis 26:1-22

iv ISAAC Y SU CLAN EN BEERSEBA Génesis 26:23-34

v JACON OBTIENE LA BENDICIÓN DE ISAAC Génesis 27:1-40

vi JACOB HUYE A PADÁN-ARAM Génesis 27:41-29:14

vii JACOB EN PADÁN-ARAM Génesis 29:15-31:16

viii JACOB VUELVE A LA TIERRA DE CANAÁN Génesis 31:17-32:32

ix LA RECONCILIACIÓN DE JACOB Y ESAÚ Génesis 33:1-17

x JACOB EN CANAÁN Génesis 33:18-35:26

xi LA MUERTE DE ISAAC Génesis 35:27-29

xii COLOFÓN Génesis 36:1

TABLILLA X
LA HISTORIA DE ESAÚ EL PADRE DE EDOM
Génesis 36:2-9

i LA DESCENDENCIA DE ESAÚ Génesis 36:2-9

TABLILLA XI
LA HISTORIA DE JACOB
Génesis 36:10-37:2a

Esta historia de Jacob contiene elementos ajenos a su clan, pero que son importantes para entender el desarrollo de la historia de Israel en esos tiempos.

i LOS JEQUES EDOMITAS Génesis 36:10-19

ii LOS JEQUES SEIRITAS Génesis 36:20-30

iii LOS REYES EDOMITAS Génesis 36:31-43
iv COLOFÓN Génesis 37:1-2a

A partir de Génesis 37:2b ya no se hace referencia directa a documentos de la clase anteriormente mencionada, y parece ser que la información se conservó por medio de registros en papiros que los israelitas, especialmente los cabezas de familias, conservaron celosamente, como registros valiosos y fidedignos de su historia reciente. Además, debió desarrollarse una rica tradición oral familiar que fue conservando la información de que más tarde Moisés se serviría para componer lo que ahora es el libro de Génesis. De todos modos, y en cualquier caso, el Espíritu de Dios se aseguró que la información que se registró fuera verdadera, verídica y confiable, fuera que proviniera de documentos escritos o de tradición oral.

El material restante de Génesis, desde 37:2b en adelante, puede arreglarse de la siguiente manera:

i JOSÉ ES VENDIDO POR SUS HERMANOS Génesis 37:2b-36

ii JUDÁ Y TAMAR Génesis 38:1-30

iii PRIMER PERÍODO DE LA VIDA DE JOSÉ EN EGIPTO Génesis 39:1-41:36

iv JOSÉ VIRREY DE EGIPTO Génesis 41:37-57

v LOS HEBREOS EN EGIPTO Génesis 42:1-50:26


PROPUESTA DE REVISIÓN
DE LAS TABLILLAS O DOCUMENTOS DEL GÉNESIS

Puesto que en ciertos documentos o tablillas se registra información que no parece pertenecer al dueño de la misma, de acuerdo al arreglo de colofones propuesto originalmente, se ha sugerido que el sistema documental fue citado de manera diferente por Moisés. En ciertos lugares y en ciertas etapas del relato, no usó de documentos previos y toda la información provendría de la inspiración divina. Es posible que la información original se haya extraviado o perdido o pasado a otras manos, desde donde nunca se pudo rescatar ni obtener una copia. Así, el registro histórico de Adán comenzaría con Génesis 2:4: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron criados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, 5 Y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese: porque aun no había Jehová Dios hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra; 6 Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra. 7 Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente. 8 Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado. 9 Y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer.” (Génesis 2:4-9; Versión Reina-Valera de 1909.). Por lo tanto, el registro original de que se valió Moisés para el relato de los orígenes habría sido un registro escrito por Adán mismo, con toda seguridad, y que comenzaba afirmando que Yahwéh Elohím hizo los cielos y la tierra para continuar con el hecho de que formó, pues, Yahwéh Elohím al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y el hombre llegó a ser un alma viviente. Estas dos afirmaciones son esenciales para la fe: Dios creó al universo; Dios creó al hombre. El universo no es producto del acaso; el hombre no ha evolucionado desde los seres inferiores: fue Yahwéh quien lo hizo tal, formándolo de los elementos naturales que existen en el polvo del suelo, pero insuflándole el aliento de vida para que llegara a ser un alma viviente, una criatura viva. Enseguida, Dios colocó al hombre que había creado en un jardín, dándole una asignación, el cuidarlo, y proporcionándole alimento.

Probablemente debido a que el registro familiar que se conservaba hasta el tiempo de Moisés comenzaba con este registro, hubo necesidad de que la revelación proporcionara un relato más extenso de los orígenes. Y ese es el relato que va de Génesis 1:1 a Génesis 2:3, el que concluye con una declaración que proporciona el nexo con el relato que sigue: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 1:31-2:3; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).

Una de las cosas que resalta aquí es que no se dice del día séptimo algo así como y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno. El día séptimo permanece sin conclusión.

El relato de Génesis 1:1-2:3, como bien se puede ver, está directamente relacionado con el de Génesis 2:4-25. Pero es más detallado. En efecto, así como Génesis 1:2-2:3 es una ampliación del relato de Génesis 1:1, así el de 2:4-25 lo es del de Génesis 1:2-2:3.

En efecto, en Génesis 1:1 se afirma brevemente: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra.” Esta frase dice todo lo que es necesario saber: que en el principio, o al principio, de los tiempos, desde nuestro punto de vista, Dios creó al universo todo, es decir, los cielos y la tierra. Pero comenzando desde Génesis 1:2, el relato se refiere a la preparación del planeta Tierra para ser morada del hombre, todo lo cual ocurre en seis períodos o días, de duración no exactamente declarada, pero que puede inferirse por el relato bíblico. En efecto, de las afirmaciones que se hacen en antiguos escritos cristianos y judíos de unos dos mil años atrás, como, por ejemplo, la Epístola de Bernabé, se puede entender que la historia humana ha de abarcar un período de seis mil años, que son seguidos por mil años del reinado de Cristo sobre la Tierra. Esto da un total de siete mil años para el séptimo día no concluido de Génesis 2:2, 3; Hebreos 3:7-4:11. Eso significaría que los anteriores seis días de la preparación de la Tierra tomaron un total de 42.000 años, y que en algún momento después del año 2.997 d. de J.C., si se toma en consideración la cronología del afamado obispo Ussher, ha de comenzar el octavo día, esto es, las edades futuras, cuando el Reino de Dios domine sin oposición alguna a través de todo el universo: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 21Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 23Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25Porque preciso es que él [Jesucristo] reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 27Porque todas las cosas las sujetó [Dios] debajo de sus pies [los pies de Jesucristo]. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él [a Jesucristo], claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas [es decir, a Dios]. 28Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas [es decir, a Dios], para que Dios sea todo en todos.” (1 Corintios 15:20-28; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.). El libro de Apocalipsis proporciona una vívida descripción de ese tiempo futuro: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. 5Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. 6Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. 7El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. 8Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:1-8; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).

Es preciso aclarar que aquí no se hace esfuerzo alguno por favorecer alguna determinada cronología bíblica. Es cierto que el obispo Ussher elaboró una bien documentada cronología de las Escrituras. Pero es también cierto que hasta el momento ninguna cronología goza de común aceptación, por lo que es inoficioso el que alguien pierda tiempo y esfuerzos tratando de probar que tal o cual cronología es la verdadera. Todavía existen muchas lagunas en la cronología bíblica, principalmente debido a que en la actualidad no contamos con todos los elementos con que contaron los que fueron inspirados por el Espíritu para escribir sus registros. Pero sí contamos con esbozos y con diagramas generales que pueden sernos de mucha utilidad al momento de determinar algunos eventos y acontecimientos en la corriente del tiempo, aunque sea de manera general.

La cronología que se propone más adelante debe ser considerada, pues, como un mero ejercicio que pretende apenas proporcionar una idea general de los tiempos envueltos, pero que no se trata, en modo alguno, de una declaración dogmática acerca de este asunto. Cada uno es absolutamente libre de aceptar, rechazar, revisar o cambiar las fechas propuestas, como también las pocas pruebas que se mencionan en apoyo de tal o cual fecha en particular o del esbozo en general.

LOS ORÍGENES
LA HISTORIA DE LOS CIELOS Y LA TIERRA
Génesis 1:1-2:3

i. LOS ORÍGENES Génesis 1:1

ii LA PREPARACIÓN DE LA TIERRA Génesis 1:2-19

iii LA CREACIÓN ANIMAL Génesis 1:20-25

iv LA CREACIÓN DEL HOMBRE Génesis 1:26-31

v EL SÉPTIMO DÍA Génesis 2:1-3

TABLILLA I
LA HISTORIA DE ADÁN
Génesis 2:4-5:1

i LA CREACIÓN DE ADÁN Y DE EVA Génesis 2:4-25

ii LA CAÍDA Génesis 3:1-24

iii CAÍN Y ABEL Génesis 4:1-15

iv LA DESCENDENCIA DE CAÍN Génesis 4:16-24

v LA HISTORIA DE SET Génesis 4:25, 26

TABLILLA II
LA HISTORIA DE ADÁN
Génesis 5:1-6:8

i LA DESCENDENCIA DE SET Génesis 5:1-32

ii LOS NEFILIM Génesis 6:1-8

TABLILLA III
LA HISTORIA DE NOÉ
Génesis 6:9-10:1

i LOS HIJOS DE NOÉ Génesis 6:9, 10

ii LA MALDAD DE LA GENERACIÓN DE NOÉ Génesis 6:11, 12

iii LA CONSTRUCCIÓN DEL ARCA Génesis 6:13-22

iv EL DILUVIO Génesis 7:1-8:22

v EL PACTO NOÉTICO Génesis 9:1-17

vi SUCESOS POSTERIORES Génesis 9:18-29

TABLILLA IV
LA HISTORIA DE LOS HIJOS DE NOÉ: LA HUMANIDAD POSTDILUVIANA TEMPRANA
Génesis 10:1-11:9
i LOS DESCENDIENTES DE NOÉ Génesis 10:1, 32

ii LOS DESCENDIENTES DE JAFET Génesis 10:2-5

iii LOS DESCENDIENTES DE CAM Génesis 10:6-20

iv LOS DESCENDIENTES DE SEM Génesis 10:21-31

v LA TORRE DE BABEL Génesis 11:1-9

TABLILLA V
LA HISTORIA DE SEM
Génesis 11:10-26

i LOS DESCENDIENTES DE SEM Génesis 11:10-26

TABLILLA VI
LA HISTORIA DE TARÉ
Génesis 11:27-32

LA HISTORIA DE ABRAHAM EL HEBREO
Génesis 12:1-25:11

La historia de Abraham probablemente se hallaba registrada en un juego de tablillas de barro y en caracteres cuneiformes akkádicos, aunque en hebreo, formando un grupo de documentos especial y diferente a los otros registros debido a su extensión y a la cantidad de información. Asimismo, parece que todos los registros referentes a este patriarca, así como los documentos oficiales (como la compra de la cueva y del campo de Makpeláh a Efrón el hitita para sepultura), se conservaron en forma diferente a los demás documentos de que da cuenta el libro de Génesis. Desde este punto de vista, quizá pudiera asumirse que los documentos de los descendientes de Abraham, excepción hecha de la extensa historia de Jacob, fueran solamente resúmenes de documentos familiares mucho más extensos y que fueron incluidos en el relato de Génesis para contextualizar la narración y proporcionar un marco de circunstancias amplio y reconocible para todos. Así, por ejemplo, los datos relacionados con los jeques de Seír que se proporcionan en la historia de Esaú o Edom, sirven para darse una idea de lo que significó la colonización edomita del territorio seirita, donde habitaron antiguamente los horeos o seiritas. Estos fueron infiltrados por los descendientes de Esaú y finalmente desposeídos, y los hijos de Esaú moraron en la tierra de Seir en su lugar. Asimismo, en el marco de las contextualizaciones históricas, se proporciona una breve nota acerca de los orígenes de los moabitas y de los ammonitas, pueblos emparentados con lso hebreos, puesto que eran descendientes de Lot, sobrino de Abraham.

i ABRAHÁN SE TRASLADA A LA TIERRA DE CANAÁN Génesis 12:1-9

ii ABRAHÁN EN EGIPTO Génesis 12:10-20

iii ABRAHÁN Y LOT SE SEPARAN Génesis 13:1-18

iv LA CAMPAÑA DE LOS REYES ORIENTALES Génesis 14:1-16

v MALEQUISEDEC BENDICE A ABRAHÁN Génesis 14:17-24

vi EL PACTO ABRAHÁMICO Génesis 15:1-21

vii AGAR E ISMAEL Génesis 16:1-16

viii EL PACTO DE LA CIRCUNCISIÓN Génesis 17:1-27

ix DIOS VISITA A ABRAHÁN Génesis 18:1-15

x LA DESTRUCCIÓN DE LAS CIUDADES DE LA LLANURA Génesis 18:16-19:29

xi LOS ORÍGENES DE LOS AMONITAS Y LOS MOABITAS Génesis 19:30-38

xii ABRAHÁN EN TERRITORIO FILISTEO Génesis 20:1-18

xiii EL NACIMIENTO DE ISAAC Génesis 21:1-7

xiv AGAR E ISMAEL EXPULSADOS DEL CAMPAMENTO DE ABRAHÁN Génesis 21:8-21.

xv EL PACTO ENTRE ABRAHÁN Y ABIMELEC Génesis 21:22-34

xvi EL SACRIFICIO DE ISAAC Génesis 22:1-19

xvii LOS DESCENDIENTES DE NACOR Génesis 22:20-24

xviii MUERTE Y SEPULTURA DE SARA Génesis 23:1-20

xix CASAMIENTO DE ISAAC Génesis 24:1-67

xx LOS DESCENDIENTES DE ABRAHÁN Y QETURÂH Génesis 25:1-6

xxi LA MUERTE DE ABRAHÁN Génesis 25:7-11

TABLILLA VII
LA HISTORIA DE ISMAEL EL HIJO DE ABRAHAM
Génesis 25:13-18

Obviamente, vistas las cosas desde esta otra perspectiva, resulta más admisible asumir que la historia de Ismael es ésta y no la de Abraham su padre, por más que se quiera que, debido a que era el hijo mayor, hubiera heredado los registros históricos paternos. De ser así, entonces Ismael sería el verdadero heredero de Abraham, y no Isaac.

i LOS DESCENDIENTES DE ISMAEL Génesis 25:13-18

TABLILLA VIII
LA HISTORIA DE ISAAC EL HIJO DE ABRAHAM
Génesis 25:19-35:29

También es mucho más apropiado ver el relato de esta manera. Se trata de relatos relacionados con Isaac, el hijo de Abraham. Es apropiado que en su historia se incluyan datos como el nacimiento de sus dos hijos, Esaú y Jacob, y de los eventos principales que ocurrieron en sus días, como, por ejemplo, la huida de Jacob a Mesopotamia y lo que le ocurrió allá. Y de nuevo, no es apropiado considerar que se trata de una historia de Esaú o que se trate de registros familiares que le hayan pertenecido alguna vez, ya que no trata tanto de eventos de su vida y de su familia, como de la vida y de la familia de Jacob.

i EL NACIMIENTO DE JACOB Y ESAÚ Génesis 25:19-26

ii ESAÚ VENDE SU PRIMOGENITURA Génesis 25:27-34

iii ISAAC Y SU FAMILIA EN TERRITORIO FILISTEO Génesis 26:1-22

iv ISAAC Y SU CLAN EN BEERSEBA Génesis 26:23-34

v JACON OBTIENE LA BENDICIÓN DE ISAAC Génesis 27:1-40

vi JACOB HUYE A PADÁN-ARAM Génesis 27:41-29:14

vii JACOB EN PADÁN-ARAM Génesis 29:15-31:16

viii JACOB VUELVE A LA TIERRA DE CANAÁN Génesis 31:17-32:32

ix LA RECONCILIACIÓN DE JACOB Y ESAÚ Génesis 33:1-17

x JACOB EN CANAÁN Génesis 33:18-35:26

xi LA MUERTE DE ISAAC Génesis 35:27-29

TABLILLA IX
LA HISTORIA DE ESAÚ EL PADRE DE EDOM
Génesis 36:1-9

Y este relato de la historia de Esaú es más acertado, pues que se trata de sucesos y datos relacionados con su familia y con la tierra que ocupó su descendencia, en la región montañosa de Seir, donde moraban los horeos, y donde él y su descendencia, amante y practicante de una vida más nómada y dependiente de la caza y del pastoreo en territorios que para otras gentes resultaban casi hostiles. La región de Seir no es muy fértil, pero dispone de valles, aguadas y oasis que son verdaderas delicias para quienes habitan dentro de sus términos. Y fue la tierra elegida por Esaú y su progenie para establecerse y desarrollarse, primero como clan y luego como tribu y como nación.

i LA DESCENDENCIA DE ESAÚ Génesis 36:2-9

ii LOS JEQUES EDOMITAS Génesis 36:10-19

iii LOS JEQUES SEIRITAS Génesis 36:20-30

iv LOS REYES EDOMITAS Génesis 36:31-43

TABLILLA X
LA HISTORIA DE JACOB EL PADRE DE ISRAEL
Génesis 37:1-50:26

Génesis 37:1 da inicio a la última de las tablillas, y después de ésta ya no se hace referencia directa a documentos de la clase anteriormente mencionada, y parece ser que la información se conservó por medio de registros en papiros que los israelitas, especialmente los cabezas de familias, conservaron celosamente, como registros valiosos y fidedignos de su historia reciente. Además, debió desarrollarse una rica tradición oral familiar que fue conservando la información de que más tarde Moisés se serviría para componer lo que ahora es el libro de Génesis. De todos modos, y en cualquier caso, el Espíritu de Dios se aseguró que la información que se registró fuera verdadera, verídica y confiable, fuera que proviniera de documentos escritos o de tradición oral.

Es apropiado que se considere que esta sección de Génesis es una historia de Jacob y de su familia. Los eventos que se mencionan así lo testimonian. Jacob es un hombre, no un semidiós ni un ser divinizado, como lo habrían considerado en otras tribus, clanes o pueblos. Jacob es un ser humano. Tiene defectos y virtudes como todas las personas. Pero el relato que sigue trata principalmente de eventos relacionados con el clan y luego tribu de Jacob, que parte como una familia más de nómadas, pero que se va extendiendo, primero que nada merced a los numerosos bienes que ha logrado reunir en Mesopotamia y luego gracias a la heredad de su padre Isaac.

Figura principal de este relato es José, el hijo amado de Jacob, quien es víctima de los celos de sus hermanos. Es vendido por sus hermanos a unos mercaderes que iban a Egipto, quienes lo venden, a su vez, allá, a un alto funcionario del reino. Su estadía en Egipto es providencial para salvar a su clan del hambre que asola a la tierra de Canaán. Finalmente, todo el clan emigra, y Jacob se reúne de nuevo con su hijo amado, al que creía muerto. El faraón reinante, agradecido a José por su obra a favor del Estado y de los egipcios mismos, no se contenta con haberlo nombrado primer ministro, sino que le entrega tierras a su familia para que se asiente en la tierra de Gošén, una tierra fértil del Delta, donde los hebreos finalmente se multiplicarán hasta formar una nación.

La historicidad del relato no puede seguir siendo puesta en duda simplemente porque uno tenga ideas, creencias o dogmas distintos a la enseñanza y la doctrina que emanan de la Biblia. Pero eso es lo que han hecho los críticos y los científicos en general. Sin más base que sus propios y personales prejuicios han hecho lo imposible por desacreditar al registro bíblico en general, y al de Génesis en particular.

Los eventos principales en la historia de Jacob, son los siguientes:

i JOSÉ ES VENDIDO POR SUS HERMANOS Génesis 37:2-36

ii JUDÁ Y TAMAR Génesis 38:1-30

iii PRIMER PERÍODO DE LA VIDA DE JOSÉ EN EGIPTO Génesis 39:1-41:36

iv JOSÉ VIRREY DE EGIPTO Génesis 41:37-57

v LOS HEBREOS EN EGIPTO Génesis 42:1-50:26


EL SISTEMA DE ESCRITURA UTILIZADO POR MOISÉS

El sistema de escritura que estaba en uso en el Levante[xiv] al tiempo en que los israelitas salieron de Egipto, depende mucho de la cronología que se adopte para fechar los acontecimientos.

En los medios eruditos actuales, cuyas conclusiones se han visto enormemente influenciadas por la llamada alta crítica, en general, se tiende a suponer que el éxodo de Israel jamás sucedió, o al menos no en los términos en que lo afirma la Escritura, especialmente en el libro de Éxodo. Y asumen que el surgimiento de Israel se debió a la amalgama de diferentes elementos étnicos y lingüísticos, de variado origen. Algunos suponen que el akkadio Habiru o Hapiru, también escrito modernamente en la forma Apiru, sea el origen de la palabra hebreo. Tales habiru habrían sido gentes que por siglos deambularon y nomadearon por las proximidades de los territorios de las antiguas ciudades-estado del Levante, a veces ofreciéndose como mercenarios y otras realizando pillaje por las áreas desprotegidas de tales Estados levantinos. Finalmente, y debido a varios factores que lo facilitaron, como el debilitamiento del poderío militar y político de Egipto en la zona y el surgimiento de un vacío de poder, particularmente en tiempos del faraón Akhenatón, quien estaba más preocupado de los asuntos religiosos del país que de responder a la situación geopolítica que se estaba produciendo, estas gentes habrían comenzado a atacar a las ciudades del Levante, particularmente en la tierra de Canaán, y les fueron arrebatando territorio hasta que, finalmente, pudieron ser capaces de tomar las mismas ciudades-estados, mezclarse o aliarse con la población cananea local y, de este modo, dar origen a los israelitas, una mezcla racial que originalmente habría formado apenas una muy laxa confederación de tribus y clanes para imponer su dominio sobre el país. Entonces, los hebreos o habiru, habrían adoptado el sistema de escritura corriente en el área levantino-cananea. Pero la escritura, adoptada poco a poco por la elite israelita, terminaría imponiendo en ellos el idioma cananeo, con sus variantes locales, como la lengua vernácula de estas gentes.

Quienes sí aceptan la posibilidad de que haya habido un éxodo de esclavos hebreos[xv] de Egipto tienden a fecharlo en el reinado de Ramsés II el Grande Egipto, o por lo menos antes de las victorias registradas por el faraón Merneptah en las paredes del templo de Luxor, debido a que en esas inscripciones se menciona por primera vez a Israel en las fuentes egipcias actualmente conocidas, y se afirma que ha sido destruida.

Algunos de aquellos que se apegan al texto bíblico para aceptar que la entera nación de Israel salió de Egipto luego de haber sido liberados por Yahwêh a través de Moisés y Aarón, han aceptado una fecha tardía para el éxodo, y esta fecha tardía varía entre 1370 y 1230 a. de J.C., aceptando que el Éxodo debió producirse en tiempos de Ramsés II y antes de las victorias de Merneptah.

Otros apoyan una fecha temprana, y esta fecha temprana puede variar entre 1573 y 1470 a. de J.C.

Si uno acepta una fecha temprana, como, por ejemplo, 1513 a. de J.C., entonces puede aceptar sin ninguna clase de problemas que Moisés pudo haber conocido en el área de la península del Sinaí, a los creadores o desarrolladores del alefato protosinaítico, desde el cual se derivarían todos los demás alefatos o alfabetos que se conocieron en el Levante antiguo. También es posible que el propio Mošê haya tenido alguna participación en la elaboración de este alfabeto, particularmente si se entiende que él pasó al menos 40 años en la zona, que él había recibido una alta educación en la corte egipcia, donde más que seguramente aprendió a escribir y a leer. Sim embargo, es posible que el origen del alefato modernamente llamado protosinaítico, se haya desarrollado originalmente dentro de la tribu madianita, de la que formaba parte Yetró, el suegro de Moisés. Otra de las posibilidades es que se haya desarrollado a partir de las relaciones entre los egipcios y los habitantes originarios de la zona, quienes comerciaron con los egipcios y también pudieron haber servido en diferentes capacidades y servicios durante el tiempo en que se explotaron las minas de turquesas de Serabit el-Khadim, así como en otros lugares de la península de Sinaí.

De todos modos, el primer sitio donde se ha documentado la existencia del alefato es la península de Sinaí. Y es allí donde Moisés habitó por cuatro décadas, autoexiliado por haber dado muerte a un egipcio defendiendo a un esclavo israelita.

Por otra parte, los hebreos habrían utilizado antes de Moisés, como ya se ha dicho, especial y particularmente en tiempos de Abraham, de Yitsaaq y de Ya’aqob, el sistema cuneiforme de uso corriente en Mesopotamia, ya que ellos tenían nexos estrechos con las altas culturas de la tierra entre los ríos, tanto por origen como por relaciones matrimoniales. Abraham mismo procedía de la tierra de Šina’ar, de la culta y poderosa ciudad de Ur. Yitsa’aq tomó una mujer de la tierra de Harán, llamada Rebeqa. Yakob tomó dos mujeres de la tierra de Harán, donde surgió el Imperio de Mitanni, y donde había profundas influencias culturales y religiosas de la lejana Ur.

Es probable que Mošê haya recibido de sus antepasados los antiguos registros genealógicos e históricos familiares y que originalmente los registrara, en alguna oportunidad, en escritura egipcia jeroglífica. Moisés fue educado en toda la cultura y civilización de Egipto, por lo tanto estaba preparado para tal cosa. Y es muy probable que, si no tuvo participación en la elaboración de la llamada escritura protosinaítica, al menos la haya usado y enseguida la haya perfeccionado, inspirado por Yahwêh ‘Elohîm, como parte de su preparación para ser el líder del pueblo escogido de Dios. Tampoco puede pasarse por alto el hecho de que Yetrô, el suegro de Mošê, era un hombre que trasunta una gran sabiduría y un gran conocimiento. Es también posible que él, o al menos su tribu, tuviera contactos y hasta participación, como también ya se ha avanzado, de alguna manera, en el desarrollo de tal sistema de escritura evidenciado en la península de Sinaí antes del éxodo de Yisraêl de la tierra de Mitsrâyim.

Obviamente, en todo esto hay mucho de suposición. Pero también es cierto que muchas coincidencias sobre un mismo asunto y en una misma área difícilmente se dan. Y aquí hay muchas coincidencias.

Cuando la primera parte de las Escrituras Hebreas fueron primeramente escritas en el período pre-exílico, otra escritura estaba en uso en el Levante. Esta era el sistema de escritura al que, por no tener mejor nombre, se ha dado a veces en llamar escritura fenicio-paleohebrea, el ancestro de todos los alfabetos del pasado y del presente. Hoy se le conoce en una posterior y más desarrollada forma en una serie de textos, la mayoría de los cuales datan de los siglos XII u XI a. de J.C. Aparte de los recientemente descubiertos abecedarios de Izbet Sartah, los mejor conocidos ejemplos son: el sarcófago de Ahiram de Gubla (Biblos), de alrededor del 1000 a. de J.C.; el calendario agrícola de Guézer, de 950 a. de J.C.; la Piedra Moabita, de cerca del 840 a. de J.C.; la óstraca de Samaria (tinta sobre barro), del siglo VIII a. de J.C.; el papiro palimpsesto de Murabba’at, del siglo VIII o VII a. de J.C.; la inscripción de Siloam, de alrededor de 700 a. de J.C.; y la óstraca de Lakîš, de alrededor de 588 a. de J.C.; la escritura palestinense hallada sobre artefactos de la Palestina central y meridional del período de 1700 a 1200 a. de J.C. (Guézer, Lakîš, Sikhem, etc.) y el alfabeto cuneiforme de Ugarit, en el norte de Siria, de alrededor de 1400 a. de J.C. No es necesario discutir aquí las relaciones de esas escrituras con la llamada escritura fenicio-paleohebrea, debido a que esto está todavía principalmente en la prehistoria, por así decirlo, oscuro en sus detalles. El desciframiento de esas escrituras, excepto en el caso del ugarítico, está todavía en sus estadios más primordiales. Solamente la escritura fenicio-paleohebrea y la posterior escritura cuadrada están directamente relacionados con las primeras formas escritas de los textos de las Escrituras Hebreas y con su preservación como documentos escritos. Nosotros solamente necesitamos observar aquí que cuando los israelitas se establecieron en la tierra de Canaán ellos se encontraron con el uso de un sistema cuneiforme de escritura y con la escritura jeroglífica, la primera de origen mesopotámico y utilizada ampliamente en la documentación diplomática y comercial a través de todo el Levante, y la segunda de origen egipcio. Pero los hebreos introdujeron el alfabeto actualmente conocido como fenicio que, aunque sin vocales, es un sistema de escritura fácil de aprender y que requería poco para implementarlo. Más de cuatrocientas referencias en las Escrituras Hebreas prueban que el arte de escribir era ampliamente practicado en Yisraêl. El sistema hebreo fue adoptado por otros pueblos, como los cananeos, los ammonitas y los moabitas, por ejemplo, debido a su facilidad de uso. Y por esto mismo, el sistema de escritura, aparentemente desarrollado en el zona del Sinaí —si no por los hebreos, por lo menos por gentes que estuvieron relacionadas estrechamente con ellos en esa zona—, y que fue utilizado por Mošê para registrar las Escrituras inspiradas por Yahwêh debiera mejor ser llamado israelita o hebreo.

Como se ha afirmado anteriormente, tradicionalmente y a la hora de hablar sobre la invención de la escritura alfabética, se suele defender la idea de que el primer alfabeto fue el fenicio[xvi] y que de él descienden muchos otros, incluso el latino con el que se está escribiendo el presente artículo. Si bien es cierto que fueron los fenicios quienes exportaron este gran invento a todo el Mediterráneo y que gracias a ello la cuna de grandes civilizaciones posteriores pudo expresarse de forma escrita (Grecia, Roma, Cartago, etc.), no lo es tanto el que ellos fuesen los primeros en desarrollar este tipo de escritura. De hecho, los textos alfabéticos fenicios más antiguos datan del primer mileno antes de Cristo, mientras que en Ugarit ya se utilizaba unos cuatrocientos a quinientos años antes, aunque expresado de forma cuneiforme (ver tabla infra). Pero tampoco debemos pensar en Ugarit como la cuna del alfabeto que ha derivado en los principales alfabetos modernos...

La escritura alfabética no tiene nada que ver con el concepto de lenguaje, es decir, la expresión escrita de cualquier lengua no semítica como sí lo son el fenicio[xvii], el ugarítico[xviii] o el hebreo, puede hacerse con los mismos signos aunque combinados de distinta forma para ser leídos en los distintos idiomas. Incluso lenguas no indoeuropeas como la etrusca o la tartesia del sur de España y Portugal, fueron expresadas con caracteres derivados de los fenicios y púnicos[xix].

El desarrollo o evolución más lógica y común a todas las lenguas, parte de la representación de signos ideográficos como en el caso egipcio, es decir, un dibujo que representa una palabra o idea relacionada. Por tanto no es de extrañar que el origen de la escritura alfabética implicase este concepto. Y realmente fue eso lo que ocurrió, como se verá a continuación.

Para comenzar se debe tener claro que se considera escritura cuando los signos ideográficos antes comentados son a la vez fonéticos, esto es, cuando además representan los sonidos que forman la estructura interna de una lengua. Una vez sabido esto el siguiente paso es buscar un ancestro común a todas esas lenguas semíticas nombradas anteriormente, y que fueron las primeras en adoptar el sistema de escritura objeto del presente artículo. Por tanto, se buscan signos más antiguos, ideográficos al modo de jeroglíficos, que se correspondan con las ideas expresadas por los posteriores ugaríticos y fenicios. Esas ideas se han conservado hasta hoy día, por suerte, en los signos utilizados por los hebreos actuales (kábala) y se ha podido comprobar que se corresponden con los más antiguos, incluso en aquellos supuestamente primeros signos alfabéticos cuneiformes de Ugarit que han podido descifrarse perfectamente gracias a los miles de textos encontrados. Dichas correspondencias son las que se deben buscar en esa escritura alfabética comúnmente llamada protosinaítica, común a toda esta zona y lenguas.

Y parece que se han encontrado, como no, en Egipto, concretamente en la Península de Sinaí y la antigua Neguev, en la tierra de los shasu[xx]. Se trata de inscripciones en roca con signos parecidos a los egipcios pero que no son egipcios ni están escritos en su lengua, aunque guardan cierta relación. El primer egiptólogo en estudiarlos fue el legendario F. Petrie, aunque los primeros resultados satisfactorios sobre su desciframiento fueron obra del también ya no menos legendario sir Alan Gardiner, que localizó la palabra Baalat. Esta palabra es la forma femenina de Baal, que significa, básicamente, señor. Por lo tanto, Baalat es un título que significa señora, y que tiene un amplio y extenso uso religioso, al grado que la Iglesia católica en la actualidad lo aplica a la virgen María, en sus varias advocaciones. Y como antaño hubo varias Baalat o Señoras, como advocaciones locales de una misma deidad, hoy también, como, por ejemplo, Nuestra Señora de las Cuarenta Horas, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Nuestra Señora del Rosario, y así por el estilo.


Esfinge de Serabit el-Khadim (lado izquierdo)


Esfinge de Serabit el-Khadim (lado derecho)


En el ejemplo de la esfinge de arriba podemos leer en jeroglíficos egipcios “Amado de Hathor, señora de la turquesa” y escrito en proto-sinaítico del lado derecho: M'H BL(T), “mah Baalat”, es decir, “Amado de la Señora”, esto es, “Amado de Baalat”.

Las inscripciones del Sinaí están datadas en torno al 1700 a. de J. C., coincidiendo con la época de ocupación hiksa en el Delta del Nilo, y parece estar constituido por varias decenas de signos (de 20 a 30), de los cuales sólo unos pocos se pueden considerar puramente egipcios. Su orientación en la lectura es como el sistema egipcio predominando el sentido de izquierda a derecha, pero al contrario que en el anterior, es indistinta la dirección a la que deben dirigirse los signos.

Algunos han adelantado que los hiksos, los reyes-pastores de Egipto, quienes dominaron por bastante tiempo sobre el Bajo Egipto, particularmente la zona del Delta, y tuvieron relaciones bastante estrechas con la tierra de Canaán y la zona levantina, influyeron indirectamente en el surgimiento del alfabeto protosinaítico, debido a que en su tiempo se habría producido una gran influencia cultural egipcia sobre las poblaciones semitas que habitaban en la península de Sinaí, el Neguev y algunas áreas vecinas. Por otra parte, de acuerdo a Flavio Josefa, quien cita a Manetón como autoridad para presentar a los hiksos en la historia, los hiksos fueron en realidad José y sus sucesores israelitas en la dignidad de primer ministro de Egipto, período en el cual la autoridad faraónica pudiera parecer disminuida debido a la preponderancia del primer ministro israelita. La expulsión de los hiksos de Egipto sería el recuerdo local del éxodo de Israel hacia la Tierra Prometida.
En la estatuilla de unos 30 cm. de altura que puede verse aquí se encuentra grabada una de las inscripciones proto-sinaíticas más comunes: (L) BLT, que significa “[para] Baalat”.

Numerosos autores han buscado un origen completamente egipcio en estos signos y ello ha dado lugar a teorías un tanto forzadas a la hora de la identificación de la correspondencia de cada signo proto-sinaítico con uno egipcio. Lo cierto es que los moradores de Sinaí, en aquélla época bajo dominio hikso y por tanto en un alto porcentaje semítico[xxi] acostumbrado a la forma de vida nómada de los shasu, aparentemente no conocían realmente la escritura jeroglífica egipcia, y sólo debieron saber en qué consistía aproximadamente ese sistema de escritura y se inspiraron en él para crear uno propio mucho más sencillo: Tomando la primera letra de la idea representada por cada signo, podrían formar las palabras de su propia lengua omitiendo, de forma análoga a los egipcios, las vocales. Entonces les quedó un sistema muy simplificado en el que cada signo se identifica con una consonante que puede estar acompañada o no, por una vocal. Y de esta forma aquellos analfabetos semitas fueron los primeros verdaderos alfabetizados del mundo y su forma de vida nómada hizo que su estupenda idea se extendiera por todo el Levante y de ahí a todo Oriente y Occidente próximos, gracias en gran parte a los fenicios, los eximios navegantes cananeos de la costa levantina del Mediterráneo.

En la siguiente tabla analizo con más detenimiento, pero sin las tediosas y a veces hasta ininteligibles explicaciones de los especialistas, el sistema de escritura que modernizó al mundo; en ella se incluyen los signos más comunes que podemos encontrar en la península de Sinaí y que llegaron a formar directamente parte de escrituras alfabéticas proto-sinaíticas, aunque de forma más estilizada y cursiva o hierática (fenicio, hebreo arcaico, etc.).

[AQUÍ FALTA LA TABLA DE LOS CARACTERES]

Como podemos observar en la tabla anterior, la naturaleza propia de los signos proto-sinaíticos que se incluyen en ella, indica claramente la forma de vida de los inventores de los mismos: Ausencia absoluta de signos relacionados con la vegetación o el cultivo, elementos que formaban parte de su vida cotidiana y concretamente de sus propias viviendas, la caza y la pesca, el pastoreo, partes de sus propios cuerpos, etc.

En conclusión todos estos signos describen claramente la forma de vida de nómadas semíticos como los shasu u otros pueblos muy relacionados durante cientos de años con los egipcios. Es por ello que debemos concluir diciendo que no fueron ni los egipcios ni los fenicios los creadores del primer alfabeto, pero que ambos están muy relacionados con el evento dado que “los primeros pusieron la simiente y los segundos recogieron la cosecha”. Pero los creadores del alefbét fueron, sin duda alguna, los hebreos, aunque no se pueda precisar absolutamente el momento en que ello sucedió.

Sin embargo, muchos señalan a Moisés como un posible responsable. Él tenía una educación egipcia que le proporcionaría los elementos básicos para inferir al menos la importancia de una forma más sencilla de registrar los eventos que la complicada manera egipcia y que la no menos compleja manera de los asiáticos, que usaban el cuneiforme y especialmente sobre tablillas de arcilla, material bastante complicado de utilizar y de conservar para gentes que tenían una tradición nómada muy arraigada. Incluso para las sociedades sedentarias el uso de tablillas de barro cocidas no era muy cómodo. Otros señalan a Yetró, el suegro de Moisés, como el que tuvo que ver con la invención del sistema alfabético semítico. Su gente vivía en la zona del Sinaí desde tiempos inmemoriales, en contacto con los egipcios y ellos mismos eran semitas, descendientes de Abraham el hebreo, quien seguramente trajo desde Mesopotamia el uso de la escritura cuneiforme.

Lo cierto es que Moisés usó, al escribir, caracteres, signos o pictógrafos, que son los antecedentes del actual alfabeto latino en uso en la mayor parte de los países occidentales.

Y en esos caracteres antiguos, el primer versículo de Génesis, habría sido escrito por Moisés de la siguiente manera:








NOTAS:
[i] Esta versión, la primera de que se sabe que se hizo del hebreo a otro idioma, también es conocida como Septuaginta y por la cifra LXX. La traducción parece haberse realizado en Alejandría, Egipto, y, de acuerdo a la tradición, en ella tomaron parte 72 expertos venidos desde Jerusalén por orden real.
[ii] En estas páginas se usa el nombre Yahwéh con referencia al Dios que, por definición y doctrina, es Uno y Único, el Creador, el Dios Todopoderoso, el Padre Eterno, el Altísimo. En algunas versiones y traducciones este Nombre Inefable aparece en la forma latinizada Jehová, Jehováh o Jehovah. En otras traducciones el Nombre es sustituido por títulos, sustantivos comunes, tales como Señor o Dios, palabras que son absolutamente impersonales y que no identifican a quien Jesucristo enseñó a orar: “Santificado sea Tu Nombre”. (Mateo 6:9.). Algunos, por razones gramaticales y literarias rechazan el uso del nombre Jehová con respecto a Dios, señalando lo erróneo de la forma latinizada, que se usa en traducciones tales como la Versión Reina-Valera. Sin embargo, no insisten en que no deben usarse, por las mismas razones, nombres latinizados tales como Jesús, Ezequiel, Jeremías, Isaías, María o Juan, por ejemplo. Como los nombres tienen la finalidad de identificar a las personas que los llevan, no existe razón válida alguna para no usar el Nombre de Dios, ya sea en la forma latinizada o en la forma Jehová, Yahwéh o la que se considere apropiada. Lo realmente erróneo es sustituir el Nombre propio y personal de Dios por títulos o sustantivos comunes como Señor, Dios u otros, los que por su naturaleza, y aunque se escriban con mayúsculas, pueden ser adscritos a cualquier otro aparte del Dios verdadero, como la propia Biblia lo ejemplifica al aplicarlos a los dioses falsos de las naciones.
[iii] Se da el nombre de cananeos en las Escrituras antiguas a los habitantes del Levante, esto es, de las tierras situadas entre el Éufrates y el torrente de Egipto, el actual Wadi el-Arish, extensa área a la que a veces se hace referencia como Siria-Palestina. Los cananeos fueron posteriormente invadidos por grupos semitas, principalmente, e indoeuropeos. Los cananeos mismos se dividían en doce tribus principales originalmente, pero fueron denominados, de acuerdo a su área de establecimiento amorreos si habitaban en las áreas montañosas, seguramente porque la mayoría de los amorreos ocupaban tales áreas; cananeos, si ocupaban los valles; y, tardíamente, fenicios, si ocupaban la zona costera situada entre el monte Casio, por el norte, y el monte Carmelo, por el sur. Esta última designación les fue aplicada por los griegos, quienes conservaban una tradición que hacía a los fenicios (cananeos de la costa septentrional) gentes venidas desde las costas del mar Eritreo, esto es, de la costa septentrional del golfo Pérsico. La Biblia, por su parte, establece en la tierra de Sinar, al norte de la cabecera septentrional del golfo Pérsico, el lugar de origen de los cananeos, desde donde migraron a la tierra que después ocuparon tras los acontecimientos relacionados con la construcción de la Torre de Babel y la posterior confusión de las lenguas en esa misma área. Los cananeos son gentes camíticas, como los egipcios y los etíopes. Obviamente, su lenguaje original era el cananeo, una lengua, también, camítica. Pero, en algún momento, probablemente hacia principios del II milenio precristiano, una extensa influencia semítica se hizo sentir en la región y los cananeos adoptaron y adaptaron a sus necesidades una lengua semítica muy parecida al hebreo, o emparentada con el hebreo. De acuerdo al capítulo 14 de Génesis, el elamita y, por lo tanto, semita, Kedorlaomer, aliado con reyes de Mesopotamia, quienes hablarían lenguas semíticas también, como seguramente fue el caso de las gentes de Sinar y de Elasar, aunque no tan seguramente las gentes de Goyím (en caso que se trate de Kutum, quienes, sin embargo, en un tiempo si llegaron a hablar akkadio). Fue en tiempos de la dominación de extensas áreas de Irán, de Mesopotamia y del Levante por parte de esta alianza de reyes mesopotámicos, que Abraham cruzó el Éufrates hacia la tierra de Canaán. Las circunstancias políticas, económicas y culturales eran las adecuadas. Abraham no estaba migrando a través de un territorio hostil, sino a través de un territorio que respondía a una sola entidad Estatal, un Imperio organizado y consolidado, al menos en apariencia. Por lo tanto, Abraham, al cruzar el Éufrates y avanzar a través de la tierra hacia el Sur, no necesitó cruzar ninguna frontera. Se trataba de un mismo y solo Estado. Es probable que desde entonces al menos date el empleo de lenguas semíticas en el Levante. Por este mismo tiempo, en los establecimientos comerciales asirios situados a través de la mayor parte de Anatolia, los comerciantes estaban usando su lengua semita para registrar los contratos y para dejar testimonio de las transacciones comerciales que realizaban con las poblaciones asiánicas locales. Posteriormente, el akkadio, una lengua semita, sería usada como lengua diplomática por una serie de monarcas locales, entendiendo que ese idioma era entendido y escrito en todas partes. Pero, el que un pueblo use un determinado idioma o lenguaje, no lo hace étnicamente del mismo origen que la lengua que emplea. Así, los cananeos eran racialmente camitas, pero lingüísticamente son clasificados como semitas, en razón a la lengua que se atestigua que hablaban.
[iv] Esta palabra, Elohim, es un título. Algunos lo usan como sustituto para el Nombre de Dios, sobre bases que no resisten análisis alguno. La palabra castellana para este título es Dios, que no es un nombre, sino un título, un sustantivo común, y que en la Biblia se aplica tanto al Dios verdadero, Yahwéh, como a los dioses falsos de las naciones, tales como Dagón y Astarté.
[v] The New Bible Dictionary, edición de J. Douglas, 1980, página 349.
[vi] Ebla Tablets, Clifford A. Wilson; Treasures From Bible Times, A. R. Millard, A Lion Book, 1985; The Bible In Its World, Kenneth Kitchen; Ebla-An Empire Re-Discovered, Paolo Matthiae; The Biblical Archaeologist de Mayo de 1976, artículo de Giovanni Pettinato; Illustrations from Biblical Archaeology, D. J. Wiseman.
[vii] Aunque se acepte que Moisés dispuso de registros escritos antiquísimos, seguramente pasados de padres a hijos, así como también se valió de alguna tradición oral transmitida de igual manera, la inspiración divina eliminó todo y cualquier peligro de error en lo que finalmente Moisés escribió. La inspiración divina es garantía de inerrancia e infalibilidad, característica que no posee ningún otro escrito aparte de las Escrituras canónicas. Y la utilización de información miscelánea e histórica por parte de Moisés no es obstáculo alguno para la inspiración divina de lo que escribió. El autor de estas páginas cree que no se debe ser dogmático al momento de analizar la evidencia que en pro de esta o de otra opinión se pueda presentar.
[viii] El papiro era un tipo de material de escritura hecho del tallo de la planta de papiro que se encontraba en Egipto y formaba una especie de papel primitivo.
[ix] Caracteres semíticos arcaicos. Es posible que Moisés y los hebreos de su tiempo conocieran estos caracteres y que los emplearan en su escritura. Se trata de caracteres muchísimo más fáciles y simples de usar que los jeroglíficos egipcios. Estos caracteres tienen su origen en la península de Sinaí, donde están atestiguados. De estos caracteres derivan los que se utilizaron en los posteriores alefatos hebreo y cananeo. Aparentemente, los hebreos, si no lo inventaron, lo adoptarían a su paso por esta área, durante sus cuarenta años de nomadeo antes de su entrada en la tierra de Canaán. Los cananeos adoptarían el alefato hebreo y lo adaptarían a sus necesidades particulares, extendiéndolo posteriormente, durante su expansión comercial por el Mediterráneo, a Grecia, a Italia y a otras áreas, pasando desde Roma a los alfabetos occidentales modernos.
[x] Este texto vocalización proviene del publicado en la página de la Tanakh (Hebrew Bible) with vowels, en http://www.sacred-texts.com/bib/tv/gen.htm, en el sitio de la Hipertext Bible (http://www.sacred-texts.com/bib/tv/index.htm), en The Internet Sacred Text Archive (http://www.sacred-texts.com/index.htm).
[xi] Antiguo Testamento Interlineal Hebreo-Español, tomo I, Pentateuco, traducción literal al castellano del texto hebreo del Códice de Leningrado (hoy, San Petersburgo), por Ricardo Cerni, Editorial Clie, Barcelona, España, 1990; compárese el texto hebreo con Biblia Hebraica Stuttgartensia, reedición del afamadísimo texto bíblico de la Biblia Hebraica de Rudolf Kittel, reproducción del texto hebreo contenido en el llamado Códice de San Petersburgo (antiguamente conocido como Códice de Leningrado), editada por A. Alt, O. Eißfeldt y P. Kahle, editio funditus renovata, tercera edición enmendada, 1987, Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart, Stuttgart, Alemania, y con The Michigan-Claremont-Westiminster Hebrew Bible, version revisada de la Biblia Hebraica Stuttgartensia, editada por H. van Dyke Parunak, Richard Whitaker, Emanuel Tov, Alan Groves, et alter, texto hebreo copyright 1990 por la Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart, Alemania, texto electrónico en Compubiblia.
[xii] Versión Reina-Valera, ediciones de 1909, 1960 y 1995, entre otras.
[xiii] Página 17, nota al pie para Génesis 2:4.
[xiv] Esto es, el área que comúnmente se ha dado en llamar Siria-Palestina, y que se extiende entre el Éufrates y el desierto de Sinaí, y entre el Mediterráneo y el desierto siroarábigo, donde actualmente se encuentran las repúblicas de Siria, El Líbano e Israel y la mayor parte del reino hachemita de Jordania.
[xv] Quienes aceptan que pudo haber habido un éxodo israelita desde Egipto, en general tienden a limitarlo en cuanto a la cantidad y por lo general aceptan que solo un puñado de esclavos pudo haber salido de Egipto y haberse sustentado en el desierto en camino hacia la tierra de Canaán. Estos cuantos hebreos se habrían unido a otras gentes de diverso origen para formar una anfictionía de tribus que fueron las que finalmente se apoderaron, de diferentes modos, de algunas de las ciudades de Canaán, desde donde fueron extendiendo su dominio sobre el resto de país aprovechando el debilitamiento del poderío egipcio en el Levante y el debilitamiento de los reyes locales debido a las luchas intestinas y una serie de amenazas externas, como la invasión de los arameos y luego, aunque mucho más tarde, de los filisteos.
[xvi] Esto es, cananeo.
[xvii] La lengua fenicia o cananea en general es semítica, pero sus hablantes no lo eran, puesto que pertenecían al grupo de los pueblos camíticos, como los egipcios y los etíopes. Los camitas no eran todos de piel oscura.
[xviii] Las gentes de Ugarit eran cananeos, pero, como en el caso de los fenicios posteriores, no son gentes semitas, sino camitas, que finalmente se caracterizan por hablar una lengua semita.
[xix] Esto es, cartagineses. El apelativo de púnicos lo aplicaron los romanos a los habitantes de Cartago, Qart Hadásh, la Ciudad Nueva, una ciudad que floreció en el norte de África, cerca de la actual Túnez, y fundada por fenicios de Tiro. Aparentemente, el adjetivo se derivaría de phoiniké, la palabra griega de donde deriva el latín phoenice y el español fenicio. En general, parece que esta palabra tenía un sentido peyorativo. Las guerras libradas entre los romanos y los cartagineses por el control del Mediterráneo, y que resultaron en la destrucción de Cartago, son actualmente llamadas Guerras Púnicas por los historiadores. Los púnicos, pues, son los fenicios y sus descendientes establecidos en el Mediterráneo occidental, núcleo del Imperio cartaginés. Cananeos o fenicios son sus elementos constituyentes, y por lo tanto su religión, su cultura, su civilización, su idioma y su escritura.
[xx] Los egipcios daban el nombre de shasu a ciertas poblaciones que nomadeaban por la península de Sinaí y el Neguev y áreas vecinas. Algunos creen ver en estos shasu a los seiritas, los habitantes originales de Seir, a quienes desposeyeron los hijos de Esaú o Edom. Otros, creen que se trata de los amalekitas a los que alude el relato bíblico en el capítulo 14, y que fueron derrotados por Kedorlaomer de Elam y sus aliados en En-mispat, que debe corresponder a la posterior Qadésh o Qadésh-barnéa.
[xxi] Sobre todo, si se acepta que los hiksos pudieran ser los hebreos en Egipto, y si se acepta que por esos tiempos deambulaban descendientes de Abraham en el área, particularmente los madianitas y los amalekitas, obviamente semitas.




REFLEXIONES ACERCA DEL ESTUDIO DEL HEBREO BIBLICO

Enseñaos diligentemente, y mi gracia os acompañará, para que seáis más perfectamente instruidos en teoría, en principio, en doctrina, en la ley del evangelio, en todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, que os es conveniente comprender; de cosas tanto en el cielo como en la tierra, y debajo de la tierra; cosas que han sido, que son y que pronto han de acontecer; cosas que existen en el país, cosas que existen en el extranjero; las guerras y perplejidades de las naciones, y los juicios que se ciernen sobre el país; y también el conocimiento de los países y reinos, a fin de que estéis preparados en todas las cosas, cuando de nuevo os envíe a magnificar el llamamiento al cual os he nombrado y la misión con la que os he comisionado.

(Doctrina y Convenios 88:78-80.).

¿Por qué aprender hebreo?
Estudiar el Tanâkh[1] en hebreo es una gran manera de obtener conocimientos muy especiales en materia de instrucción histórica, religiosa e idiomática. Aunque nuestras traducciones castellanas son notablemente buenas, y aunque existen muchas obras que tratan de las Escrituras Hebreas, el estudiarlas en la lengua original proporciona conocimientos frecuentemente extrañados en lo que se refiere a la naturaleza de Dios y Su plan para la humanidad. A través de los siglos, los movimientos religiosos tradicionales han introducido enormes errores en la de otra manera pura y continua doctrina y práctica que han venido directamente de Dios a Sus profetas desde la fundación del mundo[2]. Por medio de estudiar el Tanâkh en hebreo, uno puede comprender y entender el significado original de las palabras. Uno puede ser capaz de ver cómo los traductores frecuentemente escogieron equivalentes castellanos que equipararon con sus nociones preconcebidas con base en las filosofías tradicionales. Aunque deberíamos honrar a aquellos que preservaron las Escrituras y las hicieron obtenibles y accesibles en nuestra lengua nativa, deberíamos también reconocer que ellos son humanos, sujetos a las humanas pasiones, y, por lo tanto, estuvieron sujetos a traducir de acuerdo a sus propios paradigmas y el pensamiento de su tiempo. Las doctrinas profundas y esenciales de la salvación se registran en el Tanâkh, tal como fueron conocidas a Adán, Abrahán, Noé y Moisés. La clave para entender esas doctrinas es el estudio y la fe y la más importante revelación por el poder del Espíritu Santo.

Las filosofías humanas abundan, pero la mayoría son erráticas. Y, en el análisis final, las filosofías humanas suelen ser contrarias al conocimiento y la doctrina que se enseñan en las Escrituras inspiradas. Para evitar el peligro de la doctrina incorrecta, nosotros debemos estudiar estas cosas con nuestro mejor esfuerzo, y entonces confiar en la promesa del Señor para contestar nuestras preguntas: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.” (Mateo 7:7; Versión Reina-Valera Revisada de 1960), es el programa del Señor para responder nuestras preguntas personalmente. Como el apóstol Pedro enseña, “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación; Porque la profecía no fué en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20, 21; Versión Reina-Valera Revisada de 1960), así mismo nosotros deberíamos reconocer que la interpretación viene por el poder del Espíritu Santo. Después de ‘estudiarlo en nuestra mente’, uno queda habilitado para llevar sus preguntas directamente al Señor. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.” (Santiago 1:5; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).

Reproducción de los primeros versículos del capítulo 1 de Génesis en caracteres hebreos cuadrados o modernos. La puntuación, esto es, los puntitos y rayitas que se observan, corresponden a las marcas introducidas para indicar las vocales, la entonación y la acentuación de las palabras.

La promesa de Moroni es verdadera de todo estudio de las Escrituras: “He aquí, quisiera exhortaron que cuando leáis estas cosas, si Dios juzga prudente que las leías, a que recordéis cuán misericordioso ha sido el Señor con los hijos de los hombres, desde la creación de Adán hasta el tiempo en que recibáis estas cosas, y que lo meditéis en vuestros corazones. Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo; y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas.” (Moroni 10:3-5.). Uno debería usar siempre este principio como su guía al estudiar las Escrituras Hebreas. En Internet uno puede encontrar que hay mucho que es realmente interesante y edificante, algunas cosas que son ciertas y muchas que pueden confundir a las personas. Por eso es importante usar sabiduría. Y la sabiduría que lo es realmente viene de Arriba. “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.” (Santiago 3:13-17; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.). Recuerde que uno siempre estará aprendiendo, en esta y en todas las cosas, y que en todo se debe colar la información para separar la verdad del error. Uno puede encontrar muchos sitios en Internet que comienzan de manera razonable, pero que rápidamente se dirigen hacia la confusión y el error, y en algunos casos uno puede darse cuenta fácilmente de que están diseñados especialmente para arrastrar tras sí a personas que de otra manera son fieles al Evangelio y a la verdadera doctrina. La siguiente escritura es mi guía, y pienso que es el mejor consejo que uno puede dar: “Y lo que no edifica no es de Dios, y es tinieblas.” (Doctrina y Convenios 50:23.). También, mientras nosotros estamos en el tema de reconocer la verdad y la revelación, déjeseme referirme a otro concepto. Cuando discutí este tema una vez con un anti mormón, yo le dije que sentir no es revelación ni el poder del Espíritu Santo, y que la Biblia es la única medida de la verdad. Este individuo hizo algunos comentarios sobre nuestro pensamiento santo de los últimos días, algo que es verdad en cuanto a lo que es el sentimiento y el ardor en nuestro corazón. En una emisión de radio titulada The Great Plan of Happiness and Personal Revelation[3], que yo recomiendo leer, élder Boyd K. Packer, un apóstol del Señor Jesucristo, dijo: “Yo aprendí hace tiempo que el conocimiento espiritual es descrito en un lenguaje diferente que el del conocimiento secular. […] Desde entonces nunca me he perturbado o avergonzado porque no pude explicar en palabras simples todo lo que yo sé espiritualmente, porque el Poder del Espíritu Santo no es solo un ‘sentimiento’. El Señor dice ‘Sí, he aquí hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón.’ (Doctrina y Convenios 8:2.). Es más que un sentimiento, es una confirmación tanto en nuestra mente como en nuestro corazón. Esta doctrina es tan prevaleciente en la Biblia como en Doctrina y Convenios.

“El corazón del entendido adquiere sabiduría; Y el oído de los sabios busca la ciencia.” (Proverbios 18:15; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).

El Alefbét o Alfabeto Hebreo
El alefbét o alfabeto hebreo, consiste de 22 caracteres, todos los cuales son consonantes. Aunque las vocales eran obviamente necesarias a fin de pronunciar las palabras, no se las usaba en los textos hebreos antiguos, como tampoco en otros lenguajes semíticos. Dado un conocimiento básico de la traducción del idioma no es muy difícil esta frase sin vocales: PD STD LR ST? Existen varias posibles palabras para cada juego de consonantes, pero, del contexto uno puede fácilmente interpretar ¿Puede usted leer esto? Las vocales fueron introducidas en el texto del Tanâkh por un grupo de eruditos judíos de las Escrituras a quienes se ha dado en llamar masoretas. Esta introducción de vocales no tuvo lugar hasta después que el idioma hebreo se había convertido en una lengua muerta por siglos. En un sincero esfuerzo por conservar los textos sagrados originales, los masoretas introdujeron signos debajo y (en algunos casos) encima y entre los caracteres originales. Como puede verse en los documentos que se proporcionan con este curso básico de hebreo, las vocales son muy pequeñas y fueron dispuestas para que ni siquiera desorganizaran la distancia ente los caracteres. Mire la carta que se adjunta a continuación para ver todas las consonantes hebreas, su nombre, su sonido aproximado, su valor numérico y su significado tradicional.

Tabla Para el Estudio fácil del Alefbét
Nota: los valores numéricos y los ‘significados’ no son necesarios para el estudio del hebreo bíblico. Pero para aprender el alefbét hebreo puede resultar provechoso asociar tanto el significado como el valor numérico con el caracter para hacer más fácil el memorizar.

Variaciones en los Caracteres
Los caracteres mostrados arriba están en la forma ‘cuadrada’ moderna. El hebreo moderno impreso y muchas obras antiguas impresas en hebreo usan los caracteres cuadriformes. Algunos textos de los llamados Rollos del Mar Muerto, usan los caracteres llamados paleohebreos cada vez que aparece el Tetragrámaton o Nombre Sagrado de Dios, compuesto por las letras hwhy. Los antiguos israelitas consideraron el Nombre de Dios en muy alta consideración y como absolutamente sagrado. Con el tiempo se introdujo una superstición que prohibió la pronunciación del Nombre Inefable no solamente en el habla cotidiana, sino también en los servicios religiosos y siempre se le sustituyó por palabras comunes, sustantivos, tales como Adhonây (Señor) y ‘Elohîm (Dios). En los días del Templo de Herodes era pronunciado únicamente por el sumo sacerdote en el Qodêš Qodešîm, el Santísimo, del Templo una vez añ año, en el Yôm Kippûr, el Día del Perdón. Una tradición judía dice que cuando venga el Mašîakj, el Ungido, éste sería capaz de enseñar el significado perfecto de las Escrituras, incluyendo el significado de los espacios entre las letras. Nosotros, los cristianos, sabemos que el Mašîakj, el Ungido, ha venido y que “fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.” (Juan 1:14-18; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).

Como ya se ha mencionado, el el hebreo moderno impreso usa también los caracteres cuadrados mostrados anteriormente. Esos caracteres también pueden ser escritos a mano, los cuales como uno puede imaginarse, lucen significativamente diferentes debido a la dificultad de formar los caracteres cuadriformes con un lápiz. El Parson's Technology Hebrew Tutor[9] muestra algunos de los caracteres manuscritos y cómo escribirlos.

Génesis 1:1, como aparece en la lección 11 de este curso. La primera línea corresponde a los caracteres llamados semíticos o protosinaíticos (que algunos opinan que fueron los utilizados originalmente por Moisés para escribir la Torâh). La segunda línea corresponde a caracteres hebreos antiguos (a veces llamados fenicios o cananeos). La tercera línea corresponde a los caracteres llamados paleohebreos. La cuarta línea corresponde a los caracteres hebreos cuadrados o modernos. La quinta línea presenta una transcripción fonológica del texto hebreo presentado en las líneas anteriores. La sexta línea presenta una traducción literal, palabra por palabra, del texto hebreo. Y, finalmente, la séptima línea presenta una propuesta de traducción castellana literal.

En las lecciones que hemos preparado, el estudiante podrá aprender a reconocer diferentes clases de juegos de caracteres hebreos, desde los llamados protosinaítico (mejor dicho, protohebreo) hasta los cuadriformes, pasando por los llamados paleohebreos y los hebreos antiguos. Esto es particularmente cierto en lo que se refiere a la lección 11, donde se presenta Génesis 1:1 en varios juegos de caracteres, como el protosinaítico y el paleohebreo. Pero ya en las páginas 2 y 3 de la lección 1, se presenta parte del capítulo 1 de Génesis en caracteres protosinaíticos y paleohebreos. Este curso no pretende convertirlo a uno en erudito y experto en la lengua hebrea, sino adquirir un conocimiento básico funcional, esto es, que le permita entender, conocer, comprender y saber lo básicamente necesario como para reconocer las letras hebreas, al menos una docena de palabras básicas, así como su significado. Y, sobre todo, aprender a exponer tanto para sí mismo como para los demás todo eso, su traducción, y su interpretación. Todo esto desde el punto de vista gramatical. Esta sección de las clases de Instituto de Religión no pretende inculcar doctrinas o enseñanzas religiosas específicas. Su objetivo es gramatical. Porque desde el punto de vista gramatical es que se estudiarán las Escrituras antiguas para los fines de exponer las bases de ciertas doctrinas o enseñanzas con respecto a tales o cuales temas específicos que se basan en la exégesis de los textos y de las palabras a partir de las palabras mismas.

La Lectura del Hebreo
La primera regla que uno nunca debe olvidar es que el hebreo se lee desde la derecha hacia la izquierda. La palabra אֱלֹהִים, ‘elohîm, que literalmente significa dioses, se escribe de derecha a izquierda utilizando los caracteres hebreos ‘âlef, lâmed, hê’, yôhdh, mêm. Nótese que en esta palabra la letra mêm es diferente, pero esto se debe a que es una forma final del caracter. (Véase la tabla de caracteres, en la página 6. Las letras kâhf, mêm, nûn, pê’ y tsâde tienen una forma final. Cuando una palabra termina en cualquiera de esas letras, entonces se escribe en la llamada ‘forma final’. Habrá notado que la tercera palabra del Tanâkh o Biblia Hebrea es אֱלֹהִים, ‘elohîm,. (Génesis 1:1.). Si usted tiene el Plug-in DjVu instalado, cliquée aquí para ver la Online 1839 Biblia Hebraica[10], luego cliquée en el enlace para las páginas 0-1 para ver Génesis 1:1. En la Online 1839 Biblia Hebraica, puede verse que אֱלֹהִים, ‘elohîm, es, en efecto, la tercera palabra. Note también la inclusión de los puntos vocálicos masoréticos.

Para los nuevos estudiantes de las Escrituras Hebreas, Génesis 1:1 es muy revelador. En castellano se traduce: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Versión Reina-Valera, edición de estudio, 1995.). Esta traducción es muy literal, muy apegada al texto hebreo original, pero hay algunas cosas que uno debería tomar en cuenta. Lo primero es que la palabra hebrea בָרָא, barâ, significa crear, modelar u organizar. (Vea su próximo recurso importante, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon[11].). Los traductores y luego los revisores de la Versión Reina-Valera, por ejemplo, eligieron la palabra española crear. Durante las tribulaciones que sobrevinieron a la Iglesia cristiana primitiva, temprano en los siglos II y III d. de J.C., muchas de las doctrinas bíblicas originales fueron alteradas o decididamente cambiadas, para hacerlas concordar con las enseñanzas de los filósofos paganos griegos Platón y Aristóteles. Uno de los conceptos inventados y enseñados por los griegos fue el de una creatio ex nihilo. Esta locución latina significa crear de la nada. Muchos han señalado que el registro original de la creación escrito por Moisés no habla de una creatio ex nihilo como tal. Más bien confirmaría lo que dice el registro de Abraham: “Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos de estos materiales y haremos una tierra sobre la cual éstos puedan morar.” (Abraham 3:24.). En ningún lugar del Tanâkh hay palabra alguna del Señor para vindicar la idea de una creatio ex nihilo[12].

Por medio de examinar la palabra hebrea אֱלֹהִים, ‘elohîm, uno puede entender el uso de las palabras nosotros, ellos y nos en tantos lugares del libro de Génesis y en particular en lo que se refiere a los relatos de la Creación y del Paraíso como pertenecientes a la Deidad. Todas las palabras hebreas que terminan en µy, im, son plurales. אֱלֹהִים, ‘elohîm, literalmente significa y se refiere a dioses o, como se entiende en el mormonismo y en el catolicismo romano y otras vertientes de la cristiandad, la Deidad,[13] consistente del Padre (a veces referido simplemente como אֱלֹהִים, ‘elohîm, ya que la conclusión plural puede denotar una magnificación de un singular significando algo así como el Dios Todopoderoso), el Hijo, o Jehová Elohim, quien es Jesucristo, y el Espíritu Santo, o Rúaj Elohim. Ha de notarse que inmediatamente después de la caída de Adán, Dios es raramente referido simplemente como ‘elohîm, sino que, en vez de eso, el hombre comienza a tratar explícitamente con el miembro de la Deidad conocido por el Nombre y título יְהוָה אֱלֹהִם, Yahwêh ‘Elohîm[14], comúnmente traducido al español como Jehová Dios en la Versión Reina-Valera. Este es Jesucristo, el “Gran YO SOY” y el Único autorizado por el Padre para ser el Mediador para la humanidad[15].[16]

“Si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” (Proverbios 2:4-6; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.). Rollo de la Torâh abierto. Hasta el día de hoy, los judíos tratan con mucho respeto las copias de las Escrituras. La Torâh corresponde a los primeros cinco libros de las Escrituras Hebreas o Tanâkh, esto es, lo que actualmente se conoce más comúnmente como Génesis, Éxodo, Levítico, Número y Deuteronomio.

Enseguida, uno encuentra otras palabras interesantes. הַשָּׁמַיִם, ha-shamâyim, que significa los cielos, y הָאָרֶצ, ha-‘ârets, que quiere decir la tierra. Nótese, en cualquier edición impresa del texto hebreo el artículo definido, h, hâ, que precede a ambas palabras en este texto. Esta palabra, h, hâ, puede significar, de acuerdo al contexto, el, la, los, las.[17] A medida que uno vaya avanzando en este curso y vaya aumentando su conocimiento del hebreo, descubrirá otras letras (como la w, waw) que hacen diferentes partes de las oraciones, como, por ejemplo, a, para, y. También irá aprendiendo las nociones básicas de los tiempos verbales, los sustantivos propios, sustantivos comunes, etc. De nuevo, para los usuarios de computadores tengo que recomendar que obtengan una copia de Parsons Hebrew Tutor[18]. Este programa ayuda a aprender rápida y fácilmente las reglas del hebreo. Alternativamente, uno puede adquirir algún libro impreso en alguna de las muchas librerías cristianas que existen.[19] Sin embargo, para las cosas básicas que iremos viendo y aprendiendo, no es absolutamente necesario ni imprescindible. Bastará con lo que se vaya enseñando en las lecciones que se han diseñado.

Aprender las reglas del idioma, construirse un vocabulario más amplio y aprender a usar los léxicos que se proporcionarán, son los pasos iniciales a capacidades cada vez mayores en el campo del aprendizaje y de la traducción. Más importante todavía es aprender a sentir y reconocer la revelación por el Poder del Espíritu Santo. Donde otros (y me incluyo) son ignorantes, el Espíritu de Dios puede hacerlo a uno experto. Nunca debe olvidar uno que debe poner su confianza en Él, y no en el “brazo de carne”.

La Enseñanza del Profeta José Smith
Como se ha visto en estas páginas introductorias, se ha estado proporcionando variada, bastante y circunstanciada información acerca del hebreo bíblico. La idea es ir interiorizando a la persona en cuestiones básicas de manera facilitada, sin entrar en mayores detalles ni en complicaciones que son el campo de los especialistas.

Pero si bien el objetivo primario es el hebreo bíblico desde el punto de vista gramatical, no se han omitido algunas referencias, aunque sean muy de pasada, sobre cuestiones o tópicos que tienen que ver con lo doctrinal.

No es necesario que se haga aquí una declaración circunstanciada sobre el hecho de que existen variadas y múltiples aproximaciones a casi cada declaración o frase que se encuentra en el Tanâkh, desde lo que dice o no dice Génesis 1:1 hasta el significado de la cantidad de consonantes en una palabra y la suma de los espacios en blanco entre las palabras.

Pero en este curso de hebreo no se entra en el campo de la doctrina y la enseñanza. Se respeta toda doctrina o dogma relacionado o basado en el texto hebreo de las Escrituras y se entiende y acepta que es responsabilidad y privilegio de cada corriente de pensamiento la interpretación doctrinal y la enseñanza que afecten a tal o cual palabra, frase o declaración tanâkhica. Ese no es el campo de este curso. Pero se entiende, también, que debe al menos mencionarse que existen varias ponencias al respecto y, si es necesario, hacer una descripción más o menos pormenorizada en algunos casos y aunque, repito, no sea éste el tema de este curso.

Para entender el punto de vista doctrinal de la Iglesia mormona, pues, se proporciona la siguiente cita, que se ha tomado de Enseñanzas del Profeta José Smith, edición de 1975[20].

El Significado de las Escrituras Hebreas

“Voy a comentar la primera palabra hebrea que se halla en la Biblia; voy a hacer comentarios sobre la primera frase de la historia de la creación en la Biblia—Berosheit. Deseo analizar la palabra: Baith: en, por, mediante, y todo lo demás; Rosh, la cabeza; Sheit: terminación gramatical. Cuando el hombre inspirado lo escribió, no le puso la palabra baith. Un judío sin autoridad se la añadió; le pareció mal gusto que empezara a hablar acerca de la cabeza. Al principio decía: “El cabeza, el principal de los Dioses hizo aparecer a los Dioses.” Ese es el significado verdadero de la frase. Baurau significa hacer aparecer, manifestar. Si no lo creéis, tampoco creéis al varón instruído de Dios. Los sabios no pueden enseñaron más de lo que yo os he dicho. Así que el Dios principal hizo aparecer a los Dioses en el gran concilio.
“Ahora voy a trasladar y simplificar la frase. ¡Oh abogados, doctores y sacerdotes que me habéis perseguido, quiero que sepáis que el Espíritu Santo sabe algunas cosas tan bien como vosotros! El Dios Principal convocó a los Dioses y se reunieron en concilio para crear el mundo. Estos grandes Consejeros se sentaron a la cabeza, allá en los cielos y presenciaron la creación de los mundos que fueron creados en esa época. Cuando digo doctores y abogados, me refiero a los doctores y abogados de las Escrituras. Hasta aquí lo he hecho[21] sin explicación, para que se incomoden los abogados, y todos se rían de ellos. A algunos sabios doctores se les ocurrirá decir que las Escrituras declaran tal y tal cosa; que debemos aceptarlas precisamente como están y que no deben ser alteradas. Pero os voy a mostrar un error que contienen.
“Tengo una versión antigua del Nuevo Testamento en latín, hebreo, alemán y griego. He estado leyendo el alemán, y veo que es la traducción [casi][22] más correcta, y la que mejor concuerda con las revelaciones que Dios me ha dado durante los últimos catorce años. Se refiere a Jacobo, hijo de Zebedeo. En inglés sería Jacob. En el Nuevo Testamento [en inglés][23] se ha traducido por James [Santiago][24]. Pero si se dieron las llaves a Jacobo, bien podríamos hablar acerca de Santiago por toda la eternidad y jamás obtener las llaves.[25] En el versículo 21 del cuarto capítulo de Mateo, la antigua traducción alemana da el nombre de Jacob [Jacobo] en lugar de James [Santiago].


“Los doctores (me refiero a los doctores de la ley, no los médicos) dicen: “Si predicas algo que no concuerde con la Biblia te acusaremos de traición.” ¿Cómo podemos escapar la condenación del infierno, a menos que Dios esté con nosotros y nos dé revelaciones? Los hombres nos sujetan con cadenas. El latín dice Jacobo, que significa Jacob; el hebreo dice Jacobo, el griego dice Jacobo y el alemán dice Jacobo. Aquí pues tenemos el testimonio de cuatro contra uno. Doy gracias a Dios que tengo este libro viejo; pero más le doy gracias por el don del Espíritu Santo. Ciertamente podré tener el libro más antiguo del mundo, pero [también] tengo en mi corazón el libro más antiguo, es decir, el don del Espíritu Santo. Tengo los cuatro testamentos. Venid, hombres sabios, y leed si podéis. No habría presentado este testimonio, si no hubiese sido para comprobar el significado de la palabra rosh, el cabeza, el padre de los Dioses. No habría hablado de ello, sino para mostrar que tengo razón.

El Concilio de los Dioses

“En el principio, el principal de los Dioses convocó un concilio de los Dioses; y se reunieron y proyectaron un plan para crear el mundo y poblarlo. Cuando empezamos a aprender de este modo, empezamos a conocer al solo Dios verdadero, y qué clase de ser tenemos que adorar. Si tenemos conocimiento de Dios, comenzamos a entender cómo allegarnos a El, y cómo hemos de pedir a fin de recibir una respuesta. Cuando entendemos la naturaleza de Dios, y aprendemos cómo allegarnos a El, entonces El empieza a manifestarnos los cielos y a explicar todas las cosas. Cuando estemos dispuestos a venir a El, también El estará dispuesto a venir a nosotros.
“Ahora quisiera preguntar a todos los que me escuchan, ¿por qué es que los hombres doctos que predican la salvación, dicen que Dios creó los cielos y la tierra de la nada? Es porque carecen de instrucción en cuanto a las cosas de Dios, y no tienen el don del Espíritu Santo; acusan de blasfemia al que contradice sus ideas. Si les decís que Dios hizo el mundo de algo, os llaman necios. Pero yo he recibido instrucción, y sé más que todo el mundo; por lo menos, el Espíritu Santo sabe, y El está dentro de mí, y El sabe más que todo el mundo; y yo me asociaré con El.

El Significado de la Palabra Crear

“Si preguntamos a los sabios doctores por qué dicen que el mundo fué hecho de la nada, ellos nos contestan: ¿No dice la Biblia que Dios creó el mundo? Y concluyen, por la palabra crear, que debe haber sido hecho de la nada. Pero la palabra crear vino del término hebreo baurau, que no significa crear de la nada, sino manifestar, dar forma, organizar, así como un hombre organiza los materiales y construye un barco.

“De manera que podemos deducir que Dios tenía a su disposición los materiales para organizar el mundo de todo aquel caos, es decir, materia caótica, que es elemento, y en el cual mora toda gloria[26]. Los elementos han existido desde que nosotros tuvimos existencia. Los principios puros de los elementos son principios que jamás pueden ser destruídos; pueden ser organizados, y reorganizados, mas no destruídos. No tuvieron principio, y no pueden tener fin[27].”

Ha de decirse, para beneficio de todos, que la anterior cita de lo enseñado por el profeta mormón José Smith de ninguna manera es un intento por establecer doctrina ni por hacer proselitismo ni propaganda a favor de una determinada concepción religiosa. Se trata de un ejemplo de aproximación doctrinal al tema de la creación solamente que puede servir en algunos casos como conocimiento de cultura general. Como se verá en las lecciones 6 y 11 principalmente, en este curso, desde el punto de vista gramatical, se sostiene una lectura literalista y hebraista del tema de la creación, en base a lo que el mismo texto dice y autoriza a decir. Y, de nuevo, es necesario decir, y tan claro como sea necesario, que en estas páginas se mantiene una absoluta neutralidad en cuanto a doctrina o enseñanza religiosa, respetándose todas. El objetivo de este curso es, como se ha indicado desde un principio gramaticalmente funcional. Dejamos el tema de las discusiones teológicas, doctrinales o dogmáticas para los que tienen eso como su objetivo. Por lo demás, católicos, protestantes, mormones y todos los demás, tienen una visión, una cosmología y un planteamiento doctrinal y dogmático que tiene como base y fundamento la revelación, la tradición y las definiciones dogmáticas, principalmente, según corresponda. Y los miembros de tales organizaciones religiosas no deben sentirse agredidos ni criticados porque se estudie gramaticalmente lo que dicen las Escrituras Hebreas.

Recursos Adicionales
Lo que viene enseguida es un intento por enumerar recursos que me han ayudado en el aprendizaje. Aprender hebreo trae un gran bagaje de conocimiento al estudio personal de las Escrituras. Espero que tal cosa le ocurra también a usted. Mientras pueda afrontarlo, todas las herramientas y recursos que pueda proporcionar estarán disponibles en forma gratuita. Por lo tanto, siéntase libre para escribirme solicitando los recursos que necesite para su estudio del hebreo bíblico. Recuerde que prácticamente no existe valla ni obstáculo alguno para el progreso en este campo. Por lo tanto, es posible que en el futuro cercano podamos contactarnos para intercambiar materiales de estudio. Hasta entonces, puede revisar los siguientes enlaces a recursos que espero le sean de verdadera y real utilidad.

· Parsons Technology's Hebrew Tutor[28]
· Libros que recomiendo de Amazon.com:
o The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon[29]
o Do it yourself Hebrew and Greek[30]
· The Online Hebrew Flash Cards[31]
· The Online 1839 Biblia Hebraica[32]
· F.A.R.M.S Research[33] es un excelente recurso para estudios similares

The Interlinear Bible: Hebrew/Greek/English, by Jay P. Green Sr.[34] es una Biblia interlineal, con una traducción literal en el margen y una traducción inglesa literal de cada palabra debajo del texto hebreo o griego. Las Biblias interlineales son un óptimo recurso para aprender hebreo. Vea http://www.netwaysglobal.com/index.html para un enlace a la edición interlineal de 1897, que cubre los diez primeros capítulos de Génesis. (Note que The Green Interlinear tiene un texto muy pequeño para permitir ponerlo en un libro. La traducción inglesa no usa el tan hermoso lenguaje de la Versión Autorizada, pero parece ser una traducción aceptable cuando se la compara con otras traducciones más modernas.).

Los siguientes enlaces no corresponden a todos los sitios que se pueden encontrar en Internet. En internet hay una gran cantidad de sitios que pueden hallarse con el uso de buscadores tales como Google. Los que se mencionan a continuación por lo general ofrecen enlaces a otros sitios, de manera que se puede seguir una línea casi interminable. Lo importante es que el estudiante de las Escrituras despliegue sentido común y paciencia a la hora de comenzar a investigar los recursos disponibles en Internet.

ACADEMIA BÍBLICA LINGÜÍSTICA: http://www.multilingual-publishing.com/_index.html.

ANCIENT HEBREW RESEARCH CENTER: http://www.ancient-hebrew.org

BETTER BIBLES BLOG: http://englishbibles.blogspot.com

BIBLE ATLAS ONLINE BY ACCESS FOUNDATION: http://www.anova.org/sev/atlas/htm

BIBLE TRANSLATION: http://www.geocities.com/bible_translation

BSW - YOUR GATEWAY TO EXEGESIS ON THE WEB: http://www.bsw.org

CANTILLED BIBLE: http://www.anastesontai.com/b-cantilee/en-cant.asp

CÓDICE DE ALEPO: http://aleppocodex.org/homepage.html

GRAMÁTICA HEBREA, GESENIO: http://www.adath-shalom.ca/gk_cont.htm

CURSOS DEL PROFESOR MARTÍN MORENO: https://www.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/index.htm

MECHON MAMRE: http://www.mechon-mamre.org/dli.htm

FREE BIBLE SOFTWARE: http://www.htmlbible.com/#free

HEBREO ANTIGUO: http://www.ancienthebrew.741.com

APRENDA HEBREO BÍBLICO: http://www.ancient-hebrew.org/7_home.html

ENLACES RELACIONADOS CON EL IDIOMA HEBREO: http://www.ancient-hebrew.org/1_links.html

HEBREO: http://www.mickshebrew.741.com/index.html

LA PÁGINA DEL TANAKH: http://www.iclnet.org/pub/resources/text/ipb-e/tanach/ipbe-tn.html

AULA DE BIBLIA: http://www.auladebiblia.com

FORO DE EXEGESIS BÍBLICA: http://www.foroexegesis.com.ar

GÉNESIS SEMÍTICO: http://www.ancient-hebrew.org/9_genesis.html

HEBREO BÍBLICO POR INTERNET: http://www.hebreobiblico.com

http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/1878442821/hebrewlanguagere/o/qid=989856239/sr=2-2/104-2650217-8198306

Ya mencioné anteriormente la charla de élder Packer titulada The Great Plan of Happiness and Personal Revelation. Copias de esta charla están disponibles en BYU Speeches[35]. También pueden ser solicitados a speeches@byu.edu. Si decide solicitar dicha charla, debe proporcionar la siguiente información:
o Title: The Great Plan of Happiness and Personal Revelation
o Forum: Young Adult CES Broadcast given 7 November 1993
o Speaker: Elder Boyd K. Packer

Ahora, si lo desea, puede comenzar a estudiar hebreo siguiendo nuestro curso, o bien puede optar por seguir algún otro de los que se ofrecen en Internet o en centros especializados. Lo importante es que uno determine de antemano qué es lo que necesita o lo que busca, y qué es lo que espera de un curso de hebreo básico funcional.

Si desea recibir nuestro curso, simplemente envíenos un correo-e a afirchile@hotmail.com, indicando su deseo de que le remitamos el material de estudio. Si nos envía su dirección de correo tradicional, le enviaremos un disco compacto con el material necesario. De otra manera, le enviaremos solamente los módulos principales a través del correo electrónico, o le indicaremos la manera de bajar a su computador el material, o los materiales adicionales que tenemos disponibles en Internet. En todos los casos, trataremos de que reciba todo el material necesario para que avance. Al recibir el material es recomendable que primero que nada revise todo lo que se le envía, para que se forme una idea general. Pero lo que no es recomendable es que comience a estudiar las lecciones posteriores sin antes haber estudiado y entendido y comprendido cabalmente la primera de todas y de haber leído y/o estudiado los materiales adicionales que se le proporcionan, tanto en el disco compacto como en los enlaces a nuestros sitios, o a otros que recomendamos expresamente, para que se vaya formando una idea general básica de lo que es la cultura hebrea, así como su entorno semítico y las influencias externas.

Aquí es necesario insistir en lo que ya se ha dicho anteriormente. Este curso de hebreo básico está enfocado desde un punto de vista puramente gramatical y literario. En ningún caso puede tomarse como doctrinal. No existe ninguna intención de invadir el campo de lo doctrinal, el cual pertenece a quienes están autorizados para explicar las Escrituras desde el punto de vista de la fe que ha sido revelada y conservada como es propio. Por lo mismo, no existe ninguna intención de pretender establecer doctrina a partir de lo que se enseña aquí como gramática del hebreo bíblico. Y nadie debe sentirse ofendido ni agredido en sus creencias, dogmas y doctrinas por las ponencias gramaticales que aquí se expresan.

“Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.” (Proverbios 4:7; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).


SI DESEA RECIBIR ESTE ARTICULO EN FORMATO PDF, SIMPLEMENTE SOLICITELO A afirchile@hotmail.com. LO RECIBIRÁ POR CORREO ELECTRÓNICO A LA BREVEDAD POSIBLE.



NOTAS:
[1] Tanâkh es el nombre que los judíos dan a la primera sección de las Santas Escrituras, la que va desde Génesis hasta Malaquías y que, comúnmente, en el mundo cristiano y occidental, se conoce como Antiguo Testamento. El nombre se forma con la primera letra de los nombres de las tres secciones de las Escrituras Hebreas, esto es, de Torâh (La Ley, o Pentateuco, los primeros cinco libros de Moisés), Nevi’îm (Los Profetas) y Kethuvîm (Los Escritos o Las Escrituras), por lo que el nombre Tanâkh puede entenderse como queriendo decir La Ley, Los Profetas y los Escritos. Algunos consideran que el Tanâkh podría ser referido mejor como Escrituras Hebreas en lugar de Antiguo Testamento, en vista de la connotación moderna de la palabra testamento, la que antaño significaba pacto o convenio, y parecía apropiada para designar a la primera parte de la Biblia como el Antiguo Pacto o Convenio Antiguo, ya que estaba centrada mayormente en el Pacto de la Ley que se dio en Sinaí por medio de Moisés a la nación de Israel. Pero en los medios judíos y hebraistas, esta primera parte de las Escrituras siempre se llamará Tanâkh.
[2] Poco después de aparecido el cristianismo, y mientras todavía los apóstoles y primeros discípulos estaban entrgados a la tarea de predicar las buenas nuevas o evangelio de Jesucristo, apareció una notable tergiversación del cristianismo puro original en la forma del gnosticismo, una corriente de pensamiento que contaminó de muchas maneras al cristianismo ya en los días de los apóstoles. El gnosticismo llegó a ser tan poderoso y permeó de tal manera a la Iglesia cristiana primitiva que muchas de las actuales doctrinas y enseñanzas de las iglesias y movimientos cristianos se derivan del gnosticismo, como la noción del celibato, el autoflagelo, la espiritualización y la negación de la corporeidad, la idea del regreso inmediato al cielo luego de la muerte, las restricciones alimenticias de carácter religioso, la observancia de ciertas festividades, así como también, entre muchas otras, la formación de un canon de escrituras propias consideradas sagradas.
[3] http://www.netwaysglobal.com/hebrew/intro.html#packer.
[4] Los ashkenazim llaman a esta letra héi.
[5] El nombre posterior de esta letra es vav. En general, algunos la transcriben por u, otros por v y aún otros por w. debe transcribirse por w, pero pronunciarla como u cuando se refiere al hebreo bíblico.
[6] Algunos la pronuncian como j, creando una confusión con la letra j, jéhth.
[7] Se pronuncia como la parte final de la palabra Ritz.
[8] Que se la pronuncie como s o como sh dependerá del puntito que lleve. Esto se verá en la lección correspondiente al alefbét.
[9] http://service.bfast.com/bfast/click/parsonstech?sourceid=575064&bfpid=4224&bfmtype=software
[10] http://www.netwaysglobal.com/biblia.
[11] http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/1565632060/hebrewlanguagere.
[12] Existe, entre los teólogos y escriturarios de renombre de todo el mundo, y desde hace mucho tiempo, una gran controversia en cuanto a si Dios creó ex nihilo, es decir, a partir de nada, o si ya existía previamente la materia. Una obra muy completa acerca de este punto es Teología de la Creación, Juan Luis Ruiz de la Peña, 1986, Editorial Sal Terrae, Bilbao, España. “El presente libro ha sido redactado con la idea de que pueda servir de texto a quienes estudien el tema, dentro o fuera de los centros teológicos. Articulado en dos partes, la primera es una teología de la creación de corte estrictamente académico. Se tratan en ella la teología bíblica del Antiguo y del Nuevo Testamento (capítulos I y II), la historia de la doctrina (capítulo III) y la reflexión teológica (capítulo IV).” (Op. cit., página 12.). Sin duda, es una excelente obra, de orientación católica, que ha de ser tenida en cuenta al momento de estudiar el tema de la creación del universo, y de la tierra en particular.
[13] Algunos han visto en el uso del plural ‘elohîm una referencia a la doctrina de la trinidad. Gramaticalmente hablando, es intrascendente. Pero doctrinalmente es de gran importancia entender cabalmente las implicancias de esta palabra en plural.
[14] En estas páginas, como en el curso de hebreo básico funcional, se prefiere utilizar la forma Yahwêh ‘Elohîm para verter el hebreo יְהוָה אֱלֹהִם, pero por rezones puramente gramaticales y literarias. La común traducción Jehová Dios que aparece en la Versión Reina-Valera, por ejemplo, es gramaticalmente errónea, pero acceptable, y no puede ser criticada ni rechazada, a menos que uno critique y rechace las formas latinizadas Jesús, Jeremías, Isaías, Zacarías, Ezequiel, Juan, etc., que se usan comúnmente en castellano. Por lo tanto, la preferencia por la forma Yahwêh ‘Elohîm no puede ser vista ni considerada como un rechazo a otras formas que emplean el Nombre Inefable de Dios en las Escrituras. Tampoco puede ser considerada como un apoyo o rechazo a doctrinas o enseñanzas religiosas relacionadas con el Nombre.
[15] Todas estas declaraciones son hechas desde el punto de vista de lo doctrinal y no tienen, necesariamente, implicancias ni bases en lo gramatical, que es lo que concita la atención central de este curso. Como se ha dicho en múltiples ocasiones, este curso no intenta ni pretende, en modo alguno, introducir revisiones ni críticas de especie alguna a las doctrinas o enseñanzas religiosas. El campo del traductor es uno, y el campo del exegeta o intérprete de las Escrituras es otro. Cuando de doctrinas se trata lo que entra a primar es la revelación que ha sido dada y los medios por los cuales se conduce tal revelación. Y quien discute las doctrinas y enseñanzas desde los varios puntos de vista es el intérprete o exegeta. El traductor no puede ni debe invadir el campo del intérprete o exegeta. Y viceversa.
[16] De nuevo, creo necesario aclarar que no hay ánimo en estas palabras de establecer doctrina ni de apoyar o rechazar las posiciones doctrinarias de nadie ni de ninguna organización religiosa. Es una referencia necesaria solamente para ejemplificar la manera en que una corriente de pensamiento considera el tema.
[17] Para un análisis más pormenorizado, desde el punto de vista estrictamente gramatical, véase la lección número 6 de este curso, El Hebreo Bíblico. Un análisis todavía más profundo se presenta en la lección número 11, Gramática en Génesis 1:1.
[18] http://service.bfast.com/bfast/click/parsonstech?sourceid=575064&bfpid=4224&bfmtype=software.
[19] Básicamente, para quien desee progresar en el estudio del hebreo, será necesaria alguna gramática hebrea y una edición interlineal de la Biblia Hebrea, óptimamente hebreo-español. Los títulos que pueden ser de gran ayuda se mencionarán en las respectivas lecciones de este curso.
[20] Enseñanzas del Profeta José Smith, selecciones de sus sermones y escritos, compiladas, escogidas y arregladas por José Fielding Smith, Historiador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últrimos Días, tomadas de la Historia Documental de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últrimos Días, así como de obras escritas o publicadas en los días del ministerio del profeta José Smith, traducida al español bajo la dirección del Comité Misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últrimos Días por Eduardo Balderas, publicación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Salt Lake City, Utah, EE. UU., 1975.
[21] Nota al pie en la obra citada: “Es decir, el uso de la palabra ‘abogado’ sin explicación.” Enseñanzas del Profeta José Smith, página 431.
[22] Esta palabra casi, entre corchetes, no aparece en el original que escribió el Profeta, pero el editor consideró necesario agregarla por considerar que el Profeta entendía que la que había estado revisando era “la traducción casi más correcta”, porque ninguna es correcta, debido a que no es inspirada, sino obra de eruditos y escriturarios que no han tenido todas las herramientas a su alcance para efectuar un buen trabajo de traducción desde las lenguas originales de la Biblia a las versiones modernas. Sin embargo, quizá lo mejor hubiera dejado la frase sin añadirle nada, para que no aparezca como que se está intentando tergiversar o torcer lo que escribió el Profeta José Smith. ¿Qué quiso decir realmente el Profeta con esta frase?
[23] Estas palabras aparecen en la obra citada para aclarar que el Profeta se está refiriendo a una versión inglesa del Nuevo Testamento.
[24] El nombre en español Santiago es una contracción de la frase Sant Iaco, Sant Iago, esto es, San Jacob o San Jacobo. El nombre español Jaime está relacionado directamente con el inglés James, y quiere decir lo mismo, Jacob, por lo tanto, los nombres James, Jaime y Santiago traducen el mismo nombre hebreo, Yakob, latinizado en Jacob o Jacobo.
[25] Esta declaración del Profeta se refiere a la importancia de usar los nombres correctos en toda ocasión, ya que el uso de nombres distintos a los verdaderos no surten el efecto que se espera. Este principio es observado en la actualidad principalmente entre los judíos mesiánicos, por ejemplo, quienes insisten en usar los nombres y las pronunciaciones hebreos en forma cotidiana, llegándose incluso al extremo de polemizar en cuanto a la verdadera grafía y pronunciación de palabras y nombres que a la mentalidad occidental parecería superfluo.
[26] “El concepto del Profeta sobre este tema de la creación ha sido abundantemente corroborado por los hombres instruídos que han vivido después de él. El distinguido profesor Baden-Powell de la Universidad de Oxford, por ejemplo, en un artículo que escribió para la Cyclopedia of Biblical Literatura (Enciclopedia de Literatura Bíblica) de Kitto, dice lo siguiente: “El significado de esta palabra (crear) comúnmente se ha asociado con el concepto de hacer algo de la nada. Pero si deseamos escudriñar con más exactitud el tema, por supuesto, sólo quedaremos satisfechos en cuanto al significado cuando examinemos la frase original.” El erudito profesor entonces explica que se emplean en distintos lugares tres diferentes verbos hebreos que se refieren al mismo hecho divino, y pueden ser traducidos, respectivamente, “crear”, “hacer”, “formar o constituir”. “Aunque en cada una de estas voces hay una pequeña distinción—sigue diciendo el profesor—es casi tan perfecta su sinonimia, según los mejores críticos, que en lo que respecta a la idea de hacer algo de la nada, por lo menos, es poco, si acaso lo hay, el apoyo que para esta doctrina se puede inferir del primero de estos términos. Y por supuesto, si no hay fundamento o apoyo para la doctrina, en la primera de estas palabras, a saber, el verbo que ha sido traducido por “crear”, entonces hay menos probabilidad de que haya fundamento para la doctrina de crear algo de la nada, en el verbo que ha sido traducido “hecho”, “formado” o “constituído”.
“El ilustre profesor añade: “El concepto de que ‘creación’ significa absolutamente hacer algo de la nada, o dar existencia a lo que no existía antes, en el sentido más preciso de la palabra, no es doctrina de las Escrituras; pero muchos la han sostenido apoyándose en la teología natural, porque pone de relieve las ideas que nos formamos del poder divino, y más especialmente en vista de que una opinión contraria debe inferir la creencia de que la materia es eterna y de sí existente.”
“El renombrado Diccionario Bíblico del doctor Guillermo Smith (editado por Hackett en 1894) no contiene ningún artículo sobre el término “crear” o “creación”, pero en el artículo “tierra” hallamos referencia al tema, y realmente la explicación, por inferencia, de porqué la obra no contiene ningún tratado sobre “crear” o “creación”. Dice así: “El hecho mismo de la creación, cual se halla en el primer capítulo de Génesis, es un tema que sobrepuja en gran manera la experiencia del hombre; el lenguaje humano, que como originalmente ocurrió, se deriva del mundo sensible y material, no puede hallar un término adecuado para describir el hecho; porque nuestra palabra ‘crear’ y el hebreo bara, aunque adecuadamente expresan la idea de una creación original, sin embargo, pueden aplicarse, y por fuerza se aplican a otras formas de creación; y los aditamentos de expresiones tales como ‘de cosas que no eran’ o ‘de cosas que no se ven’ no aumentan mucho la fuerza de la declaración. La falta de una palabra que pueda describir exclusivamente una creación original es debilidad necesaria del idioma; pues como los acontecimientos no ocurrieron sino una vez, el término correspondiente, para poder ser adecuado, tendría que haber sido inventado y reservado sólo para la ocasión, cosa que habría sido imposible.
“Los filósofos apoyan la proposición del Profeta con el mismo énfasis. Herbert Spencer en su obra, First Principles (Los Primeros Principios) (1860) dijo:
“’En un tiempo fue universalmente común la noción de que una cosa podía desaparecer en una nada absoluta, o aparecer de una nada absoluta . . Ha influído de una manera palpable en la religión del día, en sus enseñanzas concernientes al principio y el fin del mundo . . La acumulación gradual de los experimentos lentamente ha tendido a corregir esta convicción, hasta que hoy, la doctrina de que la materia es indestructible es conocimiento común. Ante un conocimiento mayor, han desaparecido, una por una, todas las pruebas aparentes de que algo puede resultar de la nada. Se ha comprobado que el cometa, que repentinamente se descubre en los cielos, y noche tras noche aumenta en tamaño, no es un cuerpo recién creado, sino un astro que hasta hace poco no alcanzábamos a ver. La nube que en el término de unos cuantos minutos se forma en el cielo, no se compone de una substancia que comienza a existir, sino de una substancia que ya existía previamente en una forma más difusa y transparente. Igual cosa sucede con un cristal o un precipitado, respecto del fluído que lo deposita. Por otra parte, la aparente aniquilación de la materia resulta ser, mediante una observación más minuciosa, sólo un cambio de estado. Se ha descubierto que el agua evaporada, aunque se ha tornado invisible, puede hacerse volver a su forma original por medio de la condensación. La escopeta que es disparada ofrece evidencia de que aunque la pólvora se consume, en lugar de ella aparecen ciertos gases, que al dilatarse, han causado la explosión.’
“En su Cosmic Philosophy (Filosofía Cósmica) Juan Fiske, que vivió algunos años después de Spencer, compendia el asunto en estas palabras: “Hoy es inconcebible que una partícula de materia llegue a existir espontáneamente, o deje de tener existencia.”
“Roberto Kennedy Duncan (1905) en su libro New Knowledge (Conocimiento Nuevo) dice: ‘Hay una grande ley fundamental que gobierna la materia en toda su variedad de formas, y que hasta ahora ha sido inflexible en su carácter. Esta ley, conocida como la ley de la conservación de la masa, declara que ni una sola partícula de materia, por pequeña que sea, puede ser creada o destruída. Ni el rey más poderoso con toda su potencia puede destruir un alfiler. Podremos aplastarlo, disolverlo en el ácido, quemarlo en un horno eléctrico, en una palabra, emplear todas las agencias destructoras, y sin embargo, ese alfiler persiste en existir. Además, es tan imposible crearlo como destruírlo. En otras palabras, no podemos crear algo de la nada. Debe proveerse la materia para todo artículo que vaya a existir. La suma de la materia del universo es x libras, y aunque pase por millares de formas, al fin de todo, no pasa de x libras.’ —Notas del hermano B. B. Roberts.” (nota en el original citado.).
[27] “Los elementos son eternos, y espíritu y elemento, inseparablemente unidos, reciben una plenitud de gozo . . Los elementos son el tabernáculo de Dios; sí, el hombre es el tabernáculo de Dios, aun templos.” D. y C. 93:33, 35. (Nota en el original citado.).
[28] http://service.bfast.com/bfast/click/parsonstech?sourceid=575064&bfpid=4224&bfmtype=software.
[29] http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/1565632060/hebrewlanguagere.
[30] http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0310417414/hebrewlanguagere.
[31] http://www.netwaysglobal.com/hebrew.
[32] http://www.netwaysglobal.com/biblia.
[33] http://www.farmsresearch.com.
[34] http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/1878442821/hebrewlanguagere/o/qid=989856239/sr=2-2/104-2650217-8198306.
[35] http://advance.byu.edu/devo.html.

martes 16 de enero de 2007

« PERO TÚ, ¿QUIEN ERES PARA QUE JUZGUES A OTRO? »

« PERO TÚ, ¿QUIEN ERES PARA QUE JUZGUES A OTRO? »
(Santiago 4:12.) [1].


El juzgar a los demás es un mal hábito demasiado extendido en la humanidad. A menudo uno puede ver a personas que, creyéndose mejores que las demás y dueñas de la Verdad Absoluta, tratan de discernir y derivar juicios sobre las personas que conocen muchas veces superficialmente o que, incluso, apenas sí han tratado muy al pasar, por así decirlo. O, peor aun: sus juicios pretenden ser declaraciones infalibles acerca de personas a quienes solamente han visto una sola vez. Y, basándose únicamente en lo que a sus ojos parecen ser las cosas, suelen causar muchísimo daño.

El fundador del mormonismo, el profeta José Smith, fue una persona muy controversial y controvertida en cuanto a sus enseñanzas y declaraciones, pero, sin duda alguna, expresó un muy interesante e importante punto de vista, que escapa a cualquier espuria descalificación o acusación. En la «Historia Documental de la Iglesia», recopilada y publicada por el Cronista de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, puede leerse algo de lo que dijo el profeta José Smith acerca de este tema: «Y seguí diciendo que ningún hombre es capaz de juzgar en un consejo, a menos que esté puro su propio corazón; y que frecuentemente nos llena tanto el prejuicio y a tal grado la viga nos empaña la vista, que no somos capaces de juzgar con rectitud. ...

«Nuestros hechos quedan inscritos, y algún día futuro los pondrán ante nosotros; y si no juzgamos rectamente y perjudicamos a nuestros semejantes, quizás allá nos condenarán; allá serán de grave importancia, y para mí esta importancia parece ser mayor que cualquier cosa que pudiera expresar. Preguntaos, hermanos, cuántas veces habéis orado desde que supisteis de este consejo, y si estáis ahora preparados para juzgar el alma de vuestro hermano»[2]. Esas palabras, aun cuando alguien pudiera no aceptar el llamamiento como Profeta, Vidente y Revelador que nosotros los Santos de los Ultimos Días aceptamos en cuanto a José Smith, así y todo, han tenido validez desde los mismísimos inicios de la humanidad, indiscutiblemente.

En un breve pero interesante comentario al pie de la página para el texto base que he utilizado como título para esta exposición, Santiago 4:11, 12, en la versión católica romana conocida como Versión Regina, se dice: «La ley[3] prohibe hablar mal del hermano. El que lo hace ataca la ley y la juzga excesivamente severa. A nosotros nos toca guardar la ley y amar al prójimo. Al insistir en las exigencias de la ley en lo referente a la caridad fraterna supone la proclamación de la ley del amor»[4]. El comentario remite al lector a tres escrituras: 1 Pedro 2:1; 2 Corintios 12:20, y el texto apócrifo de Sabiduría 1:11. En 1 Pedro 2:1, leemos: «Rechacen, pues, toda maldad y engaño, la hipocresía, la envidia y toda clase de chismes»[5].. En la segunda cita a que se hace referencia, se registra una admonición del apóstol Pablo a los miembros de la Iglesia primitiva que vivían en la ciudad griega de Corinto, acerca de ciertos asuntos que le preocupaban, diciendo: «Temo que si voy a verlos no los encuentre como quisiera y que ustedes, a su vez, no me encuentren como desearían. Quizá haya rivalidades, envidias, rencores, disputas, calumnias, chismes, soberbias, desórdenes». Y, en el libro apócrifo de la Sabiduría, se lee: «Guardaos, pues, de la vana murmuración, y preservad vuestra lengua de la injuria, que la palabra escondida no sale en vano, y la boca engañosa mata el alma».

Nótense y aquilátense los consejos de evitar las maledicencias, los chismes, las murmuraciones, las injurias, las calumnias, y de tener la lengua bajo control. Y nótese especialmente en énfasis que el comentarista católico romano pone en cuanto a que al creyente verdadero le «toca guardar la ley y amar al prójimo».

Al ir meditando sobre las palabras citadas del profeta José Smith, el comentario del misionero claretiano José María Solé, y el alcance de las escrituras transcritas, uno puede recordar las palabras de Jesucristo en su célebre discurso de enseñanza que se ha dado en llamar, posteriormente, Sermón del Monte. En parte de ese famoso discurso de hace casi dos mil años, Jesús dijo: «Dejen de juzgar, para que no sean juzgados; porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, se les medir. Entonces, ¿por qué‚ miras la paja que hay en el ojo de tu hermano, pero no tomas en cuenta la viga que hay en tu propio ojo? O, ¿cómo puedes decir a tu hermano: `Permíteme extraer la paja de tu ojo'; cuando, ¡mira!, hay una viga en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero extrae la viga de tu propio ojo, y entonces verás claramente cómo extraer la paja del ojo de tu hermano»[6]. Evidentemente, hay una incontrovertible veracidad en las ya citadas palabras del profeta José Smith en cuanto a que «frecuentemente nos llena tanto el prejuicio y a tal grado la viga nos empaña la vista que no somos capaces de juzgar con rectitud.» Sobre este mismo tema, el domingo 6 de Mayo de 1838, se registran las siguientes palabras de José Smith: «Prediqué a los santos, explicando las maldades que existían y que podrían existir por motivo de juzgar o fallar irreflexivamente cualquier asunto presentado por alguna persona, sin haber oído ambos aspectos de la cuestión»[7]. Al año siguiente, el 29 de Septiembre de 1839, el mismo José Smith expresó: «Es un principio injusto decir que tales y cuales personas han transgredido porque han sido víctimas de las enfermedades o la muerte, pues toda carne está sujeta a la muerte; y el Salvador ha dicho: "No juzguéis, para que no seais juzgados"»[8]. El 27 de Mayo de 1843, se registra que «el hermano José entonces se dirigió a los Doce, y dijo que en todas nuestras deliberaciones, especialmente cuando se est juzgando a alguien, debemos ver y observar todas las cosas relacionadas con el asunto, y discernir el espíritu por el cual se gobernaron las partes. Debemos estar en situación tal, que entenderemos todo espíritu, juzgaremos con juicio recto y no estaremos dormidos»[9]. Y, en la Historia Manuscrita[10], entre los llamados Proverbios del Profeta José Smith[11] se lee: «Hay una cosa debajo del sol, que he aprendido, y es que la justicia del hombre es pecado, porque requiere demasiado; sin embargo, la justicia de Dios es justa, porque no exige nada, antes manda la lluvia sobre justos e injustos, el tiempo de la siembra y el tiempo de la siega, todo lo cual el hombre no agradece»[12].

Comentando acerca de lo registrado en 1 Samuel 16:7 (que dice, en cuanto al ungimiento de David como rey sobre Israel: «Pero Jehová dijo a Samuel: "No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, porque [a Eliab, hermano de David, a quien Samuel supuso el elegido de Dios] lo he rechazado[13]. Porque no de la manera como el hombre ve es como Dios ve, porque el simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón»), el eminente líder de nuestra Iglesia, N. Eldon Tanner, expresó: «Por lo tanto, la razón por la que no podemos juzgar, es obvia. no podemos ver lo que se encuentra en el corazón; no conocemos los motivos, pese a que se los achacamos a cada acción que vemos. Quizás sean puros mientras nosotros pensamos que son impropios.

«No es posible juzgar a otro justamente a menos que conozcáis sus deseos, su fe, sus metas. La gente no se encuentra en la misma situación a causa del ambiente diferente, oportunidades injustas y muchas otras circunstancias. Uno quizás empiece desde arriba y el otro desde abajo, encontrándose a medida que van en direcciones opuestas. Alguien ha dicho que lo que cuenta no es dónde uno esté, sino la dirección en la que vaya, ni lo cerca que esté del fracaso o del éxito sino del rumbo que está llevando. Con todas nuestras flaquezas y debilidades, ¿cómo nos atreveremos a adjudicarnos el puesto de jueces? A lo más, el hombre puede juzgar solamente lo que ve; no puede juzgar el corazón o la intención, ni siquiera empezar a juzgar el potencial de su prójimo.

«Cuando tratamos de juzgar a la gente, cosa que no debemos hacer, tenemos una gran tendencia a buscar y sentirnos orgullosos de encontrar debilidades y faltas, tales como la improbidad, la inmoralidad y la intriga; como resultado vemos el aspecto malo de aquellos a quienes estamos juzgando»[14]. Las palabras antes citadas están en perfecta armonía con lo expresado anteriormente por Santiago, el medio hermano carnal de Jesús, quien, en su epístola, aconseja: «Dejen de hablar unos contra otros, hermanos. El que habla contra un hermano o juzga a su hermano habla contra ley y juzga ley. Ahora bien, si juzgas ley, no eres hacedor de ley, sino juez. Uno solo hay que es legislador y juez, el que puede salvar y destruir. Pero tú, ¿quién eres, para que estés juzgando a tu prójimo?». (Santiago 4:11, 12; NM87.).

Lo que sin duda tenía en mente Santiago era lo expresado por Job en cuanto a la debilidad de la naturaleza humana: «¿Quién puede producir a alguien limpio de alguien inmundo? Nadie puede». (Job 14:4; NM87.). Sobre este mismo asunto, David expresó, en una melodía que compuso luego de que el profeta Natán le encarara su pecado con Bat-sebá, la esposa de Urías el hitita: «¡Mira! Con error fui dado a luz con dolores de parto, y en pecado me concibió mi madre». (Salmo 51:5; NM87.). El apóstol Pablo agregó: «Por medio de un solo hombre[15] el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porquetodos habían pecado[16]... » (Romanos 5:12; NM87), es decir, que «mediante una sola ofensa[17] el resultado a toda clase de hombres fue la condenación» a que se hizo acreedor Adán al desobedecer (Romanos 5:18; NM87; compárese con Génesis 3:17-19), o sea que «mediante la desobediencia del solo hombre[18] muchos fueron constituidos pecadores». (Romanos 5:19; NM87.).

Antes, David, también, había declarado, bajo la inspiración del Espíritu: «Todos se han desviado, todos son igualmente corruptos; no hay quien haga el bien, ni siquiera uno». (Salmo 14:3; NM87.). Pablo, dice, ampliando aún más sobre esto mismo: «Hemos hecho el cargo de que tanto los judíos como los griegos están todos bajo pecado; así como está escrito: "No hay justo, ni siquiera uno; no hay quien tenga perspicacia alguna, no hay quien busque a Dios. Todos se han desviado, todos juntos se han hecho inútiles; no hay quien haga bondad, no hay siquiera uno solo." "Sepulcro abierto es su garganta, con sus lenguas han usado engaño." "Hay veneno de áspides detrás de sus labios." "Y su boca está llena de maldición y de expresión amarga." "Sus pies son veloces para derramar sangre." "Ruina y desdicha se hallan en sus caminos, y no han conocido el camino de la paz." ...

«No hay distinción. Porque todos han pecado y no alcanza a la gloria de Dios». (Romanos 3:19-17, 22, 23; NM87.).

El apóstol Juan resume magistralmente el tema al decir, con un vigor que resalta: «Si hacemos la declaración: "No tenemos pecado", a nosotros mismos nos estamos extraviando y la verdad no está en nosotros». (1 Juan 1:8; NM87.). O, como lo declaró el sabio rey Salomón en su día: «No hay hombre que no peque». (1 Reyes 8:46; NM87.).

Entonces, puesto que nadie está libre del pecado y la imperfección, permanece en pie la desafiante pregunta del hijo de José y María, y discípulo de su medio hermano: «Pero tú, ¿quién eres, para que estés juzgando a tu prójimo?» (Santiago 4:12; NM87.).

Y, de nuevo: «Porque cualquiera que observa la Ley[19] pero da un paso en falso en un solo punto, se ha hecho ofensor de todos ellos. Porque el que dijo: "No debes cometer adulterio", también dijo: "No debes asesinar". Ahora bien, si no cometes adulterio, pero sí asesinas, te has hecho transgresor de ley». (Santiago 2:10, 11; NM87.). Pablo añade a este razonamiento, bajo inspiración divina: «Ahora bien, si eres judío de nombre y descansas sobre ley[20] y te glorías en Dios, y conoces su voluntad y apruebas las cosas que son admirables porque eres instruido oralmente de la Ley; y estás persuadido de que eres guía de ciegos, luz para los que están en oscuridad, corregidor de los irrazonables, maestro de los pequeñuelos, y tienes en la Ley la armazón del conocimiento y de la verdad... tú, sin embargo, el que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú, el que predicas: "No hurtes", ¿hurtas? Tú, el que dices: "No cometas adulterio", ¿cometes adulterio? Tú, el que expresas aborrecimiento de los ídolos, ¿robas a los templos? Tú, que te glorías en ley[21], ¿por tu transgresión de la Ley[22] deshonras a Dios? Porque "el nombre de Dios es blasfemado entre las naciones[23] a causa de ustedes"; así como está escrito». (Romanos 2:17-24; NM87.).

«Por lo tanto eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas, si juzgas; porque en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo, puesto que tú que juzgas practicas las mismas cosas». (Romanos 2:1; NM87.).

Es decir, cuando uno juzga a una persona como pecadora, inmoral, pero no repara en su propia vida, en su fuero interno, en los deseos secretos de su corazón, debe tener muchísimo cuidado. No faltan quienes sin empacho alguno levantan el dedo acusador, y ocultan muy bien que su propia realidad deja mucho que desear. ¿Con qué autoridad, pues, puede alguien tachar a otra persona de inmoral si él mismo lo es también, aunque no lo reconozca?

En cierta ocasión, los escribas y fariseos del siglo I d. de J.C. trajeron ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio, con el único y solo fin de entramparlo. Y le dijeron: «Rabí[24], esta mujer ha sido sorprendida en el acto de cometer adulterio. En la Ley[25] Moisés prescribió que apedreáramos a mujeres de esta clase. Tú, pues, ¿qué dices?» Evidentemente, ellos estaban al tanto de lo que Jesús había dicho en cuanto a la Torâh previamente: «No penséis que he venido a abrogar la ley[26] o los profetas[27]; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará[28] de la ley, hasta que todo se haya cumplido». (Mateo 5:17, 18; RVR60.). Fue ante la persistencia de ellos que Jesús les dijo: «El que de ustedes esté sin pecado sea el primero en tirarle una piedra». (NM87; para los detalles, véase Juan 7:53-8:11.). Evidentemente que aquellos fariseos y escribas, y el populacho que los seguía, eran más perspicaces y estaban más conscientes de su verdadera naturaleza en este asunto que la inmensa mayoría de los que hoy en día tan pomposamente se hacen llamar cristianos, sean católicos, protestantes, ortodoxos o de las otras muchísimas sectas y movimientos religiosos, y que se ufanan de creerse superiores a los demás, particularmente el clero y los elementos dirigentes más fanáticos de cada grupo. En efecto, puesto que Jesús estaba aludiendo a lo expresado en Deuteronomio 17:2-7; 19:15-21, entre otras disposiciones legales de la Torâh, uno a uno se fueron yendo los acusadores de la mujer, comenzando por los ancianos, y dejando solos a la mujer acusada y a Cristo Jesús. Ellos entendían que ninguno estaba libre de pecado como para condenar a alguien y conservar su conciencia limpia y tranquila ante el juicio de Dios. Jesús, pues, finalmente, dijo a la mujer: «Tampoco yo te condeno. Vete; desde ahora ya no practiques pecado». (Juan 8:7, 11; NM87.). A pesar de todo lo que se ha dicho en contra de los adversarios doctrinales de Jesucristo, hay que reconocer que hasta los fariseos se daban cabal y concienzuda cuenta de su naturaleza pecaminosa e imperfecta heredada desde Adán.

¡Y hoy en día existen muchísimas personas que se proclaman seguidores de Cristo y cumplidores de sus enseñanzas, pero que no trepidan en lo más mínimo para adelantarse a juzgar y a condenar a los demás sin escrúpulo alguno! ¡Y pretenden ser mejores que los escribas y fariseos del siglo I! ¡Qué hipocresía!

Tales personas no se detienen un instante siquiera para levantar el dedo acusador y señalar despectivamente a quienes disienten de su forma de pensar. Y no consideran para nada los hechos reales y escuetos que a cada instante y en todos lados señalan su laxitud en moralidad y honestidad. En los noticieros ya no son nada del otro mundo (ni nunca lo han sido en realidad) los informes acerca de predicadores y de eminentes líderes religiosos y políticos que han pontificado a diestra y a siniestra condenando a los inmorales a las más terribles penas del infierno, y que han sido descubiertos participando o involucrados en sórdidos casos de inmoralidad crasa, no solamente adulterio, homosexualidad, fornicación, pornografía, abuso de menores de ambos sexos, violaciones sexuales, sino que también en fraude descarado, sedición, incitación a la guerra, discriminación racial, social o religiosa, violaciones a los derechos humanos, por mencionar apenas unas cuantas cosas de paso y a trazo grueso.

Aún en los tiempos del Antiguo Testamento, se mandó: «Con verdadera justicia hagan su juzgar; y efectúen unos con otros bondad amorosa y misericordia». (Zacarías 7:9; NM87.). Porque, como dice la Escritura Sagrada en otro lugar: «Tendré misericordia de quien tenga misericordia, y mostraré compasión a quien muestre compasión». (Romanos 9:15; Éxodo 33:19; NM87.). Bondad amorosa, misericordia, compasión, son palabras que la mayoría de las personas no entendemos todavía en su significado verdadero, el que les da la Sagrada Escritura. Esas palabras tienen un significado pasivo y lejano. Por eso, no podemos cumplir con la Ley divina. No sabemos discernir lo que significan las Escrituras. Principalmente, porque quienes debieran habernos transmitido en su verdadero y real sentido las enseñanzas del Gran Maestro han fallado y se han fallado a sí mismos, de manera que no han cumplido con su obligación, sino que han estado más ocupados en satisfacer sus intereses personales para adquirir poder, posición, riquezas, influencia y dignidades terrenales que de seguir los pasos de Jesucristo. Es por eso que a ellos, a los líderes religiosos de las iglesias, sectas y movimientos religiosos de la cristiandad, aplican las palabras de Jesús en toda su plenitud: «Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios». (Mateo 22:19; RVR95.). Y esto es tan cierto como que ha sido notado de una manera innegable. Por ejemplo, la prestigiosa publicación religiosa protestante estadounidense The Christian Century, expresó: «Si somos verdaderamente honrados, ¿no sería un mejor símbolo de la condición actual del protestantismo una Biblia cerrada, cubierta con polvo y llena de obituarios que amarillecen?»[29]. Asimismo, Pulpit's Helps informó que ante la pregunta ¿Cree usted que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios?, hecha a diez mil clérigos, de las siete mil cuatrocientas respuestas recibidas, un 89% de los episcopales, un 82% de los metodistas, un 81% de los presbiterianos y un 57% de los bautistas y de los luteranos, contestaron con un rotundo NO. De manera que que el Reader's Digest dijo que el resultado de dejar de lado la Biblia, bajo cualesquier pretextos, ha sido que «hoy muchos de los líderes principales de la iglesia —especialmente en las que se llaman las sectas de la "corriente principal"— les están fallando penosamente a sus miembros de dos maneras: 1) sucumbiendo a una tendencia furtiva a rebajar el valor de la Biblia como la palabra infalible de Dios y 2) por los esfuerzos por cambiar el empuje de la iglesia de lo espiritual a lo seglar». Similarmente, un periódico católico romano expresó: «¿No es una situación lamentable el que ... la mayoría arrolladora de nuestros católicos, sí, de nuestros sacerdotes, nunca hayan completado la lectura de la Biblia, ni siquiera del Nuevo Testamento?»[30]. Con razón las siquientes palabras: «Es triste, pero fuerza es confesarlo, como en su tiempo lo hacía el gran Padre de la Iglesia San Jerónimo: mientras nadie osa llamarse platónico que no haya leído los libros de Platón, ni aristotélico sin conocer las doctrinas de Aristóteles, ni galenista sin estar versado en las teorías de Galeno, hay hombres tan osados que se llaman cristianos, ¡y no han leído el Evangelio de Jesucristo! O ¡no saben, como decía el Crisóstomo (Praef. In Epist. B. Pauli) el número de las epístolas de San Pablo!

«Impiedad es, dice San agustín (L. 6 contra Faustum, c. 9), no leer lo que por nosotros y para nosotros ha escrito la mano del mismo Dios»[31].

Pretensión vana es, por lo tanto, que alguien pueda derivar algún grado de verdadero conocimiento del cristianismo auténtico con semejantes guías, ya sean católicos, protestantes, ortodoxos o de cualesquier otras sectas o movimientos religiosos que se dicen cristianos. Evidentemente que tales clérigos e iglesias no pueden hablar de lo que la Biblia enseña y dice con verdadero convencimiento, ni pueden convencer a nadie de lo que están diciendo. Es del todo comprensible el que la gente, con tal guía, ni lea ni tome en cuenta lo que la Biblia en verdad dice.

Personalmente, y sin ningún preconcepto ni alarde, hago mías estas significativas palabras del apóstol Pablo: «Para mí es asunto de ínfima importancia el que yo sea juzgado por ustedes o por un tribunal humano. Ni siquiera yo mismo me juzgo. Porque no tengo conciencia de nada contra mí mismo. Sin embargo, no esto quedo probado justo, sino que el que me juzga es el Señor. Por lo tanto, no juzguen nada antes de su debido tiempo, hasta que venga el Señor, el cual sacará a la luz las cosas secretas de la oscuridad así como también pondrá de manifiesto las intenciones de los corazones, y entonces a cada uno su alabanza le vendrá de Dios». (1 Corintios 4:3-5; NM87.). Jesucristo dijo en cierta oportunidad a ciertos fanáticos religiosos muy semejantes a algunos eclesiásticos del día actual: «Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie». (Juan 8:15, NM87; Lucas 12:14; Juan 3:17.).

Y, ¿qué más diré? Así es en caso de nuestras cotidianas y personales tribulaciones: el mundo sigue su marcha como si nada. Pero, de nuestra propia naturaleza aprendemos que nunca debemos ser indiferentes a las tribulaciones de los demás, sea cual fuere la razón por la cual sufren. No nos toca a ninguno de nosotros juzgar a nuestros semejantes. Por lo demás, todos experimentamos sufrimiento alguna vez en la vida. Y es que las adversidades nos tocan a todos, de una u otra manera, tarde o temprano en la vida. Ciertamente, para algunos de nosotros puede ser particularmente doloroso el saberse juzgado, por lo que sea y por quien sea, y señalado por el dedo acusador de alguien. Y, ¿qué hay de eso, pues? La Escritura responde: «Felices son los que se lamentan, puesto que ellos serán consolados». (Mateo 5:4; NM87.). Pero también dice: «Felices son los misericordiosos, puesto que a ellos se les mostrará misericordia». (Mateo 5:7; NM87.). Cuando uno pasa por sus propias pruebas, cuando es señalado por el juicio adverso de quienes se erigen en severos jueces de actitudes, acciones y hasta de supuestas intenciones, deseos, inclinaciones mentales o pensamientos de cualquier naturaleza, sin recibir la más mínima muestra siquiera de tolerancia, comprensión o misericordia; cuando es rechazado e incomprendido por quienes se supone deberían desplegar altruismo, compasión, bondad, amor, en concordancia con las enseñanzas de Jesucristo, ¿qué hacer? ¡Debemos levantar la mirada con un fulgor perfecto! Y debemos tener en mente la determinación de que aunque estemos atribulados, acongojados, condenados, discriminados, expulsados hasta del seno familiar, con todo, no debemos abandonarnos a la angustia ni al desconsuelo. Y cuando estemos en apuros extremos, no debemos desesperarnos, Porque, si bien es cierto que ninguno de nosotros puede elegir sus propias tribulaciones, si tiene la libertad para, en virtud de su propio libre albedrío, escoger la actitud que adoptará ante ellas.

También hago mías, y de quienes las acepten, las palabras de nuestro Señor: «Felices son ustedes cuando los vituperen y los persigan y mentirosamente digan toda suerte de cosa inicua contra ustedes por mi causa. Regocíjense y salten de gozo, puesto que grande es su galardón en los cielos; porque de esta manera persiguieron a los profetas antes de ustedes». (Mateo 5:11, 12; NM87.). ¡Sí!, que hablen, que critiquen, que injurien a la verdad, que hablen maliciosamente de nosotros. No importa. No debe importarnos. El profeta José Smith ya lo dijo bajo inspiración divina, para todos nosotros: «Ningún hombre es capaz de juzgar ... a menos que esté puro su propio corazón ... Nuestros hechos quedan inscritos, y algún día futuro los pondrán ante nosotros; y si no juzgamos rectamente y perjudicamos a nuestros semejantes, quizás allá nos condenarán»[32]. Por lo tanto, confiemos en el que todo lo ve y todo lo sabe, porque Él no mira ni juzga por la mera apariencia de las cosas.

Para terminar, creo necesario y conveniente recalcar las palabras de la Escritura Sagrada: «Al que no practica misericordia se le hará su juicio sin misericordia. La misericordia triunfa sobre el juicio». (Santiago 2:13; NM87; cursivas añadidas.). Pero, «el Padre juzga imparcialmente». (1 Pedro 1:17; NM87.). Por eso es que «Dios recomienda su propio amor a nosotros en que, mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros». (Romanos 5:8; NM87.). Si Dios nos ha amado desde antes de nacer, entonces, ¿qué importa que se levanten miles, aún millones, de acusadores para juzgarnos? Por eso, desafiante, me atrevo a preguntar a mis enjuiciadores: «¿Quién eres para que juzgues ... ?» (Santiago 4:12.).

No intento justificarme. No soy justo. No estoy libre de pecado. No me atribuyo ningún mérito ni logro especial, salvo el ser, como todos los humanos, un hijo de Dios, hecho a Su imagen, según Su semejanza, como lo dicen todas las Escrituras canónicas. No intento tampoco violentar las Escrituras para mi conveniencia. No. Solo digo que no acepto ser juzgado ni señalado por nadie que no sea alguien justo y recto, libre de pecado y maledicencia. Que me juzgue y me condene quien de veras esté libre de todo pecado y de toda iniquidad. ¿Quién es tal persona, quién?

En tanto, a Dios, mi único Juez, solo puedo acercarme humildemente, con el corazón contrito, y únicamente pidiéndole misericordia y compasión. Nada más. A Él no puedo exigirle justicia, solamente puedo implorarle misericordia, porque no tengo la respuesta a la pregunta quizá más importante que tengo sin resolver en esta vida. Pero anhelo el día en que esa respuesta la conozca, la conozcamos, y el velo se aparte de este asunto de tanta importancia para tantas personas.

Por eso, «¿quién eres para que estés juzgando a tu prójimo?» ¿Quién eres tú para que juzgues? ¿Te has mirado al espejo antes de juzgar a alguien por lo que parecer ser a tus propios ojos? ¿Cuánta envidia, maledicencia y maldad hay en lo que dices o piensas sobre tu prójimo? ¿Estarás de pie ante el Trono de la Justicia para sostener lo que piensas o lo que dices con tanta ligereza y seguridad?

Todos nosotros, hermanos y hermanas, tenemos la mala costumbre de juzgar por lo que parecen ser las cosas a nuestros ojos, por las meras apariencias, pero, ¿quién está preparado para discernir las verdaderas intenciones del corazón de otra persona? ¿Quién está preparado para saber exactamente lo que alguien piensa en realidad?


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NOTAS:

[1] Sagrada Biblia, edición manual, 1968, Pedro Franquesa y José María Solé, misioneros claretianos, versión católica romana publicada por la Editorial Regina. Generalmente se hace referencia esta versión de la Biblia como Franquesa-Solé, pero en estas páginas se la identificará como Versión Regina.
[2] Enseñanzas del Profeta José Smith, compilado por José Fielding Smith, 1975, páginas 76, 77; Historia Documental de la Iglesia 2:25, 26 (12 de Febrero de 1834.).
[3] Es decir, la Torâh, o sea, la Ley mosaica. La Torâh es la primera parte de las Escrituras Hebreas. Originalmente fue un solo rollo, que posteriormente se dividió en los cinco libros que se conocen comúnmente, sección a la que en la Septuaginta —la versión griega preparada en Egipto para beneficio de los creyentes de la Diáspora y los conversos de la gentilidad— se denominó Pentateuco, esto es, Volumen Quíntuplo o rollo en cinco partes.
[4] Regina, página 1906.
[5] Nuevo Testamento Puebla, Ediciones Paulinas, 3ª edición, 1982.
[6] Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras - Con Referencias, edición revisada de 1987. En adelante, esta versión será identificada como NM87.
[7] Enseñanzas del Profeta José Smith, página 136; Historia Documental de la Iglesia 3:27.
[8] Enseñanzas del Profeta José Smith, página 193; Historia Documental de la Iglesia 4:11.
[9] Enseñanzas del Profeta José Smith, página 374; Historia Documental de la Iglesia 5:411.
[10] Se trata de una historia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días recopilada por John Whitmer, el primer Cronista de la Iglesia, y que se conserva en manuscrito en la Oficina del Historiador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en Salt Lake City, Utah, EE.UU.
[11] Una colección de escritos debidos al profeta José Smith que data del año 1843.
[12] Enseñanzas del Profeta José Smith, páginas 388, 389.
[13] Es decir, no ha sido elegido.
[14] No Juzguéis; Para que no Seis Juzgados, Discursos de Conferencias Generales, 1970-1972, página 284; La Vida y Enseñanzas de Cristo y Sus Apóstoles, página 59.
[15] Se refiere al primer hombre de la historia humana, el ancestro común de toda la humanidad, Adán.
[16] En Adán, su ancestro común.
[17] La ofensa cometida por Adán.
[18] Adán.
[19] Es decir, la Torâh, la Ley mosaica, contenida en el Pentateuco o Torâh.
[20] Es decir, la Torâh, la Ley mosaica, contenida en el Pentateuco o Torâh.
[21] Es decir, la Torâh, la Ley mosaica, contenida en el Pentateuco o Torâh.
[22] Es decir, la Torâh, la Ley mosaica, contenida en el Pentateuco o Torâh.
[23] En hebreo, goyîm.
[24] Es decir, Maestro. Es un título que se daba entre los judíos a los maestros de la Ley o Torâh. Es el origen del título actualmente usado por los que dirigen el culto judío, rabino.
[25] Es decir, la Torâh, la Ley mosaica, contenida en el Pentateuco o Torâh.
[26] Es decir, la Torâh, la Ley mosaica, contenida en el Pentateuco o Torâh.
[27] Es decir, los escritos de los profetas, contenidos en la sección de la Biblia hebrea denominada Nevi'îm.
[28] Iw'ta, es decir, iota, de donde jota en este pasaje es una traducción literal; y keraiva, keraia, es decir, cuerno, en su significado literal. Jota o iota es el nombre de la letra griega i. No obstante, aquí representa a la letra hebrea y, que se llama yôhdh, yód o iôd en hebreo, de donde se deriva la iota griega, y que es la letra más pequeña del alefato (o, alfabeto) hebreo, cuyo uso es con frecuencia optativo. La tilde es un signo o virgulilla a menudo llamado en castellano acento, que se pone sobre algunas letras. En este texto y en Lucas 16:17 representa, como ya se adelantó, la palabra griega keraia, que significa cuerno, y que se refiere a los trazos menores que distinguen a una letra de otra, como, por ejemplo, en hebreo, b, bêth y k, kaf, d, dāleth y r, rēhš. En NM87 se dice, en el texto de Mateo 5:18: «antes pasarían el cielo y la tierra que pasar de modo alguno una letra diminuta o una pizca de una letra de la Ley sin que sucedan todas las cosas». (Cursivas añadidas.). En esta traducción se está haciendo referencia a lo pequeña que es la letra hebrea y, yôhdh y a lo prescindible que sería una pizca de una letra, es decir, un acento o tilde. «Ni una jota ni una tilde: Alusión a la letra más pequeña y a los trazos que distinguían unas letras de otras en la escritura antigua. La expresión indica aquí las partes más pequeñas o insignificantes de la Ley». (Nota al pie de la página para Mateo 5:18, en RVR95, página 1223. Parece ser que con keraiva, keraia, es decir, una pizca de una letra, se quería indicar la tilde o más bien, el trazo que se agregaba a la letra hebrea d, dāleth, que corresponde a la griega d, delta y a la española d, para hacerla distintiva de la letra hebrea r, rēhš, que corresponde a la griega r, rho y a la castellana r.
[29] The Christian Century, 5 de Septiembre de 1962.
[30] Luxemburger Wort, 16 de Enero de 1965.
[31] Carta Prólogo en La Santa Biblia. El Nuevo Testamento, segunda edición, versión católica-romana de la Vulgata Latina por el Ilustrísimo Doctor Don Félix Torres Amat, con notas intercalares y marginales, revisadas por el R. P. Florentino Ogara, S. J., bajo los auspicios del Ilustrísimo y reverendísimo Señor Doctor Don Prudencio Melo y alcalde, obispo de Vitoria, 1923, La Editorial Vizcaína, Bilbao, España, páginas vii, viii.
[32] Enseñanzas del Profeta José Smith, compilado por José Fielding Smith, 1975, páginas 76, 77; Historia Documental de la Iglesia 2:25, 26 (12 de Febrero de 1834.).

sábado 6 de enero de 2007

LA GUÍA DEL ESPÍRITU

BRUS LEGUÁS CONTRERAS
MAYO DE 2003

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“Sí, he aquí, hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón. Ahora, he aquí, éste es el espíritu de revelación; he aquí, es el espíritu mediante el cual Moisés condujo a los hijos de Israel a través del Mar Rojo sobre tierra seca.”
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Cuando uno tiene que tomar una decisión importante o resolver un dilema serio, ¿cómo lo hace? ¿Utiliza siempre el mismo método? ¿Hace un buen esfuerzo de su parte y emplea el buen sentido común para resolverlo? Y, ¿cuándo y por qué motivo se dirige al Señor?

A medida que reflexionamos en cuanto a estas preguntas, tomemos en cuenta las siguientes palabras esclarecedoras de Bruce R. McConkie:

“Cuando morábamos en la presencia de Dios, nuestro Padre Celestial, se nos dotó del libre albedrío. Esto nos dio la oportunidad y el privilegio de escoger lo que haríamos, de escoger libremente y sin presiones. [...] Se espera que usemos los dones, la capacidad, el sentido común, el juicio y el albedrío con que fuimos dotados.

“Pero, por otra parte, se nos mandó que busquemos al Señor, que deseemos su Espíritu, que obtengamos el espíritu de revelación y de inspiración en nuestra vida. [...]

“De manera que nos enfrentamos con dos alternativas. Una es que debemos ser guiados por el espíritu de inspiración, el espíritu de revelación. La otra es que estamos aquí bajo el mandato de utilizar nuestro libre albedrío, que determinemos por nosotros mismos lo que debemos hacer; y necesitamos esforzarnos por lograr un equilibrio entre estas dos opciones si es que vamos a seguir un curso que nos llenará de gozo, satisfacción y paz en esta vida conducirá a la recompensa eterna en el reino de nuestro Padre.”[1]

al estudiar los pasajes de las Escrituras que se citen, pregúntense a sí mismos cuál es el común denominador entre el libre albedrío y la inspiración del Señor. ¿Bajo qué condiciones es más probable que el Señor le revele su voluntad? ¿Cómo puede reconocerse la inspiración del Espíritu?

Aunque es posible que el Señor responda a algunas de nuestras plegarias inmediatamente o que recibamos la inspiración del Espíritu aunque no la hayamos pedido, la inspiración por lo general viene únicamente cuando nos hemos preparado lo suficiente para recibirla.

Por ejemplo, de Éter 2:22, 23, aprendemos que el Señor no resuelve los problemas con un milagro sin antes hacer que se aportaran ideas y esfuerzos por parte del hermano de Jared.

De Doctrina y Convenios 9:7-9, en tanto, aprendemos que la falta de fe y de constancia determinó que Oliverio Cowdery no pudiera traducir los anales, como él deseaba, y tuviera que conformarse con ser el escriba del Profeta José Smith. El Señor le dice que el asunto debe primero estudiarlo en su mente y luego preguntarle al Señor en cuanto a si está bien y le da la señal por la cual sabrá la verdad.

El élder Gene R. Cook, dice que si uno pone todo lo que esté de su parte, el Señor le otorgará su guía divina. Escribe él:

“Mis hermanos, ningún Santo de los Últimos Días errará el camino si sigue el consejo inspirado del Señor y sus siervos. Os testifico que si conserváis vuestra propia espiritualidad, y esto lo hacéis orando sin cesar, estudiando constantemente las Escrituras y meditando sobre ellas, así como obedeciendo a vuestros líderes, y a la luz y verdad que al presente comprendáis, no seréis engañados.”[2]

El presidente Thomas S. Monson, por su parte, nos dice que el Señor estará a nuestro lado en nuestras tribulaciones:

“Vivimos en un mundo complejo y lleno de problemas. Tenemos la tendencia a sentirnos separados y hasta aislados, del Dador de todo don; y nos preocupamos pensando que estamos solos.

“Pero, del lecho de dolor, de la almohada mojada con lágrimas de desolación, nos levanta esta divina confirmación y preciada promesa que Él nos hizo: ‘No te dejaré, ni te desampararé’ (Josué 1:5).”[3]

En tanto, el presidente Marion G. Romney recalcó la importancia de la oración constante para recibir inspiración:

“Desear, buscar y meditar sobre las palabras de vida eterna, pese a lo importantes que son, serían incompletos sin la oración.”[4]

Y, dice en otra parte:

“Yo sé por experiencia propia que la oración es el sendero por medio del cual podemos llegar a establecer contacto con Dios y recibir de Él guía y dirección. Ha habido en mi vida momentos en que me fue muy difícil ponerme en contacto con el Señor, momentos en que tuve que orar y ayunar cada semana durante varios meses. Pero yo sé que se puede lograr, y usted puede orar al Padre y recibir ayuda para resolver sus problemas.”[5]

Se espera, pues, que hagamos uso de la facultad, capacidad y habilidad que poseamos para resolver nuestros problemas ; y que luego, con un deseo intenso y ferviente oración, busquemos la voz confirmadora del Espíritu.

En un discurso pronunciado en el Instituto de Religión de Salt Lake City, Bruce R. McConkie, dijo:

“No conozco palabras para describir lo que es la revelación. Alguien dijo: ‘¿Cómo puedo saber si he recibido una revelación? ¿Cómo puedo estar seguro?’ Nadie puede decirle cómo estar seguro. La revelación no es algo que se pueda describir; es algo que se experimenta.”[6]

En efecto, el recibir revelación es un asunto personal, y la reciben sin que nadie se dé cuenta, los que están preparados para recibirla. Las cosas de Dios sólo se conocen por el Espíritu de Dios.[7]

El élder Boyd K. Packer explicó al respecto:

“El Espíritu no atrae nuestra atención por medio de gritos ni de sacudidas bruscas. Por el contrario, nos susurra; nos acaricia tan tiernamente que si nos encontramos demasiado enfrascados en nuestras preocupaciones, quizás no lo percibamos en absoluto.”[8]

Ocasiones hay en que podemos recibir revelación sin reconocerla, porque lo que esperábamos está totalmente fuera de la realidad. El presidente Marion G. Romney lo explicó con estas palabras:

“En la mayoría de los casos, la manera en que sé que el Señor responde a mis oraciones es por la forma en que me siento. [...]

“Cuando me enfrento con un problema, sopeso en mi mente, mediante la oración, las posibles soluciones, y llego a una conclusión de cuál de ellas es la mejor. Entonces, por medio de la oración, le presento mi problema al Señor; le digo que deseo tomar una decisión acertada, y lo que es a mi juicio el curso correcto. Entonces le pido que si he tomado la decisión correcta, me dé el sentimiento de ardor en el pecho que le prometió a Oliverio Cowdery. Cuando la luz y la paz llegan a mi mente, sé que el Señor me está diciendo que sí. Si no tengo claridad de pensamiento, sé que está diciendo que no, y lo intento de nuevo, siguiendo el mismo procedimiento.

“En conclusión, repito: Sé cuando y cómo el Señor contesta mis oraciones, por la manera en que me siento.

“Cuando aprendamos a distinguir entre la inspiración del Espíritu del Señor y nuestras propias esperanzas y deseos, no cometeremos errores. Esto os lo testifico.”[9]

el recibir revelación es un asunto personal y delicado. En algunas ocasiones alguien puede engañarse a sí mismo. Por lo tanto, es importante verificar nuestra supuesta inspiración, cuando ello es posible, con las palabras del Profeta viviente, con las Escrituras y con los consejos de nuestros líderes.

El presidente Lorenzo Snow aconsejó lo siguiente: “Existe una manera por medio de la cual las personas pueden mantener su conciencia libre ante Dios y el hombre, y es la de preservar dentro de ellas el Espíritu de Dios, el cual es el espíritu de revelación para todo hombre y para toda mujer. Por medio de sugerencias les revelará, incluso en los asuntos más sencillos, lo que deben hacer. Debemos tratar de aprender a distinguir la naturaleza de este Espíritu, para que podamos comprender sus sugerencias y luego poder siempre tener la capacidad de hacer lo correcto. Este es el gran privilegio de todo Santo de los Últimos Días. Sabemos que es nuestro derecho el tener las manifestaciones del Espíritu cada día de nuestra vida.”[10]

Nosotros, todos, hombre y mujeres que somos miembros homosexuales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, demasiadas veces nos hemos alejado de la Iglesia y de Dios con un sentimiento de culpa. Creemos que ya no tenemos derecho a recibir la guía del Espíritu y creemos que el Espíritu ha inspirado a nuestras Autoridades Generales y a nuestros líderes locales a condenar a la homosexualidad y a los homosexuales. Y estamos muchas veces seguros de que estamos cometiendo el pecado imperdonable por nuestra homosexualidad. Eso, porque en las diferentes publicaciones oficiales de la Iglesia y en las palabras de nuestros líderes y de algunas Autoridades Generales de la Iglesia, así parece leerse.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros sabe que en realidad ningún Profeta de la Iglesia ha reclamado la inspiración del Espíritu cuando ha hablado en contra de la homosexualidad y de los homosexuales?

Ningún profeta ha dicho o publicado nunca una revelación original sobre el fenómeno de la orientación homosexual. Algunos han preparado declaraciones de política oficial de la Iglesia y/o argumentos en contra de la homosexualidad basados en (1) la interpretación tradicional de versículos bíblicos, (2) apelaciones a teorías de sicología (a pesar de ser teorías ya obsoletas y que no tienen apoyo alguno en la ciencia moderna), y (3) la opinión convencional de la cultura occidental.

Una vez más, debe afirmarse que cuando un profeta o apóstol del Señor asegura haber recibido una revelación directa a través del poder del Espíritu Santo, su autoridad en la cuestión es absoluta. Lo sorprendente es que ningún profeta hasta el presente ha basado su oposición a la homosexualidad en una revelación directa, sino más bien en revelaciones que él supone que otros han recibido.

Puesto que ningún profeta moderno ha invocado la autoridad final de la revelación personal en este asunto, no puede hacerse ninguna declaración de infalibilidad profética.

Sin embargo, ¿son los profetas siempre proféticos en su entendimiento y opiniones? José Smith explicó: “Un profeta solamente [es] profeta cuando está actuando como tal.”[11] No es de sorprenderse que, sin contar con una revelación moderna que les proporcione guía en el tema, los Apóstoles y Profetas de hoy hayan seguido el modelo homofóbico adoptado por la mayoría de las denominaciones judeo-cristianas, particularmente las declaraciones más fundamentalistas y conservadoras a este respecto. De hecho, antes del surgimiento del activismo gay en la década de 1960, habría sido extraordinario (y aun peligroso) que alguna iglesia no siguiera tal modelo.

Supongamos que José Smith, por ejemplo, hubiera publicado una revelación afirmando la aprobación celestial de la homosexualidad. Sus efectos habrían sido explosivos al grado de perjudicar la Restauración antes que empezara debido a la oposición de sus opositores y enemigos religiosos. En todo caso, José Smith no fue homofóbico en absoluto.

En un funeral realizado en 1843 en Nauvoo, Illinois, José Smith consoló a un doliente de Lorenzo G. Barnes, que había muerto mientras servía una misión en la Gran Bretaña. El Profeta notó que un “amigo íntimo” del hermano Barnes estaba presente en la congregación ese día.[12] Con el fin de enseñar un principio en particular de la resurrección, la cita indica que José declaró lo siguiente:

“[...] para llegar a entenderlo: es como el caso de dos amigos íntimos, que se acostaran en la misma cama, estrechados el uno en los brazos del otro mientras hablan de su amor, y se despertaran juntos de mañana. Podrían retomar inmediatamente su conversación de amor aun mientras se levantan del lecho; pero si ellos estuvieran solos, y en recámaras separadas, no podrían estar listos para saludarse el uno al otro como si hubieran estado juntos [...]”[13]

El Diario de José Smith guardado por Willard Richards contiene una versión similar, aunque más breve, de la misma declaración. Y lo mismo dice la Historia Documental de la Iglesia.[14] Es cierto que no se necesita inferir nada erótico de estos comentarios, pero incluso el lector más escéptico se queda sorprendido cuando descubre la naturalidad con la que el relato de Woodruff se refiere a la intimidad entre personas del mismo sexo. Y tampoco se pueden desechar las especiales y claras connotaciones de la cita arguyendo que son prueba de la ingenuidad del siglo XIX. La homosexualidad existía entonces como ahora. La prensa de Illinois estaba publicando en esos días acusaciones de fornicación, adulterio y sodomía contra los mormones.[15]

El Profeta no pudo haber estado ajeno a tales rumores.

De hecho, incluso en la formal y revisada historia documental de la Iglesia, se han registrado palabras que deberían hacernos meditar a todos. Hablando acerca de la resurrección, con motivo de la muerte de Lorenzo G. Barnes, que ya se ha mencionado, se dice, en parte: “Cuán placentero es que los amigos reposen juntos, y unidos en los vínculos del amor, descansen y despierten en compañía el uno del otro y reanuden su conversación.”[16]

“¡Hosanna, hosanna, hosanna al Dios Omnipotente!, porque aun ahora empiezan a alumbrarnos los rayos de luz. No puedo hallar palabras para expresarme. No soy instruido, pero tengo tan buenos sentimientos como cualquier otro hombre.

“¡Oh, si pudiese hablar como un arcángel para expresar una vez mis sentimientos a mis amigos! Pero no espero lograrlo en esta vida. Cuando otros se regocijan, yo me regocijo; cuando lloran, también lloro.

“A Marcelo Bates le dirijo una palabra de consuelo. Usted pronto gozará de la asociación de su compañero en un mundo de gloria, así como los amigos del hermano Barnes y todos los miembros de la Iglesia que están de luto.”[17]

Si las anteriores palabras no se están refiriendo a una relación muy especial, que no es de parentesco, puesto que sus apellidos son diferentes, ni de amistad, puesto que a los amigos se les nombra a continuación, ni una mera relación de hermanos en la fe, ya que a todos los miembros de la Iglesia se les nombra al final, ¿de qué tipo de relación está hablando entonces el Profeta? ¿Por qué dirige José Smith una palabra de consuelo a Marcelo Bates, y a nadie más? ¿Es su deudo? ¿Por qué podría ser su deudo? ¿Por qué no nombra a parientes y amigos por nombre? ¿Por qué dice el Profeta que no puede hallar las palabras para expresarse en esta ocasión, pero sí dice que tiene tan buenos sentimientos como cualquier otro hombre?

Y es significativo también el que diga que “aun ahora empiezan a alumbrarnos los rayos de luz”

Y, nótese que le dice a Marcelo Bates, a quien sindica como deudo de Lorenzo G. Barnes: “Usted pronto gozará de la asociación de su compañero en un mundo de gloria.”

José Smith es único entre los profetas de la Iglesia Restaurada debido a su capacidad de recibir inspiración y visiones. Muy pocos han visto al Padre y al Hijo. Difícilmente uno podría mantener una perspectiva convencional de las cosas después de una experiencia semejante. Ocasionalmente José expresó que estaba insatisfecho de no poder compartir todo su conocimiento con la Iglesia, debido a la falta de preparación de los miembros. Ciertamente él sabía más de lo que le estaba permitido decir. Al fin del relato de su incomparable visión de los grados de gloria, José Smith alude a las “grandes y maravillosas [obras]” y los “misterios del reino” que no le era lícito declarar, pero que pueden ser conocidos por aquellos que tienen el Espíritu Santo.[18]

Yo creo que el Profeta logró un entendimiento secreto en cuanto al fenómeno de la homosexualidad. Por eso es que mostró una prudencia en cuanto al tema que sus sucesores no supieron emular.

A medida que la ciencia reivindica la homosexualidad, la Iglesia enfrenta un creciente problema de falta de credibilidad. Para salvar su reputación, será necesario que revise sus políticas anti-homosexuales con una actitud crítica. La Iglesia debe determinar cuánto es revelación y cuánto es suposición.

Históricamente, esto es lo que siempre se ha hecho. En una ocasión, José Fielding Smith dijo que el hombre jamás llegaría a la Luna. En retrospectiva, es fácil darse cuenta que no estaba actuando como profeta cuando se formó su opinión. Solamente estaba expresando una opinión personal basada en su experiencia personal, pero no pudo haberlo dicho bajo la inspiración del Espíritu. Aún así, reconociendo esa falencia, tenemos que reconocer, como reconocemos, que en muchos otros temas él sí expresó el pensamiento y la voluntad de Dios. No dudamos que fue un verdadero profeta.

Spencer W. Kimball también fue un verdadero profeta, aunque estaba equivocado en su opinión sobre el amor homosexual. De nuevo, creo que lo que él expresó fueron sus propias opiniones personales, basadas en su propia observación y experiencia del mundo circundante. En todo caso, jamás él alegó haber recibido alguna revelación especial sobre el tema. Es por eso que recurre a la autoridad de la interpretación tradicional que hacían la mayoría de las iglesias de la cristiandad hasta ese tiempo de ciertos textos de las Escrituras.

Sean cuales fueren sus propias flaquezas, los profetas y apóstoles de los últimos días han sido hombres íntegros. Nunca, o rara vez, han abusado de sus dones proféticos para alegar inspiraciones que no han tenido.

A la luz del progreso que estamos experimentando en el estudio de la homosexualidad en las ciencias y las Escrituras, creo, sin embargo, que ya debería ser tiempo para que nuestros líderes usaran de sus dones sagrados para aumentar el entendimiento y la comprensión acerca de tan importante tema, como lo es el de la homosexualidad.

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[1] Agency or Inspiation?, Bruce R. McConkie, en New Era, enero de 1975, páginas 38, 39.
[2] Guías espirituales para los maestros de rectitud, en Liahona, julio de 1982, página 52.
[3] El Espíritu vivifica, en Liahona, abril de 1985, página 65.
[4] Magnificando nuestro llamamiento en el sacerdocio, en Liahona, diciembre de 1973, página 44.
[5] Spiritual Communication, en Improvement Era, abril de 1966, página 301.
[6] Personal Revelation, Bruce R. McConkie, discurso pronunciado el 22 de enero de 1971, página 7.
[7] Enseñanzas del Profeta José Smith, páginas 299, 300.
[8] La lámpara de Jehová, en Liahona, octubre de 1983, página 31.
[9] New Era, octubre de 1975, páginas 34, 35.
[10] Conference Report, abril de 1899, página 52.
[11] Enseñanzas del Profeta José Smith, página 341.
[12] Joseph Smith Was Not Homophobic [José Smith no fue Homofóbico], Antonio A. Feliz, citado en la revista Affinity, Septiembre de 1987, página 3.
[13] Diario de Wilford Woodruff, anotación del 16 de Abril de 1843, según la cita de Joseph Smith Was Not Homophobic [José Smith no fue Homofóbico], Antonio A. Feliz, revista Affinity, Septiembre de 1987, página 3; negritas añadidas.
[14] Enseñanzas del Profeta José Smith, selecciones de sus sermones y escritos, compiladas, escogidas y arregladas por José Fielding Smith, Historiador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tomadas de la Historia Documental de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como de obras escritas o publicadas en los días del ministerio del profeta José Smith, traducida al español bajo la dirección del Comité Misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días por Eduardo Balderas, publicación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Salt Lake City, Utah, EE. UU., 1975, páginas 357-360.
[15] Joseph Smith Was Not Homophobic [José Smith no fue Homofóbico], Antonio A. Feliz, revista Affinity, septiembre de 1987, página 5.
[16] Enseñanzas del Profeta José Smith, página 359.
[17] Enseñanzas del Profeta José Smith, página 360; cursivas añadidas.
[18] Doctrina y Convenios 76:113-117.

¡Oh, Está Todo Bien!

Santos, venid, sin miedo ni temor,
Mas con gozo andad,
Aunque cruel jornada ésta es,
Tal el mal, la bondad.
Mejor nos es el procurar,
Afán inútil alejar,
Y paz será el galardón,
¡Oh está todo bien!

(Himno ¡Oh, Está Todo Bien!, estrofa 1.).

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BRUS LEGUÁS CONTRERAS

ABRIL DE 2003.

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Este es el título de uno de nuestros himnos más emblemáticos y queridos, y plenos de contenido. Es un himno que habla de sacrificios indecibles, de muertes, de enfermedades, de exclusiones, de discriminaciones, de odios, de condenaciones, de intolerancias, de hambres, de fríos, de lluvias y aguaceros que amenazaron la vida de miles de personas. Habla de esforzarse por alcanzar las metas más elevadas, habla de determinación, habla de fe.

En efecto, “el éxodo de los mormones de Nauvoo, Illinois, en febrero de 1846 constituye uno de los acontecimientos épicos de la historia de la exploración y colonización de los Estados Unidos. En medio de un inclemente frío invernal cruzaron el río Misisipí con las pocas cosas que pudieron llevar consigo en sus carros, dejando a sus espaldas las casas que construyeron sobre lo que había sido los pantanos de Comerse durante los siete años que se les permitió vivir en Illinois. Delante de ellos se extendía el desierto, en su mayor parte desconocido e inexplorado.” (La Verdad Restaurada, página 96.).

Esta marcha forzada de miles de expatriados fue muy semejante al éxodo de los israelitas desde sus casas en Egipto hacia una Tierra Prometida que no habían visto. El 4 de febrero de 1846, Brigham Young y la primera compañía de emigrantes cruzaron el río en balsas, y a los pocos días el río se congeló lo suficiente como para permitir el paso de carros y caballos, lo que si bien facilitó y aceleró la salida de los santos, también les causó sufrimientos inmensos.

Los santos esperaban que Brigham Young los conduciría a un refugio en medio de las Montañas Rocosas, donde el profeta José Smith había predicho que llegarían a ser “un pueblo fuerte”.

Santos, venid, sin miedo ni temor,
Mas con gozo andad,
Aunque cruel jornada ésta es,
Tal el mal, la bondad.
Mejor nos es el procurar,
Afán inútil alejar,
Y paz será el galardón,
¡Oh está todo bien!


Después que los desterrados llegaron al territorio de Iowa, al otro lado del río Misisipí, se organizaron compañías de cien y se establecieron normas de conducta. Las compañías se subdividieron en grupos de cincuenta y de diez, cada cual supervisados por oficiales correspondientes.

Viajaron hacia el noroeste, por el territorio de Iowa, cruzando una región escasamente poblada entre los ríos Misisipí y Misurí. En los primeros días del éxodo la nieve alcanzaba una profundidad de quince a veinte centímetros, y sus carromatos cubiertos con toldos de lona les daban escasa protección contra los helados vientos del norte.

Con la llegada de la primavera la nieve se derritió y la marcha se hizo más dificultosa todavía. No existían caminos en la región hacia la cual se dirigían y por la que debían transitar, de manera que ellos mismos tenían que abrirse paso y abrir caminos para los que siguieran.

A veces era tan profundo el barro que se necesitaban hasta tres yuntas de bueyes para arrastrar una carga de doscientos treinta kilos. Al final del día, cuando caían rendidos de cansancio tras tirar y empujar los carros, cortar madera para hacer puentes, cargar y descargar carros para poder hacerlos avanzar en ciertos tramos, los viajeros descubrían que apenas habían avanzado unos diez kilómetros. La lluvia y el barro convertían sus campamentos en verdaderas ciénagas, y a causa de estas condiciones extremas que debieron sufrir y la alimentación inapropiada, murieron muchísimas personas.

Sin embargo, atenuaban sus pesares con diversiones que ellos mismos ideaban. Tenían su propia banda de guerra y hacían buen uso de ella. Los colonos de Iowa se asombraron de ver a estos exiliados despejar un trozo de tierra alrededor de sus fogatas y entonces ponerse a bailar y a cantar hasta que el clarín anunciaba que era ya la hora de acostarse.

Fue mientras se hallaban en estas dolorosas circunstancias que uno de ellos, William Clayton, escribió la letra del épico himno de las praderas, “Santos, venid, sin miedo ni temor, Mas con gozo andad.” Acoplada a la música de una antigua melodía inglesa, esta canción se convirtió en un himno de fe y esperanza para los muchos millares de pioneros mormones. Quizá no haya ninguna otra cosa que tan acertadamente exprese el espíritu de este éxodo hacia una nueva tierra de paz, sosiego y tranquilidad.

En la actualidad, la mayor parte de nosotros estamos en este mismo predicamento.
Obviamente, la situación no es tan extrema como la que tuvieron que vivir y padecer los Santos durante la primera mitad del siglo XIX.

¡Por qué decís, es dura la porción?
Es error; no temáis
¿Por qué pensáis ganar gran galardón,
Si luchar evitáis?
Ceñid los lomos con valor,
Jamás os puede Dios dejar,
Y el refrán ya cantaréis
¡Oh está todo bien!


A partir del 4 de febrero de 1846, alguien que estuviera en la ribera poniente del río Misisipí habría sido testigo de algo inusual, de una sucesión de eventos poco comunes. En esa fecha, una gran cantidad de carretas tiradas por caballos y por bueyes, cubiertas con lona blanca y cargadas con artículos domésticos, provisiones e implementos de labranza, subieron en el muelle de Nauvoo a embarcaciones y cruzaron el gran Padre de las Aguas. Al llegar a la orilla occidental, las carretas se dirigieron hacia el Oeste por la pradera y desaparecieron a la distancia, dejando una senda bien marcada en la nieve que acababa de caer.

Dos días después las siguieron otras seis carretas, equipadas de manera parecida. Estas también pronto se perdieron hacia el Oeste. Como a diez kilómetros del río hicieron alto, a orillas del Sugar Creek, limpiaron la nieve del terreno y levantaron un campamento. Las personas que habían enfilado hacia el Oeste en carretas en medio del invierno y de la nieve habían abandonado sus cómodas casas en Nauvoo, y constituían la avanzada de quince mil hombres, mujeres y niños que habían sido expulsados de su amada ciudad, ciudad que levantaron con sus esfuerzos: Nauvoo.

Durante los días que siguieron, cientos de carretas cruzaron el río y la gran extensión nevada en grandes caravanas. Los emigrantes formaron así una línea ininterrumpida. Varias barcazas, algunos barcos viejos y una cantidad de botecillos, que formaban una flota bastante grande, trabajaron día y noche cruzando a los santos desde Nauvoo hacia la orilla occidental del río.

El 15 de febrero, Brigham Young y los miembros del Consejo de los Doce cruzaron el río con sus familias en dirección a Sugar Creek, con temperaturas bajo cero. El día 25, Charles C. Rich cruzó el río cerca de Montrose a pie sobre el río congelado. Los siguientes días fueron testigos de un muy extraño espectáculo. Largas caravanas cruzaban el Misisipí sobre un piso de hielo sólido que se extendía desde la una a la otra orilla por una distancia de más de un kilómetro y medio. Algunos días después este singular camino se rompió y la caravana se interrumpió, a la vez que grandes trozos de hielo flotaban sobre las aguas. Pero la demora fue temporal, y los botes comenzaron a cruzar el río de nuevo y nuevas caravanas puntearon la llanura helada en medio del intolerable frío de ese invierno.

El gran éxodo del pueblo mormón había comenzado.

A pesar de todos los esfuerzos de los líderes, el intenso frío y la falta de preparación y organización produjo muchos sufrimientos mientras acampaban en Sugar Creek.

Para el 1 de marzo de ese año más de cinco mil mormones se encontraban tiritando bajo el inadecuado resguardo de las cubiertas de carretas, tiendas de campaña y de los bosques, desnudos por el invierno, que había junto a riachuelos. Sus sufrimientos nunca han sido contados debidamente. Nunca se podría describir todo el sufrimiento que hubieron de padecer los santos expulsados de sus casas y acampados en medio de la nieve y del frío. Para darse uno cabal cuenta de lo cruel que fue ese éxodo obligado, y la mala época en que ocurrió, debe recordar que en una sola noche nacieron nueve niños bajo estas condiciones aflictivas.

Las violentas tormentas y el excesivo frío acabaron con la energía y la vitalidad de las personas. Las mujeres y los niños recién nacidos eran quienes más sufrían. Las mujeres daban a luz sus hijos en casi toda situación imaginable, menos en las condiciones a las que estaban acostumbradas. Algunas en carretas, otras en tiendas de campaña, bajo aguaceros y nevadas. Uno de eso nacimientos ocurrió bajo el escaso abrigo de un cobertizo cuyos lados estaban formados por frazadas sostenidas en varas clavadas al suelo y cuyo techo de corteza daba paso libre a la lluvia: en esas condiciones, algunas piadosas mujeres estuvieron ocupadas incansablemente recogiendo el agua que caía en vasijas para proteger al recién nacido y a su madre de la lluvia.

Muchas mujeres debían caminar todo el día bajo la lluvia o bajo el sol, y por la noche preparaban la comida para sus familias, sin tiendas que les dieran abrigo. Después hacían sus camas dentro de las carretas o debajo de ellas, en las que llevaban todas sus posesiones materiales. Muy frecuentemente una madre, olvidando su propia fatiga y sentimiento de destitución, se esforzaba por preparar en la forma más apetecible los alimentos que les habían tocado, y al repartirlos trataban de alegrar el corazón de sus hijos sin hogar, mientras, muy seguramente, su propio corazón se alzaba al Padre Celestial en ferviente oración para que su vida fuera preservada.

Sobre estas dolorosas escenas, un poeta anónimo del campamento escribió:

Dios tenga piedad de los exiliados, cuando arrecien las tormentas.
Cuando las nubes de nieve estén cerca de la tierra,
Cuando ráfagas de frío, en escarchado ambiente,
Traspasen sus tiendas cual ángeles de muerte.
Cuando se oiga el llanto agudo del niño que nació.
Y en ruego a Jehová, por sus amados la voz del padre prorrumpa en oración.


El 1 de marzo, quinientas carretas, oyendo la voz de Brigham Young, salieron del campamento de Sugar Creek y avanzaron penosamente ocho kilómetros en medio de la nieve y del barro. Detuvieron las carretas, limpiaron el terreno y levantaron las tiendas para acampar. Esa penosa marcha se repitió diariamente hasta que llegaron al río Chariton, donde se detuvieron por varios días.

Muchos fueron los sufrimientos que debió arrostrar esta gente por su religión, y muchos los sacrificios que debieron hacer. Una de estas historias de sacrificio es la siguiente:
“Orson Spencer era un graduado de una universidad del este, y habiendo estudiado para ministro, llegó a ser un popular predicador de la Iglesia Bautista. En una reunión con un élder mormón, conoció las enseñanzas de José Smith y las aceptó. Antes de hacerlo, sin embargo, él y su joven y muy educada esposa, calcularon el riesgo, pusieron su corazón sobre el altar e hicieron el sacrificio. ¡Qué pocos se dan cuenta de lo que costaba llegar a ser mormón en esos primeros días! Ya no había hogar, amigos, ocupación, popularidad, ni nada de lo que hace placentera la vida. Casi de un día para otro eran extraños hasta para sus propios parientes.

“Después de dejar Nauvoo, la esposa, delicada y frágil de salud, se hundió rápidamente bajo el peso de las penalidades que constantemente se acumulaban sobre ellos. El marido, apenado, escribió a los padres de ella implorándole que la recibieran en su hogar hasta que los santos pudieran encontrar un lugar donde quedarse para siempre. La respuesta que recibieron fue: ‘Que renuncie a su fe degradante y podrá regresar, pero nunca antes’.

“Cuando se le leyó la carta, ella le pidió a su esposo que trajera la Biblia, la abriera en el libro de Rut y leyera del primer capítulo los versículos dieciséis y diecisiete: ‘No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.’

“Ni un murmullo escapó de sus labios. La tormenta era dura y la cubierta de la carreta dejaba pasar la lluvia. Varios amigos sostenían vasijas sobre su cama para que no se mojara. En esas condiciones, en paz y sin ningún sufrimiento aparente, su espíritu levantó vuelo y su cuerpo fue sepultado al lado del camino.” (Memoirs of John R. Young, Pionero de Utah, 1847, capítulo 2, páginas 17, 18.).

No obstante, el éxodo obligado de los santos desde Nauvoo hacia el Oeste, hacia tierras desconocidas y por llanuras donde carecían de todo, tuvo también su lado amable. John Taylor, después de contar sus penalidades y sufrimientos, en una comunicación a los santos en Inglaterra, escribió:

“Sobrevivimos a las escenas de tribulación, nos sentíamos contentos y felices, los cantos de Sión sonaban de carreta en carreta, de tienda en tienda; el sonido vibraba por los bosques y su eco volvía de las colinas distantes; la paz, la armonía y el contento reinaban en las habitaciones de los santos. [...] El Dios de Israel está con nosotros. [...] Y al viajar, como lo hizo Abraham en la antigüedad, a una tierra distante, sentimos que como él, estamos cumpliendo la voluntad de nuestro Padre Celestial y dependemos de su palabra y de sus promesas; y teniendo su bendición, sentimos que somos hijos de la misma promesa y esperanza, y que el gran Jehová es nuestro Dios.” (Millennial Star, volumen 8, números 7, 8.).

¿Por qué decís, es dura la porción?
Es error; no temáis

Algunos de los santos no tenían en esos entonces el punto de vista correcto acerca de lo que estaba sucediendo y de lo que estaban afrontando, y se quejaron, como los hijos de Israel en el desierto, camino a la Tierra Prometida. Hay muchos paralelos entre ambas historias. Los hijos de Israel del tiempo de Moisés habían dejado la seguridad de sus casas, la buena comida y la perspectiva de, aunque esclavos, adquirir mayores bienes y tener una vida más holgada y fácil que caminando por el desierto hacia una tierra que ninguno de ellos había visto. La primera queja fue apenas salidos de Egipto con mano alzada y con el despojo de Egipto, ante el mar Rojo: “Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los Egipcios? Que mejor nos fuera servir a los Egipcios, que morir nosotros en el desierto.” (Éxodo 14:11, 12; Versión Reina-Valera de 1909.).

Después, entre otras ocasiones de murmurar, encontraron que en el desierto no había todo lo que deseaban para comer. “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; Y decíanles los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de las carnes, cuando comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado a este desierto, para matar de hambre a toda esta multitud.” (Éxodo 16:2, 3; Versión Reina-Valera de 1909.).

Por eso se quejaban. Echaban de menos las cebollas, los ajos, los melones,... no habían adquirido conciencia que habían iniciado un movimiento que los llevaría a la libertad, a una tierra que les sería propia y donde podrían progresar y adquirir mucho más que lo que estaban dejando en Egipto. A pesar de que Dios les proveía a diario con el maná, murmuraban y se quejaban: “Y el vulgo que había en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los cohombros, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos: Y ahora nuestra alma se seca; que nada sino maná ven nuestros ojos.” (Números 11:4-6; Versión Reina-Valera de 1909.).

Muchos de los santos que se quejaban echaban de menos las comodidades de sus casas bien calefaccionadas con chimeneas, echaban de menos los bienes que habían dejado, la buena comida de que disfrutaban en Nauvoo. Y no habían adquirido conciencia de que estaban iniciando un movimiento que los llevaría a la plena libertad, a una tierra que nadie había visto, es cierto, pero que era su propia y particular Tierra Prometida, donde el Profeta les había dicho antes de morir como mártir que iban a prosperar y llegarían a ser un pueblo fuerte. Los que murmuraban contra Brigham Young y los otros que los guiaban habían perdido en cierta medida el Espíritu y el objetivo verdadero tras el éxodo que habían iniciado en pleno invierno.

Así mismo ocurre hoy en día entre los Santos gays y lesbianas. A medida que van saliendo, por así decirlo, de la opresión en que se hallaban, echan de menos la seguridad del anonimato, se lamentan de que pueden quedar expuestos a las burlas, la condenación, la discriminación y la exclusión. Temen caminar hacia la nueva Tierra Prometida espiritual, hacia el tiempo en que ya no será necesario esconderse para ser libremente quienes somos. no estamos caminando hacia un lugar físico de recogimiento, donde adquiriremos libertad no solamente para ser quienes somos, sino también para adorar a nuestro Padre Celestial con Espíritu y con verdad. Muchos se quejan de lo que tienen que dejar atrás, de lo cómodo que era vivir en el anonimato, sin despertar sospechas, fingiendo ser otras personas, casándose incluso para ocultar su otra vida, su vida interior, esa vida que uno trata mentirosamente muchas veces de ocultar, mintiéndose a uno mismo con que nadie más sabe de su verdad. Sin embargo, eso es tratar de ocultar la luz del sol con un dedo. Porque nuestro Padre Celestial todo lo sabe. Nada escapa a su conocimiento.
Obviamente que si a alguien uno debe temerle es al Padre Celestial, quien todo lo sabe, a quien nada escapa, y quien todo lo ve.

Nos quedan todavía resabios de la hipocresía social que condenamos. Creemos que no importa que Dios nos vea y que sepa de nuestra verdad. De nuevo, la hipocresía que llevamos grabada como a fuego en nuestro ser interior es más poderosa y determina nuestras actitudes. “No importa que la casa se queme, pero que no salga humo” es la máxima de muchos de nosotros todavía a estas alturas de nuestras vidas y de la historia. Es decir, no importa que uno sea homosexual y que practique su homosexualidad, pero que en la Iglesia no se enteren, y ojalá tampoco la familia ni los amigos. Que nuestro Padre Celestial lo sepa parece no ser muy importante para muchos de nosotros. Y, en el análisis final, en realidad lo que debería preocuparnos no es si los amigos, la familia y la Iglesia lo saben, sino si nuestro Padre Celestial lo sabe, y cómo ve Él el que nosotros seamos homosexuales.

¿Por qué pensáis ganar gran galardón,
Si luchar evitáis?

Algunos de los hijos de Israel del tiempo de Moisés estaban ansiosos, sin embargo, de obtener el dominio de la Tierra Prometida, pero temían el tener que luchar contra los cananeos que la ocupaban desde tiempos antiguos. Después que los espías enviados a observar la tierra de Canaán volvieron e informaron sobre lo que vieron, el pueblo se asustó mucho, y desearon no estar allí. “Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.” (Números 14:1-4; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).

Incluso en tiempos del profeta José Smith surgieron traidores y enemigos que murmuraron pero, como si ello fuera poco y muy poco, seguidamente conspiraron y complotaron para asesinar al Profeta y destruir a la Iglesia. Ellos deseaban volver a las cosas de atrás, a lo que habían dejado con el secreto deseo de verse resarcidos más allá de todo límite. Algunos creyeron que podían engañar a Dios y a los hombres simultáneamente. Pero finalmente sus planes secretos en contra del Profeta y de la Iglesia quedaron a descubierto, y fueron denunciados como lo que eran: enemigos de la verdad.[1]

Lo mismo ocurrió después de la muerte del Profeta. Sydney Rigdon fue uno que se distinguió por su oposición y murmuración en contra del Profeta. Al enterarse Rigdon de la muerte de José Smith se trasladó de nuevo a Nauvoo planeando hacerse con el poder de la Iglesia, ya que era todavía el Primer Consejero en la Presidencia. El 8 de agosto de 1844 por la mañana, Rigdon reunió a miembros de la Iglesia para referirse a su plan, aunque no tuvo el suficiente valor para someter a votación su propuesta de establecer un guardián sobre la Iglesia, que debía ser él mismo. Brigham Young, presente en esa reunión, se puso de pie al final para anunciar una reunión convocada por el Consejo de los Doce Apóstoles para las dos de la tarde.

Cuando llegó la hora, Brigham Young, presidente del Quórum de los Doce fue el primer discursante. Afirmó, hablando con gran poder, que la Iglesia es de Jesucristo y que continuaría hasta que Él regresara a la tierra para reinar en justicia. “Todos los poderes del sacerdocio permanecían con los Doce. Con la muerte del Presidente de la Iglesia, el quórum de la Primera Presidencia quedaba disuelto y el poder gobernante de la Iglesia yacía sobre los Doce hasta que ellos nombraran una nueva Presidencia mediante el espíritu de revelación y apoyado por el voto del pueblo.”[2]

Advirtiendo que los opositores a José Smith y enemigos de la Iglesia de Jesucristo actuarían esta vez para intentar destruir la obra de Dios, Brigham Young dijo: “Todos los que quieran llevarse un grupo de la Iglesia tras de sí, que lo hagan si pueden, pero no prosperarán.”[3]

De hecho, muchos tropezaron luego de la muerte del Profeta y se formaron sectas apóstatas, siendo las principales las de Strang, la de William Smith, la de Lyman Wight, la de Hedrick, la de Whitmer, y la auto denominada Iglesia Reorganizada.[4]

Y, de nuevo, muchos de nosotros pensamos que la Iglesia puede aceptarnos al final de cuentas si no hacemos escándalo, si no se sabe que existimos en realidad. La vieja política basada en el también antiguo adagio: “No importa que la casa se queme, pero que no salga humo.” De nuevo, lo que prima es la hipocresía derivada de la manera en que nos encaramos a las cosas. Se puede ser homosexual, pero sin que se practique la homosexualidad. Y, de nuevo, no importa que Dios lo sepa, que las Escrituras nos condenen, que el Espíritu se retire de uno por que es homosexual: pero que en la Iglesia no se sepa, que los líderes no lo sepan, que la Iglesia no lo sepa.

Los santos que tuvieron que salir de Nauvoo ante la persecución inmisericorde de que fueron objeto por las gentes de Illinois y Missouri, no temieron en modo alguno a lo que tenían ante ellos. Es cierto que hubo murmuraciones y dudas y hasta enemistades y denunciaciones en contra de los líderes y las Autoridades Generales de la Iglesia en ese tiempo. Pero la inmensa mayoría aceptó el desafío de buenas a primeras. Los enemigos de la verdad ya habían quedado atrás, y se habían retirado a otros lugares para escapar de los enemigos de la Iglesia o para ponerse a salvo y también conspirar con ellos en contra de la Iglesia fiel y leal a Dios y a sus Autoridades legítimamente establecidas.

Los santos de ese período sabían que tenían que luchar. Muchos fueron los que murieron a lo largo del camino, en su éxodo hacia una tierra que no conocían, que si siquiera sabían cómo era, pero que sabían que era su destino, era el lugar donde prosperarían y se convertirían en un pueblo fuerte y libre de las maquinaciones de sus enemigos.

Se atrevieron a luchar por lo que era justo, por su posición en la vida y en la tierra. Se les habían negado hasta los más mínimos derechos que son inconculcables a toda persona humana por el mero hecho de su dignidad natural, porque está hecha a imagen y semejanza de Dios. Ni siquiera tuvieron piedad sus enemigos de los niños pequeños ni de las mujeres embarazadas. Tenían que irse de su ciudad, de sus casas y de sus pertenencias y bienes que habían conseguido con tanto esfuerzo, trabajo y sacrificio. Los santos de ese tiempo no temieron dejar sus casas y todos sus bienes y sus comodidades y su comida para aventurarse a un viaje que no sabían cuánto tiempo les tomaría ni a dónde los conduciría. Tenían fe. Y estaban decididos a sacrificar sus vidas si era necesario para arribar a esa Tierra Prometida por su Padre Celestial a través de su Profeta.

Ceñid los lomos con valor,
Jamás os puede Dios dejar,


Los himnos de Sión resonaban a través de las desoladas llanuras y en medio de lo bosques y las quebradas donde se detenían para pasar la noche y reponer sus fuerzas en medio del invierno. Desde que salieron de Nauvoo cruzando el Mississipi solamente vieron sufrimientos, temores de todas clases, privaciones, enfermedades y muerte por doquier. Pero, por sobre todo, su voluntad férrea basada en su fe, les ayudó en todo momento, incluso en los momentos más difíciles que debieron soportar. Algunas mujeres dieron a luz a sus hijos solamente para morir en el trabajo del parto y dejar a sus maridos solos y con la carga penosa de tener que cuidar de sus familias en todos los respectos, tragarse el dolor y la amargura de la pérdida, y continuar adelante, en busca de Sión.

Y, sin embargo, en medio de todas sus tribulaciones, siempre resultó cierto el refrán hecho canción: Jamás os puede Dios dejar. Sostenidos en su fe y en consuelo y apoyo de las Escrituras y de sus líderes, los santos continuaron marchando en busca de la Tierra de Promisión que les estaba reservada desde antes de la fundación del mundo.

Al meditar sobre lo que padecieron aquellos santos, no se puede menos que reconocer que ellos habían puesto en práctica el consejo divino: “Ceñid los lomos con valor.

El valor que les infundía su fe y que era sostenido por las palabras de sus líderes los sostuvo a todos en medio de sus sufrimientos hasta que finalmente pudieron llegar a su propio y debido lugar de recogimiento.

Y el refrán ya cantaréis
¡Oh está todo bien!

Finalmente, cuando los santos pudieron descansar de sus sufrimientos y opresiones en su propia Tierra de Promisión, la tierra que les había sido prometida y de la que les había hablado el Profeta como el lugar donde serían un pueblo fuerte y próspero, cantaron de todo corazón, como en los desiertos y llanuras desoladas por las que cruzaron: “¡Oh está todo bien!

Hoy en día, los santos gays y lesbianas tienen ante sí el desafío de enfrentarse a sus particulares circunstancias, de tomar sus carros de mano personales, sus dificultades, tribulaciones, dolores, autocondena, autoflagelo y todo lo negativo que han internalizado como consecuencia de su homosexualidad, y aventurarse valerosamente a través de las vastas llanuras desérticas y las interminables desolaciones de la ignorancia, la discriminación, la condena, la exclusión y el vilipendio, hacia su propio y debido lugar de recogimiento. No se trata esta vez de una tierra física, sino de un lugar espiritual, uno que está donde uno mismo vive, trabaja, estudia, o desarrolla su vida cotidiana.

Algunos de nosotros lograremos llegar a esa tierra luego de negarnos a nosotros mismos y aceptar el desafío, dejando atrás las comodidades de nuestros “hogares”, de nuestras “posiciones” en la Iglesia muchas veces, de las “verdades a medias” que hemos construido para nuestras familias, nuestros amigos y las personas con quienes trabajamos a diario. Otros no podremos con el precio, no estaremos dispuestos a pagar las consecuencias de aceptar el desafío y preferiremos quedarnos en “Egipto” para disfrutar todavía de la “carne”, de los “pepinos”, los “melones”, los “puerros”, las “cebollas” y los “ajos”, es decir, de todos los privilegios, honores y satisfacciones que derivamos a diario de nuestra vida cotidiana y doble. Muchos preferiremos permanecer ocultos, sabiendo en nuestro ser interior quiénes somos, pero todos los días asumiendo la careta, la máscara, y otras veces el engaño, la mentira y el embuste. Nadie puede condenarnos por elegir tal o cual forma de vivir. Es cierto que nadie escoge sus tribulaciones en la vida, pero sí todos tenemos la libertad de escoger la actitud que asumiremos hacia ellas.

Algunos tendremos la oportunidad de vivir y actuar concordantemente con la verdad, sin ocultar quienes somos, pero tampoco haciendo de ello motivo para una proclamación pública. Otros tendremos que aceptar que nuestras circunstancias propias nos impiden vivir concordantemente con la verdad. Cada cual tiene que sopesar en la vida la actitud que tendrá hacia tal o cual circunstancia o asunto en la vida. Y cada cual es responsable por ello. Pero nadie tiene derecho a descalificar o a condenar a alguien porque ha resuelto actuar o vivir de tal o cual manera.

Seis meses antes de morir, Ron Kershaw identificó la visión de lo que Afirmación había sido para él mismo desde su concepción. Ron asemejó esa visión al plan desarrollado por Brigham Young para ayudar a los santos a través de su viaje hacia el Oeste. Brigham sabía que aunque algunos de sus tenaces santos serían autosuficientes en su viaje, muchos de ellos requerirían asistencia de vez en cuando. Para proveer a sus necesidades, Brigham estableció el siguiente plan:

Como cada compañía de santos se movería hacia el Oeste, debían utilizar las vías y campamentos que hallaran a lo largo del camino. Algunos campamentos deberían tener albergues construidos y siembras plantadas para beneficio de quienes vinieran después. Los campamentos más grandes llegaron a ser verdaderas estaciones en el camino, con jefes de estación —individuos que deberían permanecer varios años proveyendo apoyo, confortando y aconsejando a los viajeros para que tomaran descanso, capearan las tormentas, o para recobrarse de enfermedades y heridas.

La imagen de Afirmación como una estación en el camino ha sido poderosa para mí. Cientos, si no miles, de santos gays y lesbianas se han beneficiado de la ayuda y la confortación provistas por los jefes de estación de Afirmación. El mensaje “no estás solo” y la seguridad de que otros han venido antes y que el camino es conocido a llevado a muchos a tomar fuerzas para encararse al rechazo de la familia y de la Iglesia.

Semejante en no poco a nuestros pioneros de antaño, algunos han muerto en el camino debido a la enfermedad, el quebranto y la debilidad. Algunas veces los jefes de estación solamente han sido capaces de afligirse con nosotros y ayudarnos a enterrar a nuestro muerto.

Desde que la primera visión de la organización fue concebida, Afirmación ha trabajado para establecer nuevas estaciones en el camino y para fortalecer y mejorar las ya existentes. Recientemente ha habido mucha discusión en cuanto a la mejor manera de proveer apoyo, confortamiento y consejo útil y práctico al continuo flujo de refugiados que vienen de “la persecución en el Este”. Este trabajo es importante y debe continuar; sin embargo, debido a un cambio histórico en la organización , está emergiendo una nueva visión.[5]

Hacia el sol, do Dios lo preparó,
Buscaremos lugar,
Do libres ya de miedo y dolor,
Santos puedan estar.
Cantemos, sí, en alta voz,
Dad glorias al Señor y Dios
Y más que todas el refrán,
¡Oh está todo bien!


“Hacia el sol, do Dios lo preparó”... Estas palabras expresan la esperanza y el anhelo de los Santos que huían de sus crueles perseguidores. En efecto, ellos habían creído que alcanzarían la paz y la tranquilidad en las tierras del estado de Illinois, o en Misurí, Por eso construyeron allí sus casas, levantaron allá un Templo para efectuar los oficios prescritos por nuestro Padre Celestial, y se dedicaron a sus cosas particulares y privadas también. Creían que era posible construir Sión en medio de sus enemigos. Pero no fue así. Fue por eso que el Señor inspiró a José a decirles a los Santos que un día deberían tomar nuevamente el camino del éxodo y caminar en busca de un nuevo lugar de refugio. Pero esta vez, en medio de las montañas, ellos llegarían a ser un pueblo fuerte.

“Hacia el sol, do Dios lo preparó, Buscaremos lugar”, cantaron hace más de un siglo los Santos, mientras iban por las desoladas llanuras, en invierno y después en medio del abrasador verano, hacia Sión, hacia su Tierra Prometida.

Ellos iban tras una tierra que podrían ocupar, “Do libres ya de miedo y dolor, Santos puedan estar.” Por medio del Profeta José Smith, el Señor les prometió esa tierra, entre las montañas, situada “hacia el sol”.

Y, en medio de sus tribulaciones, angustias, persecuciones y aflicciones cotidianas a manos de gentes que no los entendían ni les daban la más mínima tregua, ellos encontraban tiempo y alegría para expresar sus emociones y sentimientos. Y se animaban unos a otros: Cantemos, sí, en alta voz, Dad glorias al Señor y Dios, Y más que todas el refrán, ¡Oh está todo bien!”

Esa es una actitud mental apropiada para quienes saben quiénes son, de dónde vienen y hacia dónde van.

Do libres ya de miedo y dolor,
Santos puedan estar.


Ese es el lugar que deseamos todos: un lugar libre de miedo y de dolor, donde podamos vivir sin tener que estar pensando a cada instante como autojustificarnos en relación con el Evangelio y con la Iglesia, y cómo justificarnos ante los demás. Algunos han resuelto el tema de la justificación por medio de simplemente vivir vidas dobles, donde se parte de un acto de hipocresía y de engaño para buscar una salida y una solución a lo que consideran un “problema” grave en sus vidas. Otros han optado por alejarse de la Iglesia en un intento vano por escapar de la disciplina eclesiástica y de vivir lo más libres de opresión y de condenación que puedan, intentando huir de la exclusión, de la discriminación y de la condena que sienten es la actitud de la Iglesia hacia los homosexuales practicantes.

Afirmación ha estado trabajando a través de los pasados veinticinco años, y hasta este mismo día, de diferentes maneras, para proveer apoyo espiritual a todos quienes tengan dificultad, de alguna manera, para reconciliar su espiritualidad con su sexualidad.

Se entiende que la Iglesia oficial no va a entender ni a cambiar su forma de pensar, su punto de vista oficial, acerca de los homosexuales practicantes y de la homosexualidad por sí y ante sí como si de un milagro se tratara.

Antes que nada debemos entender que nuestros líderes y nuestras Autoridades Generales son personas, son humanos.

Nadie tiene la respuesta definitiva e infalible al por qué de la homosexualidad, ni tampoco al por qué existen personas homosexuales, bisexuales y lesbianas. Tampoco han dado satisfactoriamente la respuesta a este asunto aquellos que tienen la autoridad debida para preguntar al Señor en nombre de nosotros. Existen numerosos ejemplos de respuestas divinas recibidas en contestación a preguntas específicas hechas a Dios por el profeta José Smith. No quiero decir, ni quiero que parezca siquiera, que no apoyo al liderazgo de la Iglesia con todo mi corazón. Sé que ellos, las Autoridades Generales de la Iglesia, como los demás líderes locales que sirven en los diferentes llamamientos eclesiásticos, han sido llamados por Dios para el ministerio que están efectuando. Pero, también sé que si alguien es alguna vez llamado a servir como Autoridad General, talvez si como un Apóstol, por ejemplo, debería guardar sus pensamientos, sus opiniones y sus prejuicios personales, todos los cuales se habrán nutrido en el conocimiento de la época que le vio aparecer, y tratar por todo medio posible a su alcance de llegar al Señor con las preguntas de todos sus hermanos no heterosexuales, y tratar de interceder por ellos, por todos ellos. Los hombres somos hombres. Algunos somos homosexuales, y otros no. A estas alturas de mi vida, no fingiría ante nadie, ni por nada, que soy homosexual —al grado que tampoco puedo negar mi fe—, a pesar de las circunstancias. No es que sea valiente, que no tenga miedos y temores. Los tengo, y muchos. Soy cobarde en muchos respectos. Pero a través de los años, después de luchar en contra de mi naturaleza por más de veinte años antes de atreverme a salir del armario, he llegado a entender que es mucho más difícil que siga perpetuando lo que alguna vez vi como la solución al problema. La doble vida. Tengo mala memoria. A menudo me sorprendo con que hay cosas que no puedo recordar muy bien. Por eso es que si llevara una doble vida, ya me habría quedado en evidencia hace mucho tiempo.

Me irrita, sin embargo, la manera en que los homosexuales somos “barridos debajo de la alfombra” de la sociedad mormona, por así decirlo, como es también el caso entre las demás iglesias de la cristiandad (salvo muy escasos y honrosos ejemplos). Y me entristece, también, que nosotros mismos no hagamos nada para quitarnos de encima esa “alfombra”, sacudírnosla, y ponernos de pie para que todos nos vean, y para que, entonces, todos sepan que existimos, y quiénes somos. Gracias a Dios que han surgido una serie de organizaciones y entidades que han tomado la iniciativa, ya que ésta no fue tomada por la Iglesia mormona institucional, demasiado apegada a una moral conservadora absolutamente fuera de tiempo, ni por las demás iglesias principales que existen hoy en día.

Desde hace algún tiempo a esta parte, una serie de medidas adoptadas por ciertas iglesias o cuerpos jerárquicos de iglesias han venido a remediar ciertas injusticias que por siglos se han perpetrado en contra de los homosexuales. Este es el caso de ciertas entidades, como, por ejemplo, un sector de la Iglesia Metodista Unida, otro de la Iglesia Anglicana, ciertos sectores de la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Luterana, la Iglesia Presbiteriana Unida, la Iglesia Unida de Cristo, la Iglesia Episcopal, y muchas otras. Incluso, cuando la oposición jerárquica ha sido demasiado gravosa, ha llegado ha ocurrir lo que en 1969 dio nacimiento a la primera Iglesia homosexual, la que se organizó en Los Angeles, Estados Unidos, bajo la dirección del reverendo Troy Perry, quien anteriormente fuera un pastor pentecostal, casado y con hijos, hasta que descubrió su homosexualidad y fue expulsado del ministerio. Actualmente, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana original se ha extendido a través de todo los Estados Unidos y ha llegado hasta Europa, Sudamérica y otras áreas del planeta, siendo conocida también como la Iglesia de la Fraternidad Universal de la Comunidad Metropolitana. En la actualidad, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana efectúa algunas actividades en Chile bajo la supervisión de la sede de Buenos Aires. Dentro de las iglesias que no han experimentado escisiones de esta naturaleza, se han formado una serie de organizaciones, ilegales para las respectivas jerarquías eclesiásticas. Tal es el caso de Dignidad, organización homosexual católica romana, Conexión, formada por hombres y mujeres homosexuales adventistas del séptimo día, ACB, A Common Bond, actualmente con actividades en los EE.UU., Europa y Canadá principalmente, y con algunos grupos pequeños en Sudamérica, formada por testigos de Jehová. Los mormones contamos con Afirmación: Mormones Gays y Mormonas Lesbianas, que ha tomado la iniciativa que nuestra Iglesia no ha tomado, para ayudarnos a ponernos de pie y a adquirir conciencia de nosotros mismos. Y no en una forma rebelde, sino de una manera positiva, de obediencia a nuestros líderes en la Iglesia, pero también de auto-respeto. Ciertamente, los homosexuales no deberíamos ser tratados de la manera en que lo hace la Iglesia, que parece ignorar nuestra existencia, como si fuéramos invisibles, como si no existiéramos.

Aunque gran parte de la responsabilidad por esa “invisibilidad” y por esa “inexistencia” es nuestra de muchas maneras, porque insistimos todavía en que la Iglesia institucional actuará en nuestro favor sin siquiera saber que existimos. La Iglesia no tomará acciones si no tiene clara nuestra existencia. Y nuestra existencia nunca quedará clara si no somos visibles.

Es dolorosamente claro que nosotros, los homosexuales mormones no estamos siendo debida y apropiadamente consolados, aconsejados y guiados por nuestros líderes eclesiásticos, como lo dicen las Escrituras y los mensajes de nuestras Autoridades Generales de la Iglesia. Tal es el caso de los homosexuales miembros de cualesquiera de las otras iglesias de la cristiandad, a quienes sus jerarquías pretenden ignorar. Una alarmante y conmovedora cantidad de suicidios atestiguan este terrible hecho. Hay momentos en que uno se encuentra y se siente total y absolutamente solo. Uno se da cuenta de que carece de la compañía del amor, sin alguien a quien amar, o sin el alivio y el consuelo que proporcionan el afecto de alguien muy cercano a uno. Uno se halla en una agonía desgarradora, que le destroza el corazón, debido a que se encuentra entrampado y atrapado en ese cruel y frío vacío que existe entre el ser un homosexual mormón restringido y reprimido y el ser un mormón homosexual libre de toda restricción.

Esta especie de política segregacionista terminó para nuestros hermanas y hermanos negros en 1978. Ocho años después me uní a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Recuerdo cuán ofendido me sentía por la adversa situación de los mormones negros hasta antes de ese año. Cuando me convertí al mormonismo, evidentemente, no tenía ni idea siquiera de que yo mismo habría de encararme a un predicamento similar de discriminación sexual. La sociedad tiene un gran poder de control e influencia sobre el desarrollo de la doctrina del Evangelio, como el mismísimo Profeta de la Restauración, el profeta José Smith, lo notó y lo experimentó en sus días. Verdaderamente, los caminos del Señor no son nuestros caminos, como tantas y tantas veces nos lo ha dicho Él. Por eso, me pregunto, ¿cómo podemos asumir, dentro de la Iglesia, que sabemos todo lo que se puede saber acerca de un tema que afecta a un tan vasto número de hijas e hijos de nuestro Padre Celestial, cuando sabemos que existen muchas cosas que no han sido reveladas todavía?

"Recuerdo una historia verdadera, que la relató un miembro de la Iglesia.

"Un joven, casualmente se halló con un punto doctrinal que era algo inusual. El habló sobre este asunto a su presidente del quórum de élderes y, después de analizarlo, le dijo: “No. No es correcto.” Pero, el joven siguió sintiendo en su corazón que sí era correcto. Así, pues, acudió a su obispo, y luego a su presidente de estaca, inquiriendo de ellos acerca de este asunto. Ellos le corroboraron lo que anteriormente había dicho su presidente del quórum de élderes: “No. No es correcto.” El joven se desilusionó. Pero, en cuanto tuvo la oportunidad de hablar con una Autoridad General, sintió que debía perseverar y preguntarle. Luego de confiarle el asunto que le preocupaba, la Autoridad General, le dijo: “Sí. Es correcto.” El joven quedó —comprensiblemente— asombrado y hasta confundido. Cuando le refirió las opiniones de sus otros líderes eclesiásticos, el bondadoso hombre de Dios asintió con una conocida sonrisa, y simplemente le dijo: “Bueno, déjelos que encuentren la salida por ellos mismos.”

"Soy comprensivo, y tengo algo de paciencia también. Eso, al menos, creo yo. Sé que soy homosexual. Y sé, positivamente, que nuestro Padre Celestial sabe perfectamente bien que soy homosexual, y eso es algo que no está oculto a Su conocimiento, ni jamás podría estarlo. Y sé que Él de veras me ama, que me ama y me considera Su hijo también, y no me odia ni me rechaza por mi orientación sexual. Él me considera Su hijo. Soy Su hijo. Sólo deseo que las demás personas puedan aceptar este simple y sencillo hecho. Pero sé que los demás no pueden entenderlo, porque sus facultades y su capacidad mentales no se lo permiten. En estos momentos, recuerdo ciertas palabras de Jesucristo, en cuanto al propósito de las parábolas, que se encuentran en el Evangelio de Mateo: “A vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.” (Mateo 13:11‑13; “Biblia de Referencia Thompson” de la Versión Reina‑Valera Revisada de 1960; cursivas añadidas.). Los demás nunca van a entender de buenas a primeras. Pero el que lo hicieran podría hacer que la felicidad y la comprensión fueran más fáciles de alcanzar para todos."

Y el apóstol Pablo, a quien acusan de tantas cosas quienes no entienden realmente las Escrituras, ¿acaso no tuvo una opinión modelada sobre el ejemplo de Jesucristo? “Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros.” (Filipenses 4:4-9; Versión Reina-Valera de 1909.). Esa es la actitud mental de los apóstoles antiguos y de Jesucristo.

"Mientras tanto, nosotros, que tenemos un entendimiento más amplio de lo que es el Evangelio y de lo que nuestro Padre Celestial dice, tenemos que ser pacientes y dejar que, con el tiempo, nuestros líderes locales y nuestras Autoridades Generales encuentren la salida por ellos mismos, con la ayuda del Espíritu. Hasta ese momento, debemos ser comprensivos con ellos, debido a sus carencias y a sus dificultades en cuanto a escuchar al Espíritu, y debemos entender y saber que ellos hacen todo lo que pueden, y lo mejor que pueden, por conducir a la Iglesia de la manera más apropiada, de acuerdo a su propio conocimiento y sus habilidades personales para cumplir con sus llamamientos."

Aunque morir nos toca sin llegar,
Que feliz al sentir,
Ya sin afán, sin penas o dolor,
Con los justos vivir.
Mas si la vida Dios nos da
De congregar en paz allá,
Alcemos alto el refrán,
¡Oh está todo bien!


Como ya he dicho anteriormente, las extremas condiciones a las que se vieron expuestos los santos causaron muchísimas muertes.

Fueron numerosos los entierros a la vera del camino. Hacían un rústico cajón de madera de álamo, se realizaban breves servicios fúnebres y los amados dolientes del fallecido nuevamente tenían que volver a sus pasos y a sus yuntas de bueyes hacia el Oeste, sabiendo que jamás volverían a pasar por allí. Causa asombro todavía que esta gente no se haya vuelto cruel y vengativa, particularmente cuando recordaban sus cómodos hogares que para entonces los grupos de exaltados anti mormones de Illinois habían saqueado e incendiado, como hicieron con el templo de Nauvoo.

“[...] resguardados solamente por la oscuridad, sin techo entre ellos y el cielo, me encontré a varios cientos de personas que dormían sobre el duro suelo y despertaron de su sueño al oír que me acercaba. Pasando por entre ellos me encontré con que la luz provenía de una vela de sebo en un papel en forma de embudo, como las que usan los vendedores callejeros de manzanas y maní, y que brillando y flameando en el aire helado a un lado del agua, alumbraba los rasgos extenuados de un hombre en el último estado de una fiebre biliosa remitente. Habían hecho por él lo más que podían. Sobre su cabeza tenía algo así como una tienda de campaña hecha con una o dos sábanas, y descansando sobre un colchón parcialmente rasgado, con un cojín de sofá a guisa de almohada. Su mandíbula colgante y sus ojos vidriosos mostraban cuán corto tiempo gozaría de estos lujos.

“Eran en verdad terribles los sufrimientos de estos seres desamparados, doblados y acalambrados por el frío y el sol alternados, al pasar los días y las noches llenos de cansancio. Casi todos ellos eran víctimas lisiadas de la enfermedad. Estaban allí porque no tenían casas, ni hospitales, ni asilos para pobres, ni amigos que les ofrecieran amparo. No podían satisfacer los débiles anhelos de sus enfermos. No tenían pan para callar los recios gritos de hambre de sus hijos. Madres y niños, hijas y abuelos, todos ellos acostados se encontraban por igual vestidos con harapos, faltándoles hasta ropa para confortar a aquellos a los que la fiebre les llegaba hasta la médula.

“Estos eran los mormones, pasando hambre en el condado de Lee, Iowa, en la cuarta semana del mes de septiembre, en el año del Señor de 1846. La ciudad era Nauvoo, en Illinois, los mormones eran sus dueños y también los dueños del alegre campo que la rodeaba, y aquéllos que detuvieron sus arados, que silenciaron sus martillos, sus hachas, sus lanzaderas, y las ruedas de sus talleres, los que apagaron sus fuegos, comieron sus alimentos, arruinando sus huertas y pisoteando sus miles de hectáreas de grano aún sin cosechar, eran los que entonces se habían posesionado de sus habitaciones, los que bebían en su templo, el tumulto embriagado que insultaba los oídos de los que morían. No eran más de seiscientas cuarenta personas las que yacían así en las orillas del río, pero los mormones en Nauvoo habían sido más de veinte mil el año anterior. ¿Dónde estaban? La última vez que habían sido vistos, iban en dolorosas caravanas, cargando a sus enfermos y heridos, cojos y ciegos, desapareciendo por el horizonte hacia el oeste, persiguiendo el fantasma de otro lugar, casi nada se sabía de ellos y la gente se preguntaba con curiosidad cuál habría sido su suerte, cuál su fortuna.” (Thomas L. Kane, discurso ante la Sociedad Histórica de Filadelfia; Memoirs of John R. Young, Pionero de Utah, 1847, páginas 31-38.).

El resultado había sido de todas maneras glorioso, a pesar de todas las dificultades y penalidades.

En efecto, al aproximarse la compañía de pioneros a las montañas el viaje se hizo más difícil todavía de lo que había sido. Sus animales se hallaban rendidos y sus carros desgastados en extremo. Además, las pendientes y los desfiladeros de las montañas, con sus torrentes tempestuosos, inmensas rocas y abundante arbolado les causaban problemas muy distintos a los que habían conocido en los llanos que habían dejado atrás.

El 21 de julio de 1847, Orson Pratt y Erastus Snow, que iban a la vanguardia, entraron en el Valle del Lago Salado. Tres días después, Brigham Young, obligado a viajar más lentamente por motivo de su enfermedad, salió del desfiladero y contempló el valle. Después de una breve pausa, declaró con gesto profético: “¡Este es el lugar!”

Los santos habían arribado a la Tierra Prometida. Este era el sitio sobre el cual los miembros de la Iglesia llegarían a ser un pueblo fuerte en medio de las Montañas Rocosas. Dos horas después de la llegada del cuerpo principal de los pioneros se intentó arar la tierra por primera vez en el valle del Lago Salado. Pero la tierra estaba tan reseca y dura que se quebraron las puntas de los arados. Entonces se desvío el agua de uno de los arroyos que venían desde las montañas, se humedeció la tierra y de allí en adelante fue más fácil ararla. El 24 de julio sembraron papas, luego regaron la tierra y dieron inicio al sistema de riego en el valle.

Brigham Young llegó el sábado siguiente.

Los hombres, mujeres y niños que pertenecieron a esa época de pioneros han desaparecido. Se han acabado los días de marchas forzadas en pleno invierno, de casas incendiadas, de templos profanados, de sepulturas solitarias abandonadas en los yermos y desiertos. Ha surgido otra generación para la cual tales aflicciones no son más que parte de la historia.

Sin embargo, esta generación, como aquélla, también tiene sus dificultades, sus problemas. Y de nuevo necesitamos hacer un largo recorrido en busca de un lugar de recogimiento. Pero esta vez no es un lugar físico, es un lugar espiritual, uno que está incluso en el mismo lugar donde uno vive cotidianamente. Es cierto: nunca jamás ha habido mayor necesidad de religión. Raras han sido las ocasiones en que los hombres y las naciones se han encontrado tan lastimosamente desprovistos de los principios del cristianismo aplicados al diario vivir.

Hoy, como en el pasado, nosotros, los miembros homosexuales y bisexuales (hombres y mujeres) de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tenemos ante nosotros un largo camino por recorrer. Quizá sea el camino de toda una vida. Quizá sea el camino de muchas vidas. Es posible que algunos de nosotros no alcancemos a llegar al lugar anhelado donde poder congregarnos en seguridad.

Para nosotros, para todos nosotros, jamás este himno tendrá un valor medible. Siempre podremos encontrar en él esperanza y consuelo por todas nuestras tribulaciones. Siempre podremos sacar enseñanzas de él. Siempre podremos ver en nuestras vidas la repetición y ciertas analogías con el éxodo que tuvieron que realizar los santos en el siglo XIX.

Brigham Young visionó un valle en la cima de las montañas antes de haber siquiera estado allí. Esa visión fue suficiente para impeler a los santos a caminar hacia el Oeste. En Afirmación, también nosotros tenemos una visión de un futuro puerto seguro de temor y persecución —uno lo suficientemente poderoso como para inspirarnos a hacer el viaje.

La visión que estoy teniendo es todavía indistinta y oscura pero el puerto que yo espero nace de un deseo de justicia e igualdad social para todos los santos. Las lesbianas, los bisexuales y los gays tenemos un derecho legítimo en nuestra comunidad religiosa, y tenemos una responsabilidad para la siguiente generación. Soñemos un sueño y juntos lleguemos en una visión de seguridad para nosotros mismos y para aquellos en la Iglesia que siguen.

Si estamos aquí, en la Tierra, para ser objeto de habladurías, para ser vistos, tenidos, considerados, condenados y tratados como leprosos, ¿acaso el mismísimo Jesucristo no caminó entre ellos y los consideró como los suyos e hizo como si fuera parte de ellos?

Como mormón, espero el día en que una revelación especial sea dada al Profeta de nuestra Iglesia, y que esta revelación signifique al final el levantamiento de las drásticas sanciones que pesan sobre los miembros homosexuales de la Iglesia mormona. Hasta ese día, continuaré orando al Padre Celestial y Eterno, cuyo amor excede a todas las cosas, para que dé a las Autoridades Generales de la Iglesia la sabiduría y el buen sentido necesarios para que su actitud en lo que respecta a la homosexualidad y a los homosexuales no continúe siendo determinada por sus propios y personales prejuicios y preconceptos, sino que en todo reflejen la actitud mental de nuestro Señor, Jesucristo.
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[1] La Iglesia Restaurada, páginas 158-161.
[2] La Iglesia Restaurada, página 192.
[3] La Iglesia Restaurada, página 192.
[4] Comprehensive History of the Church, Roberts, volumen 2, páginas 413-438; The Vitality of Mormonism, Talmage, páginas 15-18; Essentials in Church History, Smith, páginas 385-389; Heart of Mormonism, Evans, páginas 242-246; 314-319; Succession in the Presidency of the Church, segunda edición, páginas 122 y siguientes; Far West Council Record, 15 de marzo de 1838; History of the Church, Período I, volumen 3, páginas 31, 32, y nota al pie de la página.
[5] La Primera Visión de Afirmación, Geoff McGrath, publicado en Affinity, la revista oficial de Affirmation,